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Niña cuadripléjica tras un asalto recibe tratamiento en Puerto Rico

Lima. Agencia EFE. | 8 de Agosto de 2012 a las 00:00

La niña peruana Romina Cornejo, que hace dos años quedó cuadripléjica tras recibir un disparo en la médula espinal durante un asalto en Lima a la casa de sus abuelos, recibe un tratamiento innovador en Puerto Rico a manos del médico Osvaldo Font.

El diario Primera Hora informa en su edición de este miércoles que Font, que viajó a Perú hace meses para evaluar el estado de la pequeña de 5 años, trata a la niña con una terapia "electroneuromedular", técnica desarrollada por el galeno puertorriqueño.

La terapia consiste en estimular la corriente que sale del cerebro hacia la médula espinal y desde ahí a los nervios somáticos del cuerpo por medio de una fina aguja que inserta en la columna vertebral de la niña peruana.

El médico explica que la onda expansiva de la bala quemó parte de la médula espinal, lo que provocó el colapso de la corriente que conecta con el cerebro.

El caso de Romina Cornejo se remonta al pasado abril, cuando Font viajó a Perú para probar su técnica insertándole una aguja durante unos pocos segundos en la médula.

Font señala que la niña movió sus extremidades ante el estímulo, una señal en su opinión de que en el futuro es posible que pueda caminar.

La menor recibirá la terapia cuatro veces por semana durante un periodo estimado de un año, tiempo en el que estará acompañada por sus padres, que podrán afrontar los costos de alojamiento y otros gastos gracias al dinero recaudado en su país de origen, mientras que la terapia de Font es gratuita.

La estancia de Romina Cornejo en Puerto Rico no comenzó bien, ya que durante su traslado en avión se daño la máquina de ayuda respiratoria que la asistía, lo que le provocó una fuerte pulmonía que la llevó durante un mes al Hospital Pediátrico del Centro Médico de la capital puertorriqueña.

La madre de la niña, Carla Ramos, destaca los grandes sacrificios que ha tenido que realizar su familia para que pudieran viajar hasta Puerto Rico ella, ama de casa, y su marido, que trabaja en la construcción en Perú.

La pareja tiene otro hijo, Adrián, de 2 años, que se quedó en el país andino al cuidado de sus abuelos.

Ramos dice que es su propia hija la que en ocasiones le anima a seguir adelante y dice que no merece la pena llorar.

 


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