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FAO exige rechazar cultivo de maíz transgénico en México

México, DF. La Jornada | 30 de Abril de 2013 a las 10:52

Organizaciones civiles exigirán hoy al director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura (FAO), José Graziano Da Silva, que cumpla su responsabilidad de defender el futuro de la seguridad alimentaria del planeta, con una postura determinante de rechazo al cultivo de maíz transgénico en México.

La exigencia de que la FAO actúe para defender el centro de origen del maíz en el mundo, será planteada en la sede de la FAO a las once de la mañana por la Red en Defensa del Maíz, Ceccam, la Vía campesina, YoSoy132 Ambiental, Jóvenes ante el Desastre y la Emergencia Nacional, entre otras.

Asistirán también los premios Nobel Alternativos, Pat Mooney del Grupo ETC, Camila Montecinos, de la asociación Grain de Chile, así como Vandana Shiva, de la India, en su calidad de dictaminadores de otra pre audiencia nacional de proceso del Tribunal Permanente de los Pueblos.

Así lo hicieron saber anoche durante la conferencia "Maíz transgénico en México, centro de origen: asalto a la soberanía alimentaria", organizado por La Jornada y Casa Lamm.

Pat Mooney destacó que Graziano Da Silva ha sido invitado a México para hablar sobre la Cruzada contra el Hambre; "lo más ridículo es que venga a hablar sobre ese tema y se ponga en riesgo la alimentación de los habitantes del mundo por el interés de sólo seis trasnacionales empeñadas en sembrar maíz transgénico".

Mooney recordó que el 54 por ciento del comercio mundial de semillas es dominado por las empresas Monsanto, DuPont y Syngenta. También involucradas en el monopolio de las semillas se encuentran las empresas químicas alemanas Dow, Bayer y BASF.

"Las seis controlan el abasto alimentario en el mundo con una participación del 76 por ciento en el comercio mundial de semillas y de tres cuartas partes en la venta de agroquímicos".

Invierten también el 76 por ciento de sus recursos en desarrollo tecnológico para la manipulación genética de los alimentos, y de ese total el 45 por ciento se concentra en el maíz por ser la base de la alimentación en el mundo, de la producción de biocombustibles y el control de la economía verde.

"El maíz es extraordinariamente flexible y creen que ello les permite hacer cualquier cosa, como productos plásticas y otras sustancias, mientras que los residuos los usarán para alimentar a la gente aunque sea a costa de su salud".

El autor y coautor de diversos libros que abordan las políticas de la biotecnología y la biodiversidad, celebró que los propósitos de los trasnacionales no han sido posible concretarlos gracias a la lucha de diversas organizaciones civiles y campesinas de México, país que "inició hace 30 años la batalla contra los transgénicos cuando el ex embajador de México, José Ramón López Portillo, se opuso ante la FAO a su cultivo, aun cuando se enfrentó a Estados Unidos".

Esa lucha, dijo, hizo posible la creación de la Comisión de Recursos Genéticos para la Alimentación y la Agricultura de la FAO, en 1983, la cual hace dos semanas alzó la voz en Roma, Italia, para exigir y obligar a ese organismo de la ONU a abrir la boca en defensa del maíz.

Por su lado, Montecinos advirtió que el centro de origen de la berenjena, la India, ya ha sido contaminada por las trasnacionales referidas, las cuales también han modificado genéticamente la soya, canola y "ahora vienen por el maíz de México, que es el más importante en el mundo".

Montecinos, quien dio testimonio de la contaminación de maíz transgénico en Oaxaca, celebró la resistencia en México contra los alimentos genéticamente modificados, porque "con ello han logrado mantenerlos bajo control".

Respecto a los argumentos de las trasnacionales para sembrar los transgénicos, refirió: "dijeron que servirían para tener comida más barata, y actualmente tenemos alimentos más caros. Otro mito es que se pueden contener, más aún tratándose de maíz, lo cual es totalmente falso: es imposible contener el maíz transgénico.

"Otro mito es que aumentará la producción y acabará el hambre. Por el contrario, los transgénicos con antinaturales y se ha comprobado científicamente que son menos productivos".

Tampoco –subrayó- están hechos para el pequeño productor, ni para el medio ni el gran productor independiente, sino para la gran agricultura empresarial.

Montecinos destacó que contrario a lo que argumentan las trasnacionales, los pequeños agricultores son más productivos que los grandes productores.

"Muestra de ello es que el 85 por ciento de la producción rural en el mundo, con el 20 por ciento de la tierra, producen la mitad de la comida que consume la población y en África, India, Asia, América Latina y Europa los pequeños campesinos son 30 por ciento más productivos con respecto a los grandes corporativos".

Por tanto, "la autosuficiencia alimentaria pasa por la desconcentración de la tierra y la libertad para que los pueblos sigan produciendo como lo han hecho durante miles de años", concluyó.


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