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Pinar del Río se recupera de siete días continuos de lluvias

Pinar del Río, Cuba. Por Por Adalys Pilar Mireles, PL. | 11 de Junio de 2013 a las 15:42

Llamada tierra huracanada por el frecuente azote de esos fenómenos, esta provincia cubana fue blanco nuevamente de intensas lluvias al comienzo de junio, justo en el estreno de la actual temporada ciclónica.

Acostumbrados a lidiar con demoledores organismos tropicales, sus habitantes recibieron el impacto de copiosos aguaceros por más de una semana, los cuales anegaron viviendas, sembrados y casas de curar tabaco.

Unos 150 meteoros azotaron a Pinar del Río de 1900 a la actualidad; sólo en los últimos 10 años llegaron a la región 13 de esos fenómenos atmosféricos. Aún se recuerda aquí al ciclón de 1944 y a Alberto en 1982, ambos dejaron una estela de destrucción a su paso por Vueltabajo, como se conocía antiguamente la demarcación. Igualmente devastadores resultaron Isidore, Lily, Iván, Gustav e Ike, que deterioraron unos 100 mil hogares.

Las riadas de este año aislaron comunidades como La Güira y Punta de la Sierra, obstruyeron kilómetros de carretera, dejaron sin servicio eléctrico a unos cuatro mil clientes e interrumpieron la transportación ferroviaria, entre otros estragos.

Ante el empeoramiento de las condiciones del tiempo, fueron trasladados a lugares seguros más de tres mil pinareños, residentes en su mayoría en el extremo oeste de la isla. Las medidas de protección favorecieron a los vecinos de zonas proclives a inundaciones y a personas que viven en hogares vulnerables, refugiados principalmente en casas de familiares y amigos.

Ante la severidad del mal tiempo, el despliegue de un amplio operativo preventivo hizo posible que no se lamente la pérdida de ninguna vida humana.

Desde 1982, cuando castigó a la provincia el ciclón Alberto, los pobladores de Guane no habían visto como este año al río Cuyaguateje tapar con sus aguas un área tan amplia, al crecer más de nueve metros por encima de su cauce habitual.

El poblado de Isabel Rubio experimentó otra vez el efecto del descomunal desbordamiento y sus moradores se vieron obligados a ponerse a salvo llevando consigo sus principales bienes. Dañados resultaron centenares de facilidades o viviendas temporales, construidas para damnificados de anteriores desastres.

Llegada la calma, las calles húmedas aún se llenaron de gente para borrar las huellas de las crecidas en viviendas y asentamientos.

Causadas primero por una vaguada y luego por una zona de bajas presiones, convertida en la tormenta tropical Andrea, las lluvias disminuyeron desde el pasado viernes, después de dejar acumulados históricos, superiores a 200 milímetros durante 24 horas en varias localidades.

Plantaciones de boniato, yuca, melón y maíz fueron perjudicados, por lo que tras el temporal comenzó la siembra de cultivos de ciclo corto, como estrategia para paliar los estragos en el sector agrícola. Mientras los vegueros de la región, mayor productora de tabaco de Cuba, minimizan las pérdidas con cuidados adicionales que benefician el oreo de las codiciadas hojas.

Ya ha sido restablecida la vía férrea que comunica a Pinar del Río con el resto del país; paralelamente la luz llega a apartados sitios, gracias a la labor de 39 grupos especializados. En vigilancia permanecen todavía zonas del municipio de Guane para prevenir la aparición de enfermedades, aseguraron miembros del Consejo de Defensa.

No obstante el entrenamiento de los pinareños, quienes viven prácticamente en la ruta de los ciclones, cada evento impone situaciones nuevas, desata esfuerzos para proteger a los pobladores y para rehacer lo que la naturaleza destruye una y otra vez.


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