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Carnaval de Oruro destaca por el desborde de alegría

La Paz. Agencia PL. | 31 de Marzo de 2014 a las 13:31

El carnaval de Oruro, Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, hizo una vez más honor a su condición, no solo por el desborde de alegría, la vistosidad de los vestuarios o la prestancia de sus coreografías, sino por una defensa a ultranza de la identidad cultural boliviana.

A las 6:55 am del sábado se escuchó un Padre Nuestro y un Ave María, y a partir de ahí comenzó una fiesta que culminó a las siete de la mañana del día siguiente, y una hora después iniciaba el desfile correspondiente al domingo con la participación de grandes elencos con sus potentes bandas.

Este carnaval tiene su origen en las ancestrales invocaciones andinas a la Pachamama (madre tierra), al tío Supay (el diablo) y la Virgen de la Candelaria.

Las festividades comienzan un viernes con el Convite del Tío Supay, un día después se realiza la Peregrinación que también es la llamada entrada del carnaval, en la cual los grupos folclóricos efectúan espectaculares demostraciones dedicadas a la Virgen de Socavón.

En el llamado Domingo de Carnaval se efectúa la segunda entrada y los danzantes desfilan por la misma ruta del día anterior, pero la jornada está despojada de cualquier misticismo, es pura diversión, alegría y entusiasmo.

El lunes es el Día del Diablo y del Moreno, y los diferentes conjuntos celebran misas en el Santuario del Socavón.

Disfrutar de tal espectáculo resulta algo impresionante para quien asiste por primera vez, pero también lo es para aquellos que repiten la visita a Oruro año tras año y aplauden a la morenada o los caporales de su preferencia.

No se trata de simples coreografías, son pasajes de la historia boliviana que recrean la civilización encontrada por los conquistadores españoles, la posterior mezcla de ambos mundos, y la cultura africana surgida de las lágrimas, el sudor y la sangre de los negros obligados a trabajar encadenados en las minas de plata.

El Carnaval de Oruro no solo atrajo la atención de nacionales y la prensa acreditada en el país andino-altiplánico, sino de turistas latinoamericanos, europeos y asiáticos.

Algunos nórdicos hicieron un alto en su práctica naturalista de salvar a las ballenas varadas y llegaron previo al jolgorio a Bolivia para integrarse a una comparsa.

Con una coreografía sin complejidad alguna, ellos expresaron "a la europea" su respeto por las tradiciones y la cultura boliviana.

Sobre estos festejos el vicepresidente de Bolivia Álvaro García expresó que se trata de un todo, pues se mezcla artesanía, ritmo, habilidad, juventud y tradición.

La Morenada, la Diablada, el Tinko, el Caporal son danzas bolivianas, pero para el mundo; es una expresión espiritual y otros pueblos pueden usarla, que bailen en Bulgaria, Chile, Estados Unidos pero que siempre se diga su procedencia.

Momentos antes de desfilar antes de millares de personas, el bailarín de La Diablada Artística Urus de Oso Limber González declaró a Prensa Latina que el Carnaval de Oruro es la presentación de la riqueza folclórica del país.

Bailar es una alegría tremenda, es algo que no se puede explicar, es una gran felicidad mostrar mi arte a la Virgen de Socavón, dijo.

Beatriz Verónica Román, de la misma agrupación expresó que este es su segundo año como bailarina, y constituye una experiencia insuperable, una euforia tremenda, "y no es fácil describir lo que se siente".

Cuando el carnaval parecía perfecto, cayó una pasarela donde murieron cinco personas y cerca de 100 resultaron heridas.

Más de 200 personas cruzaban el paso peatonal aéreo y otras decididas a no pagar los palcos presenciaban y bailaban al son de la llamada Única Espectacular Banda Poopó, cuando la obra ingeniera cedió y produjo la tragedia.

Tras el aciago acontecimiento, se procedió a retirar los restos de la pasarela en una operación que se prolongó por casi cuatro horas, entre opiniones divididas de poner fin al carnaval por luto y de continuar la fiesta. Algunos decían que se trataba de un castigo divino, porque mientras en el país las inundaciones dejaron más de 50 mil familias damnificadas, 51 mil 934 hectáreas dañadas y 99 mil 587 cabezas de ganado perdidas, otros indolentes se embriagaban y bailaban.

No obstante, prosiguió la peregrinación hasta la idolatrada Virgen del Socavón, pues ese día era dedicado a ella.

En los días siguientes, en el lugar de los hechos los orureños lloraban, dejaban flores y se persignaban ante un altar improvisado en las ruinas de hierro, repleto de artículos personales de las víctimas de la tragedia.

Justamente en ese sitio las bandas dejaban de sonar, los bailarines se quitaban los sombreros y caretas, se juntaban en forma de cadena y pasaban en silencio por respeto a sus colegas caídos de la Poopó.

Unos 50 metros después, seguía el carnaval.

*Corresponsal de Prensa Latina en Bolivia.


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