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Ministro del Interior peruano se mantiene en el ojo de la tormenta

Lima. Agencia PL. | 4 de Julio de 2014 a las 14:49

Los cuestionamientos al ministro peruano del Interior, Daniel Urresti, por una acusación judicial de autoría intelectual del asesinato de un periodista, hace 26 años, persisten hoy, pese al aval presidencial a sus alegatos de inocencia.

Urresti, nombrado apenas hace 11 días, multiplica sus esfuerzos para negar que sea culpable, sin que amainen los reclamos de su retiro del cargo, en el que fue virtualmente ratificado ayer por el presidente Ollanta Humala, quien resaltó su desempeño ministerial.

Humala suscribió el argumento de Urresti de que nunca, hasta hace unos años, fue mencionado siquiera en el proceso por el asesinato, en noviembre de 1988, del periodista Hugo Bustíos, atacado a balazos y rematado con un explosivo por militares que lo emboscaron.

El mandatario añadió que, en todo caso, el Ministro debe colaborar con la justicia hasta el esclarecimiento del caso, pendiente de la ratificación de la acusación por una fiscalía suprema, de lo que depende la apertura de un proceso en su contra.

Urresti dice haber brindado esa cooperación desde que en 2013 fue imputado por un fiscal de la región andina Ayacucho, donde ocurrió el crimen en el marco del combate al grupo armado Sendero Luminoso, que focalizaba sus acciones en ese territorio.

El Ministro alega también que no hay pruebas en su contra y que solo es acusado por los dichos de dos exmilitares debido a rencores porque los reportó por inconductas cuando era oficial de contrainteligencia en la ciudad de Huanta, en cuyas afueras ocurrió el crimen.

Los exoficiales alegan que no denunciaron antes a Urresti por un falso espíritu de cuerpo, lo que el analista Carlos Tapia, exmiembro de la Comisión de la Verdad que investigó la violencia del período 1980-2000, afirma es una actitud usual de uniformados que se sienten abandonados.

Tapia sostiene que la comisión estableció que los oficiales a cargo de inteligencia eran los encargados de planificar y ordenar operaciones encubiertas ilegales como el asesinato de Bustíos, por lo que Urresti, que tenía ese cargo, tenía que haber estado, por lo menos, al tanto del crimen.

El analista se sumó a parlamentarios de oposición y de centro que plantean que el titular debe renunciar por su situación judicial y consideran erróneo que el presidente Humala lo haya nombrado pese a ella y lo respaldo, y señalan que Urresti no debe enfrentar esta desde un cargo tan importante.

Margarita Patiño, viuda de Bustíos, criticó el respaldo de Humala por manifestar que no ve a su ministro culpable y cree en su inocencia, y dijo que declarar culpable o inocente al acusado es competencia exclusiva del Poder Judicial.

La viuda señaló que el mandatario no debe escuchar solo a Urresti y lo exhortó a ser imparcial y escucharla también a ella y a su reclamo de justicia.

Entretanto, el principal condenado por el asesinato, Víctor La Vera, quien como coronel era jefe de las tropas que mataron a Bustíos y que fue sentenciado a 17 años de cárcel por el crimen, postula al cargo de especialista en seguridad y defensa de la secretaría encargada del caso en la Presidencia del Consejo de Ministros.


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