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Embajador ecuatoriano destaca las oportunidades del mercado ruso

Quito. Agencia PL. | 15 de Agosto de 2014 a las 10:47

La prohibición rusa a importar alimentos desde Estados Unidos y la Unión Europea (UE) es una oportunidad para Ecuador de acceder a un nuevo mercado, dijo hoy el embajador de Moscú, Yan A. Burliay.

De acuerdo con el diplomático, se trata de una puerta abierta para los productores de pescado, café, cacao, frutas tropicales, jugo y pulpa, además de que ya Rusia compra cada año mil millones de dólares en banano ecuatoriano.

Adicionalmente, precisó, la cooperación entre ambos países se extiende a otras esferas como el suministro de equipo electromecánico e hidráulico desde la nación euroasiática para la central hidroeléctrica de Toachi Pilatón, por un valor de 150 millones de dólares.

Rusia también contribuye a la construcción de un bloque de la central termoeléctrica de Termogas Machala, por un valor de 300 millones de dólares, señaló el embajador en declaraciones al diario El Telégrafo.

Hacia el futuro existe la posibilidad de que haya participación rusa en la edificación de dos centrales hidroeléctricas, agregó.

Recientemente, el gobierno del presidente Vladimir Putin decidió suspender por al menos un año las importaciones desde los Estados Unidos y la UE, en respuesta a las sanciones unilaterales tomadas por Occidente contra Moscú.

Ante la posibilidad de que América Latina ocupe ese espacio en el comercio ruso, publicaciones como el Financial Times, mencionan posibles preocupaciones europeas así como eventuales intentos por impedir ese relacionamiento.

Al respecto, Burliay consideró que los países latinoamericanos no cederán ante presiones desde Bruselas.

"Si los empresarios latinoamericanos ven que este negocio podría ser ventajoso para ellos no van a acceder a ninguna presión. En general, la hora de las presiones y de las imposiciones ha terminado. Comienza una nueva era", afirmó.

Agregó que las naciones de esta región defienden su soberanía en todos los campos, y en primer lugar, en el área del comercio internacional.

El embajador explicó que la nueva demanda rusa se refiere principalmente a productos alimenticios que pueden ser adquiridos en Latinoamérica, pero también en otros sitios como Turquía, Egipto, y países vecinos como Bielorrusia y Kazajistán.


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