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Dilma será reelecta

Brasilia. Diario Clarín. | 29 de Septiembre de 2014 a las 12:17

A juzgar por la tradición electoral brasileña, aquellas encuestas realizadas en la proximidad del día "D" son las que finalmente aciertan. La del domingo, realizada por Datafolha y publicada a solo siete días de la primera vuelta de los comicios presidenciales en Brasil, confirma lo que era una tendencia marcada por otras consultoras a lo largo de la semana que pasó: Dilma Rousseff se impone con una ventaja sustantiva, de 13 puntos, sobre Marina Silva, la rival más importante.

La presidenta, que busca un segundo mandato, alcanzó una intención de votos sin precedentes: 40 por ciento. La oponente volvió a declinar, y ahora se posiciona con 27 por ciento de las preferencias del electorado. Ese es el nivel que tenía como número dos de la fórmula presidencial del Partido Socialista Brasileño, hasta la muerte de su ex compañero Eduardo Campos, en un accidente aéreo en agosto.

Ninguno de los analistas descarta que Dilma consiga ahora ser reelecta. Existe esa posibilidad en la medida en que la presidenta supere la suma de todos sus oponentes. Son varios los que intentan explicar qué fue lo que cambió el humor de los brasileños, que parecían totalmente decepcionados en relación a la presidenta brasileña.

Según el consultor José Roberto Toledo, un especialista en encuestas, los 13 puntos de supremacía de Dilma sobre Marina, "representan unos 15 millones de votos. Para recuperarse de semejante desventaja, Marina precisaría (en un segundo turno) conquistar 3 de cada 4 electores de Aécio Neves (el tercero en disputa)".

Para la segunda vuelta, prevista para el 26 de octubre, Dilma ya está al frente de Marina con 47% de las preferencias contra 43% de la ex ministra. Con esa diferencia, sostiene Toledo, "la chance de un empate tiende a cero".

Marina, esa mujer delgada, de tez mate y una mezcla de rasgos de antepasados negros e indígenas, sufrió el desgaste propio de quien enfrenta el día a día de una batalla electoral. Su opción por la ambigüedad ante definiciones exigidas por su electorado, tanto del ala izquierda como del ala derecha, le hizo perder pie donde tenía su mayor capital político: entre los jóvenes y entre los brasileños con más educación formal.

Con hechos bien "tangibles" como programas sociales, planes de inclusión universitaria, financiación de investigadores para cursos en el exterior, creación y fortalecimiento de universidades federales, y un sinnúmero de obras públicas terminadas y en funcionamiento, Rousseff le gana ahora en todos los segmentos sociales.

La presidenta se lleva la mayor porción del electorado entre aquellos sectores con instrucción primaria y secundaria. Pero aún más: muestra un significativo ascenso entre las personas con educación superior: conquistó siete puntos en solo 15 días. Es allí, precisamente, en esos sectores poblacionales, donde Marina vio reducir en forma fuerte su caudal: cayó 8 puntos entre quienes alcanzaron un título secundario y 9 por ciento entre quienes tienen un diploma universitario.

Peor aún para Marina fue su desbarranco entre los más ricos, aquellos que ganan más de 3.700 dólares mensuales. Allí las intenciones de voto por la candidata emergente disminuyeron en forma abrupta de 41 a 26 por ciento. No es que Dilma tenga un gran desempeño en ese ámbito; pero incluso allí tuvo una mejora y hoy con su 28% de preferencias supera a la ex ministra ambientalista.

Ese segmento es el reino de Aécio Neves, el presidenciable de la socialdemocracia brasileña, fundada y administrada por el ex presidente Fernando Henrique Cardoso. En el cuadro regional, los dos únicos lugares donde Marina mantiene el liderazgo son en el distrito federal Brasilia y en Sao Pablo, un estado provincial socialmente complejo donde la clase media siente una antipatía visceral hacia el Partido de los Trabajadores.

Para Marina, sin embargo, el retroceso no tiene mayor importancia. El domingo, en una conferencia de prensa de la candidata en la capital paulista, se escuchó una y otra vez decir a la presidenciable del socialismo que está "muy satisfecha" con su desempeño. El objetivo prioritario, para ella, era entrar en la recta final de la competencia, aquella que deberá trabar con Dilma a partir del 5 de octubre si es que finalmente hay segundo turno.

Los analistas de las más diversas tendencias apuntan a cierto "apuro" de Marina y su equipo por acordar con sectores del poder financiero que demandan un fuerte ajuste fiscal.


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