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Narcotráfico colombiano financió a Betancur y Michelsen, según libro

Ciudad de Panamá. PL. | 22 de Agosto de 2015 a las 12:45

El financiamiento del narcotráfico a las campañas de los expresidentes colombianos Alfonso López Michelsen (1974-1978) y Belisario Betancur (1982-1986), figura en las revelaciones del libro Pablo Escobar, mi padre, presentado en la Feria del Libro de Panamá.

Juan Pablo Escobar, hijo del más buscado criminal del siglo pasado y autor del testimonio, aseguró en su presentación que la prensa de su país hizo silencio sobre el tema, lo cual prueba hasta con fotos en su obra.

Al hablar ante un numeroso público que le hizo preguntas, Sebastián Marroquín (seudónimo con el que vivió muchos años) negó que su padre hiciera inversiones lícitas en Panamá, pero deslizó que el Cártel de Cali abrió un banco en este país que declinó identificar.

El libro testimonial está avalado por una investigación profunda del tema y refiere el autor que con esto pretende que las nuevas generaciones conozcan la triste historia de su familia, para desestimular esa vía de enriquecimiento ilícito como camino.

Escobar contó que prefirió que su progenitor purgara 30 años de cárcel, antes de no tenerlo hoy con él, y reiteró que estuvo a punto de lograrlo, pero la sola mención a la extradición a Estados Unidos provocó su fuga de la prisión de máxima seguridad La Catedral.

Para él no hubo posible negociación con fiscales estadounidenses como ocurre hoy día, en que los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, líderes del Cártel de Cali, entregaron dos mil millones de dólares y recibieron un tratamiento diferente, aseguró Juan Pablo.

Ahora los capos van hasta en sus aviones privados y se entregan a las autoridades de Estados Unidos, hacen un pacto con la Fiscalía, entregan a alguno de sus compinches y en condiciones favorables llegan a acuerdos de leves penas, al tiempo que legalizan su fortuna, explicó.

Otra de las novedades de Pablo Escobar, mi padre, es la afirmación de su suicidio, contraria a la versión oficial de que cayó abatido por la Policía colombiana.

Mi padre siempre nos habló a todos de la posibilidad de suicidarse, porque decía que la última bala era para él, pero era tal su interés, que buscó con médicos la mejor forma de dispararse que sería por la bóveda de la oreja, donde el proyectil lo mataría, y el impacto real fue a dos milímetros de donde siempre me dijo.

Pero, además que sabíamos que no se dejaría capturar ni permitiría que alguien le disparara antes, los forenses confesaron a nuestra familia la verdadera causa de la muerte, pero las autoridades los obligaron a firmar la conocida versión de que cayó bajo el fuego de sus captores.

De las múltiples preguntas que le hicieron al autor durante su presentación, la única que debió pensar la respuesta, fue cuando del público salió un niño de 13 años que le dijo: "¿qué se siente ser hijo de Pablo Escobar?"

Juan Pablo le refirió que cuando estaba frente a una víctima de su padre, sentía el dolor causado por una acción violenta de él, pero cuando iba a los basureros de Medellín y conversaba con aquellos que recibieron beneficios, entonces se comportaba diferente. "Y es que mi padre despertó odios y amores", aseveró.


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