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Millones de colombianos a la espera de anuncios cruciales para la paz

Bogotá. Por Adalys Pilar Mireles/PL | 15 de Diciembre de 2015 a las 10:09

Los colombianos esperan este martes trascendentales anuncios para la paz desde La Habana, donde representantes gubernamentales y de las insurgentes FARC-EP divulgarán el acuerdo en materia de víctimas, uno de los más controversiales de las pláticas entre ambas partes beligerantes.

Tal consenso deberá garantizar el derecho de los perjudicados a la verdad, la justicia, la reparación y a garantías de no repetición, tras más de medio siglo de conflicto interno.

Uno de los acápites más espinosos del tratado fue el referido a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), mecanismo que -de acuerdo con su espíritu inicial- prevé la creación de tribunales para investigar, juzgar y sancionar a responsables de la confrontación bélica, sin impunidad para crímenes de lesa humanidad.

Concebida en correspondencia con los preceptos de la justicia restaurativa, podrá establecer beneficios como indultos o amnistías para delitos políticos y conexos, con un enfoque universal al cobijar a agentes del Estado, miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) y otros actores de la contienda, precisaron portavoces del Gobierno.

Tal metodología, revisada luego de que en septiembre último ambas delegaciones la dieran a conocer, implica -de acuerdo a argumentos previos- imponer penas restrictivas de la libertad y no necesariamente cárcel.

No obstante los contenidos ya anticipados, los colombianos aguardan con expectativa la publicación del texto íntegro de la JEP, compuesto por unos 75 puntos, a fin de apreciar todos los detalles, entre ellos el significado exacto de la restricción de la libertad.

Otra de las dudas gira en torno a la manera en que serán reparadas las víctimas.

Según politólogos, el cierre del polémico capítulo permitirá a ambos equipos de negociadores concentrarse en cuestiones igualmente claves como el cese el fuego bilateral, la dejación de las armas, desmovilización y reintegración a la sociedad de los ahora combatientes, asuntos incluidos en el tema sobre el fin del conflicto.

A pesar del indiscutible progreso que representa el exitoso término de las discusiones alrededor de la satisfacción a las víctimas, los voceros de los dos grupos deberán conseguir igualmente una fórmula consensuada para la refrendación popular del conjunto de los pactos, pues mientras el Ejecutivo aboga por un plebiscito, respaldado por el Congreso; las FARC-EP piden la celebración de una Asamblea Nacional Constituyente y rechazan decisiones unilaterales al respecto.

En tanto, activistas, defensores de derechos humanos y los propios guerrilleros insisten en la necesidad de erradicar el paramilitarismo, considerado una de las principales amenazas para una paz estable y duradera.

Tras la firma del acuerdo de La Uribe en la década de 1980, los grupos paramilitares en colaboración con el Estado perpetraron el exterminio casi íntegro del partido político de izquierda Unión Patriótica (UP), comentó el abogado de las FARC-EP Enrique Santiago en un reciente artículo.

Durante ese genocidio -añadió- fueron asesinados más de cinco mil 500 militantes de UP no será posible conseguir un tratado conclusivo, ya al alcance de la mano, de existir el más mínimo riesgo de que estos hechos vuelvan a repetirse.

Pese a cualquier contrariedad, observadores afirman que en la capital cubana reina la armonía y un clima de mayor confianza. La instalación de una mesa de concertación con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), segunda guerrilla en importancia de Colombia, es otro de los pasos pendientes en la búsqueda de la distensión, consideran analistas.

El 2015 fue un año de importantes pasos rumbo al fin del conflicto colombiano, esperamos que 2016 sea el de la paz, expresó a la prensa el senador Iván Cepeda, facilitador de las pláticas.

 


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