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En tanque de clavados no hay diferencias entre Río de Janeiro y Londres

Brasilia. Por Moisés Pérez Mok (*)/PL | 2 de Marzo de 2016 a las 10:35

Si se toma como referencia la Copa del Mundo recién celebrada en Río de Janeiro, el torneo de clavados de los venideros Juegos Olímpicos no arrojará diferencias notables respecto a lo acontecido en Londres-2012.

Notoria fue la supremacía de los ornamentalistas chinos en el carioca Centro Acuático María Lenk, donde coronaron su actuación con seis de las ocho medallas de oro puestas en disputa. La misma cantidad que cuatro años atrás en la capital británica.

De los 217 clavadistas que compitieron en Río en representación de 46 países, ninguno pudo igualar a la china Shi Tingmao, única en subir dos veces a lo más alto del podio de premiaciones: en el trampolín sincronizado junto a Wu Minxia, y también en los saltos desde los tres metros individual.

Su coterráneo Chen Aisen conquistó igualmente un par de metales, pero estos fueron de oro en la plataforma sincronizada formando dúo con Lin Yue y de plata en la misma prueba individual.

Emulo de Chen, el mexicano Rommel Pacheco logró también colgarse al cuello un par de preseas, pero las suyas fueron de oro y bronce en las pruebas individual y sincronizada (aquí en pareja con Jahir Ocampo) desde el trampolín de tres metros.

Pacheco, Ocampo y el resto de los ornamentalistas de la tierra de los aztecas debieron sin embargo, y por razones enteramente ajenas a su voluntad, competir no bajo la bandera tricolor, sino amparados por el estandarte de la Federación Internacional de Natación (FINA).

El organismo rector de los deportes acuáticos sancionó en enero pasado a la Federación Mexicana de Natación (FMN) por incumplimiento contractual, tras la decisión de esta última de cancelar los Campeonatos Mundiales de Natación 2017, previstos para celebrarse en Guadalajara, Jalisco.

México se negó a pagar una multa millonaria tras rechazar la sede y en respuesta la FINA presentó una demanda ante la Corte de Arbitraje del Deporte. Y sin tener siquiera el fallo del tribunal castigó temporalmente a la FMN, privando a sus deportistas de la posibilidad de competir defendiendo el pabellón patrio.

Pacheco reeditó así lo hecho por el ruso Ilya Zajarov en Londres-2012, al privar a China del metal aúreo en el trampolín de tres metros. La otra medalla que escapó entonces a los del gigante asiático fue la de plataforma varonil, que consiguió el estadounidense David Boudia.

En la reciente Copa del Mundo, por el contrario, el otro podio que no pudieron conquistar los chinos fue el del trampolín sincronizado de tres metros, a cuya cúspide ascendieron los alemanes Stephan Feck y Patrick Hausding.

De la cita en Río vale rescatar asimismo la sorprendente actuación del jamaicano Yona Knight-Wisdom, al proclamarse subcampeón en trampolín y convertirse así en el primer representante de ese país a las justas de saltos ornamentales de unos Juegos Olímpicos.

Knight-Wisdom, de 20 años de edad, nació en Gran Bretaña, pero compite desde 2012 en representación de la isla caribeña, para la cual comenzó ya a hacer historia.

Treinta y dos años atrás, en la cita olímpica de Los Angeles-1984, la china Jihong Zhou comenzó a escribir una historia cuyo ulterior desenlace pocos podían imaginar, al dominar la prueba de plataforma y proclamarse primera monarca de esa nación en los saltos ornamentales. La confrontación en el tanque había sido ampliamente dominada a partir de 1920 por los ornamentalistas estadounidenses hasta la edición de Melbourne-1956 el mexicano Joaquín Capilla les quebró la supremacía al adjudicarse una de oro y otra de bronce en los clavados de 10 metros y el trampolín.

Ya para Barcelona-1992 solo Mark Lenzi, de Estados Unidos, pudo "arañarle" un oro a la armada china, al igual que hizo cuatro años después en Atlanta el ruso Dimitri Sautin.

El siglo XXI marcó no solo el comienzo de las competiciones sincronizadas, sino también la era de supremacía del gigante asiático en los saltos ornamentales.

Así, en Atenas-2004 y Londres-2012 sus representantes conquistaron seis de los ocho metales dorados en discusión, mientras como dueños de casa -en Beijing-2008- estuvieron a punto de lograr una actuación perfecta; algo que impidió el australiano Mathew Mitcham, proclamado entonces rey de la plataforma individual.

En la historia del clavado en Juegos Olímpicos destacan además como máximas ganadoras de medallas tres competidoras chinas: Guo Jinging y Wu Minxhia, cada una con cuatro de oro y dos de plata, y Fu Mingxia, con cuatro y una, respectivamente. Cifras que, con el nivel existente hoy en la disciplina, se antojan difíciles de reeditar.

(*) Corresponsal de Prensa Latina en Brasil

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