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Gobierno colombiano y FARC-EP por avanzar en difícil etapa de diálogo

Bogotá. PL. | 5 de Abril de 2016 a las 15:39

Tras varios encuentros aquí con los abogados de las FARC-EP los voceros del Gobierno colombiano viajan este martes a La Habana para reanudar los diálogos con ese movimiento insurgente, enfocados en espinosos debates referidos al fin del conflicto.
La Oficina del Alto Comisionado para la Paz confirmó a Prensa Latina que el equipo gubernamental partirá esta tarde rumbo a Cuba, luego de concluir la última reunión en esta capital con los asesores de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), cuyo resultado no ha trascendido.

 Mañana miércoles ambas partes beligerantes reiniciarán las sesiones de trabajo en la capital cubana, con el desafío de lograr consensos en temas controversiales como el cese el fuego bilateral, la dejación de las armas o desarme de los guerrilleros, la reintegración a la sociedad de los combatientes con garantías para su vida, así como el mecanismo mediante el cual el pueblo podrá refrendar todo lo pactado.

 Analistas consideran que recientes acontecimientos como el llamado "paro armado" promovido por el clan Úsuga, los asesinatos de líderes de izquierda y las denuncias sobre el resurgimiento y proliferación del paramilitarismo han añadido tensión a la que pudiera ser la fase final de las conversaciones.

 Durante 48 horas dicha banda intimidó a los habitantes de cuatro departamentos para que cerraran comercios, escuelas, paralizaran el transporte y el resto de las actividades, período en el que incineraron vehículos, bloquearon carreteras y aniquilaron a cinco personas, amenazas enfiladas la víspera contra los pobladores de Sincelejo, Sucre.

 La semana previa el jefe de los portavoces de las FARC-EP, Iván Márquez, llamó al Estado a garantizar el ejercicio de la oposición política, además instó a la contraparte a trabajar con celeridad para firmar e implementar de manera urgente el acuerdo encaminado al desmonte de las estructuras paramilitares, todavía en ciernes en la mesa de La Habana, dijo.

 En opinión de defensores de derechos humanos, politólogos e incluso congresistas, el fortalecimiento de ese flagelo constituye la principal amenaza para el logro de un escenario de distensión y obstáculo mayúsculo en los diálogos con dicho grupo rebelde, el principal involucrado en la confrontación bélica.

 El Gobierno no reconoce la existencia del paramilitarismo y califica de criminal a organizaciones como los Úsuga, apreciación que simplifica el asunto a una arista exclusivamente delincuencial, subrayó el investigador del Centro de Memoria Histórica, Álvaro Villarraga.


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