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Cosecheros colombianos preparan desfile de flores

Bogotá. Agencia PL. | 12 de Abril de 2016 a las 13:35

Los cultivadores de Santa Elena acondicionan actualmente plantíos y grandes canastas para el venidero desfile de flores en silletas, patrimonio cultural de Colombia, un espectáculo que devela el alma romántica del sosegado poblado entre lomas.

El asentamiento, situado a 12 kilómetros de la ciudad de Medellín, es reconocido internacionalmente por su gran feria de agosto, cuando unos 500 lugareños exhiben atractivos arreglos con plantas florecidas en estrechas calles y plazas, comentaron a Prensa Latina varios pueblerinos.

En rústicas tiendas, a orillas de la carretera que une a la capital de Antioquia con Santa Elena, los campesinos muestran y comercializan parte de su cosecha de agapantos, orquídeas, siemprevivas, begonias y otras vistosas variedades, en su mayoría perennes, que los viajeros compran recién cortadas para alegrar sus hogares.

El desfile es un momento de verdadera felicidad esperado por productores y su familia, quienes durante todo el año idean la mejor propuesta floral para esa ocasión y confeccionan las silletas, suerte de cestas hechas con madera y atadas a la espalda, en las cuales los pobladores llevan centenares de variedades ornamentales.

Algunos canastos, clasificados en emblemáticos, tradicionales y monumentales, pueden medir más de dos metros de alto y ancho.

En el pueblo organizaron ya 58 demostraciones, ahora preparan la venidera fiesta de agosto, una oportunidad para dar a conocer las bondades de esa tierra.

Tal procesión data de 1957 cuando hombres y mujeres de la zona decidieron mostrar públicamente la diversidad florística del lugar y el fruto del trabajo esmerado de los sembradores, utilizado sólo hasta entonces para adornar los altares de las iglesias o las viviendas.

Tras el éxito de la iniciativa, los defensores de esa práctica optaron por desfilar con sus relucientes cargas a cuestas todos los años, no sólo en Santa Elena, corregimiento de Medellín, sino en otras regiones de Colombia, e incluso en ciudades extranjeras.

Indígenas y otros habitantes del paraje antioqueño colocaban antiguamente a sus espaldas pequeñas sillas o silletas para salir con sus hijos o trasladar enfermos, hasta que comenzaron a transportar gladiolos, crisantemos, lirios, claveles, girasoles, pero sobre todo orquídeas.

Un peculiar monumento situado en el centro de la localidad rinde tributo a la tradición silletera, declarada patrimonio cultural de Colombia.


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