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Almagro trata de recuperar protagonismo de la OEA

Washington. PL. | 2 de Junio de 2016 a las 14:31
Almagro trata de recuperar protagonismo de la OEA

El sometimiento de la Organización de Estados Americanos (OEA) trata de ser revivido por su actual secretario general, el uruguayo Luis Almagro, quien ha tomado a Venezuela como balón de ensayo para esa desfasada calistenia.

Desde que los gobiernos progresistas comenzaron a ocupar posiciones clave en el ámbito interamericano, la OEA perdió fuelle y llegó incluso a cuestionarse su existencia ante el surgimiento de mecanismos de integración económica y de coordinación política como Unasur, Mercosur, ALBA y Celac entre otros.

Tal avance le restó protagonismo y trascendencia en la región al extremo de que poderosos instrumentos golpistas como el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, de fatídica recordación, y la propia Carta Democrática, casi que se evaporaron mientras Estados Unidos perdía terreno en lo que llamó su patio trasero.

Sin embargo, en su ánimo -aunque no en su dinámica- la OEA conservó su contenido de Ministerio de Colonias de Estados Unidos, como la calificara Cuba, retuvo su sede en Washington, mantuvo su estructura a fin de que el Departamento de Estado se sirviera de ella a su libre albedrío, y resistió las demandas para su desmantelamiento.

Que en el ámbito del posneoliberalismo se hayan producido importantes retrocesos coyunturales como el de Argentina y la propia Venezuela, y la ofensiva de la derecha continental se apunte victorias pírricas como un amañado impeachment en Brasil, no significa que el ejercicio total del poder de Estados Unidos se haya reposicionado del interamericanismo.

Almagro, recién estrenado como secretario general de la OEA puede dar fe de ello, pues a pesar de un informe de 132 páginas elaborado por "expertos" para justificar la aplicación de la Carta Democrática a Venezuela, y después de ésta cualquier barbaridad que se le ocurriera a mentes perversas en la Asamblea Nacional venezolana, el plan injerencista fracasó, lo que hizo estallar en cólera al diputado opositor Henry Ramos Allup.

La OEA optó por una declaración en apoyo a un "diálogo abierto" entre el gobierno y la oposición para encontrar una solución "pronta" y "efectiva" al conflicto en lugar de aceptar la propuesta de Almagro que podría haber llevado al caos y la guerra a Venezuela en tanto y cuanto su objetivo no era resolver el diferendo con la oposición interna, sino agravarlo y forzar un proceso revocatorio por la vía que fuese, violenta o no.

Uno de los botones de muestra más recientes de lo que se ha conspirado y se conspira en Venezuela para derrocar la Revolución bolivariana fue "La Salida" de 2014, un plan encabezado por Leopoldo López, organizador de los disturbios que provocaron 43 muertos.

A esa acción le siguieron la "Operación Jericó", bajo la supervisión del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos; el "Golpe Azul" en febrero de 2015, con militares venezolanos de la Fuerza Aérea; y la "Operación Venezuela Freedom-2", bajo la dirección del nuevo jefe del Comando Sur de Estados Unidos, almirante Kurt Tidd.

El vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, advertía que probablemente los gobiernos posneoliberales en América Latina estén en un momento de descenso relativo y eso concierne de manera directa a la batalla ideológica, pero no hay que temer pues lo importante es prepararse mediante el debate y el análisis para la segunda oleada de conquista revolucionaria.

El uruguayo Almagro debería estudiar a su vecino el pensador y ensayista argentino Aníbal Ponce, quien criticó en 1926 al alcalde fascista de la ciudad de Milán por disolver el Congreso Italiano de Filosofía.

Hay algo más grave que la humillación de los inferiores: la servidumbre de la inteligencia. Por eso cuando engañan y cuando adulan, su palabra adquiere a veces una repercusión nefasta, dijo.


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