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Caribeños abogan en ONU por cooperación y financiamiento justo

Nueva York. Prensa Latina. | 24 de Septiembre de 2016 a las 11:33

Países caribeños reclamaron hoy en la Asamblea General de la ONU un mayor apoyo a las naciones en desarrollo para enfrentar los desafíos del crecimiento económico inclusivo y el cambio climático.

En la quinta jornada del debate anual de la Asamblea, el primer ministro de Antigua y Barbuda, Gaston Browne, advirtió que muchos pequeños Estados insulares están atrapados en un círculo vicioso que lastra sus aspiraciones de avanzar hacia el desarrollo sostenible.

De acuerdo con el mandatario, se trata de países con altas deudas, a partir de la falta de concesiones financieras y de la necesidad de solicitar recursos en condiciones desfavorables para lidiar con la recuperación y mitigación de desastres.

Browne criticó las clasificaciones que realizan las instituciones financieras internacionales y los gobiernos donantes para el acceso a créditos y otras facilidades, porque se centran en el criterio de los ingresos per cápita.

'Detrás de la fachada de los elevados ingresos per cápita están el incremento de los niveles de pobreza y las vulnerabilidades en materia de salud, educación y vivienda, además de preocupantes tasas de desempleo, especialmente entre los jóvenes', precisó.

El primer ministro de Antigua y Barbuda señaló que los caribeños están afectados por la presencia de grandes déficits, pequeños y subdesarrollados mercados financieros y frágiles sistemas bancarios, sin que sus demandas sean escuchadas,

'Le recuerdo a esta Asamblea el concepto de Albert Einstein de que en materia de verdad y justicia, no hay diferencia entre pequeños y grandes problemas, para temas relacionados con el trato a los seres humanos se cumple lo mismo', subrayó.

También el primer ministro de San Cristóbal y Nieves, Timothy Harris, criticó el actual orden financiero y su devastador impacto en los pequeños Estados insulares en desarrollo, como los caribeños.

Estamos marginalizados por el sistema, lo que invita al G-7, el G-20 y las entidades financieras a reevaluar sus metodologías para valorar cuándo un país clasifica para el respaldo y el acceso a fondos, afirmó.

Harris insistió en las fragilidades de estas economías, 'que una y otras vez han visto como eventos climáticos golpean en unas pocas horas todos los aspectos de la vida de nuestras islas'.

En ese sentido, reiteró el llamado de los caribeños a facilitar el acceso al financiamiento climático.

No hacemos nada con decir que ese financiamiento cuenta con miles de millones de dólares, y que para obtenerlo debamos lidiar con mecanismos poco claros y prohibitivos, expuso en la Asamblea General.

A su turno en el podio del debate anual, el primer ministro de Santa Lucía, Allen Chastanet, denunció la exclusión de la mayoría de los países de las decisiones del G-20, las economías más poderosas del planeta.

El G-20 se ha autodesignado como un árbitro para la cooperación global, sin consultar a otros sobre el destino de sus economías, alertó.

Chastanet cuestionó la legitimidad del G-20, a partir de su falta de inclusión y la responsabilidad de muchos de sus miembros en la crisis global.

'Es hora de que el mundo se mueva hacia una nueva dirección (...), una era basada en el compromiso con las necesidades comunes, las ideas innovadoras y el respeto mutuo, y ese trabajo debe de empezar de inmediato', sentenció.


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