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Congresistas paraguayos buscan solución en zona campesina

Asunción. Agencia PL. | 10 de Enero de 2017 a las 12:50

El poder Legislativo dará este martes un nuevo paso en busca de evitar más enfrentamientos en la zona paraguaya de Guahory, donde la represión policial causó recientemente una veintena de heridos.

Con ese objetivo, la Comisión Permanente del Congreso Nacional, en funciones parlamentarias durante el receso de las dos cámaras, recibirá este martes al ministro del Interior, Tadeo Rojas, a quien convocó ante el pleno.

La citación es para recopilar información del alto funcionario sobre los acontecimientos de hace una semana en la colonia Guahory, distrito de Tembiaporã, departamento de Caaguazú, donde las fuerzas del orden realizaron un desalojo violento.

Además, los parlamentarios intercederán ante Rojas para impedir nuevos hechos de ese tipo en medio del conflicto creado cuando hace una semana colonos brasileños penetraron en las tierras de aquella comunidad para ocuparlas y desplazar a los labriegos.

El presidente de la Comisión, diputado Ariel Oviedo, encabezó el pasado jueves un grupo de sus miembros que se trasladó al lugar para constatar la situación, cuando también se reunió con las autoridades policiales.

Un día después, el titular del Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra, Justo Cárdenas, acudió a la sede legislativa para explicar los pasos dados por ese ente para mejorar las condiciones de los campesinos y también buscar soluciones.

De acuerdo con Oviedo, la idea es recabar la mayor cantidad posible de información para que el Congreso pueda mediar en el conflicto por la posesión de terrenos en la zona.

El enfrentamiento comenzó cuando a aquella área de Guahory un contingente de la Policía irrumpió para sacar a los moradores de sus precarias viviendas, después que estos trataron de detener la invasión de los brasileños.

Los agentes, que llegaron para garantizar la protección de los colonos foráneos, la emprendieron contra los labriegos a golpes, sin respetar edad ni sexo, con saldo de unos 20 heridos y varios detenidos, liberados poco después.

Gas lacrimógeno y disparos con balines de goma fueron elementos utilizados para dispersar a quienes se resistían a abandonar las tierras, consideradas por ellos de las más fértiles en Paraguay.

Incluso muchos de los afectados denunciaron públicamente que los uniformados no se contentaron con destrozar sus pertenencias, sino igualmente robaron lo que pudieron, incluido el dinero efectivo en su poder.

Las autoridades, incluido el ministro Rojas, negaron haber iniciado la represión y acusaron a sus antagonistas de haber sido ellos quienes los atacaron y no les quedó más remedio que defenderse.

Ello motivo una fuerte reacción de rechazo por parte de la Federación Nacional Campesina, cuyos dirigentes repudiaron la nueva acción policial, que calificaron de antidemocrática y violenta contra el pueblo.

Ante el peligro de que la tensión latente por el conflicto lleve a nuevos enfrentamientos de ese tipo, los legisladores persisten en sus esfuerzos por evitar males mayores.


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