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Bolivia: 11 años de defensa de la dignidad y soberanía nacionales

La Paz. Por Luis Brizuela Brínguez */PL | 26 de Enero de 2017 a las 15:14

Dos resultados esenciales sobresalen en los 11 años de gestión de Evo Morales, el primer mandatario indígena de la historia de Bolivia: la defensa de la dignidad y la soberanía nacionales.

Al presentar su informe anual a la nación el 22 de enero, el mandatario afirmó que el proceso de cambio liderado por él desde 2006, ha garantizado la estabilidad política a partir de la inclusión de las mayorías nacionales en el ejercicio de la representación, así como la adopción de políticas públicas para la reducción de las desigualdades económicas y sociales.

Como parte de la recuperación de la autonomía del Estado, sostuvo el gobernante, pueden citarse hechos como la expulsión de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), y de la agencia estadounidense de Administración para el Control de Drogas (DEA).

La respuesta de Washington a esta decisión fue la cancelación de 2013 del presupuesto que antes asignaba para las labores de combate al tráfico de estupefacientes en el marco de las responsabilidades compartidas.

A la postre resultó beneficio para las autoridades bolivianas que comenzaron a aplicar su propio modelo antinarcóticos, basado en la prevención y la educación y no en la violencia.

De ahí que desde 2006 no se ha reportado ningún muerto en la eliminación de los excedentes de cocales, como sí ocurrió en gobiernos anteriores, los cuales usaban las políticas antidrogas como pretexto para perseguir a las organizaciones sociales y dirigentes políticos, entre ellos el entonces dirigente sindical cocalero, Evo Morales.

Otro momento importante fue la expulsión del embajador de Estados Unidos, Philip Goldberg, en 2008, por conspirar contra la democracia, apoyar a la oposición y promover la división de Bolivia.

Igualmente, el Gobierno canceló las operaciones de la base militar estadounidense en Chimoré, en el central departamento de Cochabamba, donde en su lugar inauguró en 2015 el aeropuerto internacional bautizado, sintomáticamente, 'Soberanía'.

El lugar, según denuncias del Gobierno, sirvió durante más de dos décadas para la presencia de tropas norteamericanas, que en reiteradas ocasiones vulneraron el principio de autodeterminación del país con el subterfugio de la lucha contra las drogas.

El presidente Morales insistió en la importancia de sentar soberanía política y económica, garantizar la dignidad nacional para el desarrollo del Estado Plurinacional, un debate sobre el cual, exhortó, debe seguir profundizándose.

Asimismo, se refirió a la nacionalización de los hidrocarburos y la recuperación de las empresas estratégicas, procesos que devolvieron al país el control sobre la gestión económica y dictar el rumbo de nuevas inversiones, decisión que hasta 2005 estaba en manos de trasnacionales.

YPFB Y ENTEL: RESULTADOS DE LA GESTIÓN ESTATAL

El desempeño en la última década de Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia (YPFB) y la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (Entel), las dos entidades más grandes del país, confirman que el Estado también puede ser un buen administrador de empresas, hacerlas rentables y obtener ganancias.

Desde el 1 de mayo de 2006, cuando el mandatario decretó la nacionalización de los hidrocarburos, YPFB devino un eslabón fundamental en la modernización y expansión de la infraestructura energética nacional y la distribución de las ganancias que sustentan importantes programas sociales en apoyo a sectores vulnerables.

Autoridades resaltan que otra gran tarea asignada a la estatal petrolera es lograr la seguridad energética mediante un ambicioso programa de inversiones, lo cual sustenta los planes estatales de convertir a la nación andino-amazónica en el pulmón energético de Sudamérica en los venideros 10 años.

También, la entidad -fundada el 21 de diciembre de 1936-, priorizó en los últimos años la modernización y ampliación de su infraestructura.

Ello responde al nuevo marco normativo relacionado con los procesos de contratación y asociación con otras empresas, que garantiza al Estado boliviano una participación del 80 por ciento, contrario a lo que sucedía hasta 2005, cuando el 82 por ciento de las ganancias se las llevaban las compañías privadas y trasnacionales.

Además, la empresa líder boliviana en materia de hidrocarburos mantiene un papel activo en la exploración y explotación de nuevos pozos gasíferos, a fin de incrementar las reservas de ese recurso no renovable.

Gracias a los programas inversionistas, Bolivia pasó de una producción gasífera de 30 millones de metros cúbicos al día (MMmcd) en 2005, a más de 60 MMmcd el año pasado.

Las autoridades planean invertir más de 30 mil millones de dólares en el sector de los hidrocarburos y energía, y esperan elevar la producción de gas natural a alrededor de 80 MMmcd para 2020.

Asimismo, YPFB enfila sus pasos hacia la comercialización de Gas Natural Licuado (GNL), Gas Licuado de Petróleo (GLP), fertilizantes y plásticos, además de convertirse en operador de instalaciones de redes de gas en países vecinos.

En breve se apreciarán otros frutos del proceso de nacionalización e industrialización de los hidrocarburos, pues se encuentran casi terminadas las fábricas de Urea y Amoniaco en Bulo Bulo (Cochabamba) y la de Propileno y Polipropileno, en Tarija, las cuales formarán parte del primer polo petroquímico del país.

La entidad también invierte en la construcción de estaciones satelitales de regasificación, con el objetivo de extender el consumo del combustible a cada vez más comunidades. A finales de 2016, 3,5 millones de bolivianos -cerca de un tercio de la población-, tenían acceso a redes de gas a domicilio, según datos oficiales.

Por su parte, Entel -creada el 22 de diciembre de 1965-, pasó a ser administrada nuevamente por el Estado el 1 de mayo de 2008, como parte de la política de recuperación de las empresas capitalizadas (privatizadas).

Hasta aquel entonces, la compañía estaba en manos de la italiana Euro Telecom, firma extranjera que la compró en 1996.

De acuerdo con su gerente general. Ã'scar Coca, Euro Telecom inyectó en la telefónica un promedio de 20 a 26 millones de dólares por año, lo que significó en 2008 una inversión de apenas 2,30 dólares por persona.

Sin embargo, Entel cerró 2016 con un desembolso de 350 millones de dólares, unos 32 dólares per cápita, casi la mitad de todo lo que se invierte en el sector de telecomunicaciones nacionales, detalló en diálogo con Prensa Latina.

Otros datos de la empresa muestran que el número de radiobases (antenas) en toda la geografía boliviana se elevó de 360 (2008) a cinco mil en 2016, lo que ha permitido ampliar los servicios relativos a la transmisión de datos, voz y video.

En el caso de la fibra óptica, el tendido de más de 14 mil kilómetros de cable elevó la velocidad de transmisión de 0.38 megabytes por segundo (Mb/s) a 70 Mb/s, cifra que en los próximos años escalará a 150 Mb/s, a fin de asumir los desafíos de las nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TICs). Hoy Entel cuenta con un patrimonio de más de mil 100 millones de dólares, de unos 300 millones de dólares que poseíamos hace ocho años. Somos una entidad solvente, sin deudas, y todas las inversiones las asumimos con recursos propios, refirió el directivo.

 

*Corresponsal de Prensa Latina en Bolivia.


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