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López Obrador rumbo a presidencia de México

Ciudad de México. sdpnoticias.com | 21 de Febrero de 2018 a las 10:20
López Obrador rumbo a presidencia de México

Pasada la “precampaña” y ya registrados propiamente los candidatos a la contienda electoral presidencial (falta revisar a los “independientes” y todas las irregularidades en que han incurrido; Reforma exhibe las trampas y engaños de Rodríguez, Ruíz de Con exige invalidar las candidaturas de Rodríguez, Zavala y Ríos Piter por “comprar firmas en el mercado negro” traficado por el crimen organizado), nos acercamos al inicio de la ruta final y al proceso y el tono que le acompañará conforme se vayan definiendo las posiciones, sobre todo la del segundo lugar entre Meade y Anaya.

Y ese proceso se irá midiendo por encuestas y será afectado por la interacción entre los candidatos y la participación de la sociedad. Importante será registrar si las mediciones captarán el ánimo social o si se utilizan para tratar de manipularlo. Puesto que el candidato de Morena participa por tercera ocasión, resulta inevitable el ejercicio de recordar los procesos de 2012 y 2006.

A causa de su buen gobierno al frente de la Ciudad de México, la polémica constante con Vicente Fox y la mala administración de este, al proceso de desafuero y al carisma personal, todo parecía indicar que López Obrador ganaría en 2006 la presidencia sin problemas. Ese era el ánimo social y las encuestas lo reflejaban así. El grupo en el poder se encargó de hacer su trabajo para retenerlo a cualquier precio, incluso el de la división social. La guerra de lodo y odio en contra del candidato de la izquierda (“Peligro para México”, “Mesías tropical”), la manipulación y la desinformación y el añadido de algunos errores de este candidato, llevaron al fraude en 2006. Las instituciones del sistema no hicieron sino validar la supuesta diferencia de 0.56% entre Calderón Hinojosa y López Obrador. Se consumó el fraude y se entregó el país a la violencia y el terror.

Hacia 2012, el ánimo social popular volvió a estar en favor de López Obrador aunque estetuvo que contrarrestar el peso negativo que se la había infligido en la campaña anterior. No obstante, el sistema volvió a hacer su trabajo. Infló al candidato del PRI, Peña Nieto, lo vendió como mercancía a pesar de carecer de méritos para llegar a la presidencia, manipuló las encuestas para presentarlo como invencible, hacia el cierre de la campaña estas encuestas truqueadas establecían 20% de diferencia entre el primero y segundo lugar. Y por si fuera poco, se procedió a la compra del voto. Por eso se ha dicho que el sistema, el PRI y Peña compraron esa elección de principio a fin, desde la compra de los medios de comunicación al voto. El tribunal electoral dio por buena la elección a pesar de todas las irregularidades registradas con una diferencia de apenas 6 puntos, y entregó el país a la corrupción, la impunidad y a más violencia y terror.

2018 presenta más que nunca antes un panorama antisistema, con un ánimo social en absoluto a favor del candidato de Morena. La sociedad más informada, no manipulada, y aun la que percibe de manera intuitiva, no desea más de lo mismo, no PRI, no PAN. No Meade, no Anaya. Aún falta la determinación de quien de los dos se ubicará en segundo lugar, no tarda la definición. Por lo que se percibe, el sistema en realidad inflará esta vez a Anaya, pues Meade no levanta por nada. Y Anaya es un tipo de cuidado, ese sí, por su ambición desmedida, su capacidad para la mentira, la traición y la agresión. Estaría dispuesto a “vender su alma al diablo” si ello le retribuyera con la presidencia y el poder.

En 2018 las encuestas registran el ánimo de manera perseverante, López Obrador ganaría sin duda de confirmarse la tendencia de ese ánimo. Pero considerando el pasado, el sistema recurrirá a la guerra sucia, al odio, a la compra de medios de comunicación (bastante comprados están ya), a la manipulación, la compra del voto y, al fin, al fraude. Se utilizará todo lo que esté al alcance, como en la elección del Estado de México en 2017, para imponer al elegido, ya sea Meade o el más probable, Anaya. Y los “independientes”tomarán la forma de golpeadores contra el único candidato opositor.

¿Podrán López Obrador y la sociedad impedir esta vez el fraude y la imposición? ¿Acaso el aparentemente desmedido pragmatismo, la “apertura” de López Obrador a figuras y corrientes diversas polémicas, su convocatoria al diálogo (ha dicho incluso que propondrá a Germán Larrea, Alberto Baillères y Carlos Slim un acuerdo en bien de México), que se le critica ahora cuando antes se reprochó su ausencia, vaya a funcionar en beneficio de su causa?

¿Será posible que en 2018 los factores de poder permitan la llegada de un cambio que inicie el proceso para conformar un país democrático, equilibrado, justo, sin impunidad, que combata la corrupción de manera radical, que procure la paz y la tranquilidad?

Todo está por verse. El poder vela armas. El ánimo social está en su mayoría en favor del cambio. Incluso las encuestas manipuladas y las hechas por encargo, lo continúan confirmando. Lo cierto es que un hombre solo no podrá materializarlo, se necesita de la participación de todos los que lo desean, los que a estas alturas no tienen dudas sobre su voto y el país que ven en el horizonte.

Y contrario a lo que algunos postulan, la división y el odio no proviene del ánimo socialcrítico, sensible, que desea el cambio, antes bien, hay muchas pruebas de que se esparce desde el poder, del establishment político e intelectual. Dos muestras son Peña Nieto y Krauze Kleinbort.

No pueden aceptarse calificaciones como “irracional enojo social”, empleadas por Peña.No queda sino reprobar la frase del artículo de Enrique Krauze en El País que acusa, no al poder, a López Obrador y la sociedad que desean el cambio. Y como siempre, “culpa”, responsabiliza en gran parte al mundo del internet, al que ha llamado cloaca al menos desde 2010: “Si sus rasgos antiliberales se han manifestado antes de llegar al poder, ¿qué nos espera si llega a la presidencia? Nada ha hecho más daño a la democracia que la prédica del odio desde el poder. Ese odio que polariza a la sociedad, amplificado por las redes sociales” (El País, 16-02-18).

Lo dice un hombre de poder, reconocido y homenajeado por el poder, influyente en el poder, beneficiario del poder y que ha sido un estimulador del odio en beneficio del poder. Que me digan que no. Con todo, el ánimo social crítico y sensible debe sobreponerse de manera inteligente y responsable al reto plantado en el horizonte.


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