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100 familias bolivianas controlan y usurpan todo el país

ABI. Desde La Paz. | 17 de Enero de 2008 a las 00:00
Un centenar de poderosos clanes familiares en Bolivia, poseen 25 millones de hectáreas de tierra y controlan la agroindustria, el comercio exterior, la banca y los grandes medios de comunicación, que actualmente se constituyen en los principales opositores al proceso de cambio que encara el gobierno de Evo Morales. La revista Etnias de Colombia publica que estas de familias en Bolivia, según un informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), poseen en sus manos 25 millones de hectáreas, cinco veces más que dos millones de campesinos e indígenas bolivianos. Paradójicamente, estos dos millones de campesinos e indígenas trabajan en cinco millones de hectáreas, subsisten en los minifundios degradados por la sobre-explotación agrícola y la baja productividad. La publicación señala que estas familias acaudaladas tienen un poder enorme, especialmente en Santa Cruz, la región más próspera de Bolivia y donde se concentran las tierras más fértiles, los bosques y enormes yacimientos de gas, petróleo, minerales y biodiversidad. Señala que es precisamente en Santa Cruz donde se concentra el epicentro de la conjura secesionista en Bolivia, que tiene fuertes rasgos de racismo en contra de las regiones del occidente, principalmente La Paz. La publicación asegura que al amparo de bandas fascistas, los clanes familiares cruceños controlan la tierra, los negocios urbanos y el poder político, concentrado en las prefecturas y comités cívicos de la denominada “media luna”. En Santa Cruz, según los datos del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), sólo 15 acaudaladas familias disponen de medio millón de hectáreas de tierras fértiles y cercanas a los mercados, que equivalen, en superficie, a 25 veces el tamaño de toda la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, que es de 20 mil hectáreas y en las que viven un millón de personas. El informe habla de las familias Saavedra Bruno, Monasterio Nieme, Justiniano Ruiz, Roig Pacheco, Rapp Martínez, Antelo Urdininea, Keller Ramos, Candia Mejía, Castro Villazón, Ovando, Fracaro, Sánchez Peña, Nielsen, Bauer y Elsner. La familia Monasterios, por ejemplo, controla una superficie de tierras tres veces mayor a la mancha urbana de la ciudad de Santa Cruz. Mucha de esta tierra le fue entregada en calidad de dotación (gratuitamente) por los gobiernos militares y neoliberales, en un abierto tráfico de influencias, según la explicación del INRA y del Viceministerio de Tierras. Otros que acumulan las tierras son los Gutiérrez (96 mil hectáreas), Paz Hurtado (76 mil), Gasser Bowles (72 mil). Estos datos publicados por Econoticias Bolivia señalan que tan sólo los clanes de los Guiteras, Monasterios, Leigue, Yañez, Majluf, Antelo, Asbún y Salas Abularach se han apoderado de 3.1millones de hectáreas en Santa Cruz y Beni. En promedio, en Bolivia una familia de terratenientes detenta 250 mil hectáreas de tierra fértil, en tanto que una familia campesina apenas posee una hectárea con poca capacidad productiva. Entre estos grandes potentados, según la publicación, también está el clan de los Marinkovic, que poseen, sin papeles legales, más de 26 mil hectáreas en la región oriental, seis mil hectáreas más que toda la superficie de la capital de Santa Cruz. Según el director de Tierras del Ministerio de Desarrollo Rural, Kliver Rocha, la familia Marinkovic no posee los títulos de propiedad sobre las tierras que reclama como si fueran suyas, siendo ilegal su intención de alambrar 14 mil hectáreas del pueblo de los guarayos. El clan croata de los Marinkovic ha colocado a uno de ellos, a Branco, a la cabeza del Comité Cívico de Santa Cruz, y es, junto al prefecto cruceño, Rubén Costas, la cabeza visible del movimiento secesionista y conspirador. Todos estos clanes familiares se han apoderado de las zonas más fértiles y son, literalmente, dueños de tierras, ríos, bosques, haciendas y vidas en el oriente boliviano, a pesar de los tímidos reparos de las autoridades gubernamentales. "Los ríos, lagunas y caminos son servicios públicos, son del Estado, y por tanto no son susceptibles de apropiación privada", dice Rocha. El poder de los 100 clanes familiares, que emerge desde la tierra, se ha desarrollado en los últimos años con el creciente control y dominio que ejercen en conjunto de la agropecuaria exportadora, la industria, la explotación sin límite de la riqueza forestal, el comercio exportador, la banca y los grandes medios de comunicación. Los Marinkovic, por ejemplo, junto al clan de los Cronembol y dos transnacionales, una peruana y otra norteamericana, controlan toda la industria del aceite de soya y girasol, uno de los ejes del agro-poder oriental. Poseen, además, casi la quinta parte de las acciones del Banco Económico, según los datos de la Superintendencia de Pensiones, Valores y Seguros, además de otros lucrativos negocios. La ganadería cruceña está en manos de los Kuljis, Áñez y Monasterios, tanto por la magnitud de sus hatos ganaderos como por el control que ejercen sobre los mataderos, frigoríficos y cadenas de supermercados. Todos ellos ligados a los gobiernos neoliberales. Los Kuljis son accionistas del Banco Económico, propietarios de la papelera Empacar y de una gran curtiembre, dueños de la cadena televisiva red Uno y de la Universidad cruceña Mateo Kuljis. Los Monasterios son dueños de grandes frigoríficos, accionistas mayores del Banco Ganadero y propietarios de la red televisiva Unitel, desde donde dirigen el mayor ataque mediático contra la gestión gubernamental de Evo Morales. Los datos del INRA, muestran que la familia Monasterio poseía en Santa Cruz 78.340 hectáreas en el departamento, y en la capital tenía otras 20.505 hectáreas. Otros que tienen gran peso en la banca son los Saavedra Bruno, que controlan casi la quinta parte de las acciones del Banco Nacional de Bolivia, el más antiguo del país. Los informes de la Superintendencia de Bancos confirman el enorme peso que tienen los latifundistas en el paquete accionario de los bancos nacionales y muestran, además, que usan estos mecanismos para potenciar sus negocios y consolidar su poder. No extraña, por ello, que más de la mitad de los créditos otorgados por toda la banca hayan sido destinados a pequeños grupos empresariales de Santa Cruz y menos de la mitad a los otros ocho departamentos del país. Todos estos clanes familiares están fuertemente penetrados por el capital transnacional, no sólo por el origen de muchos de ellos que provienen de descendientes de inmigrantes europeos (alemanes, croatas y serbios), sino también por sus articulaciones con empresas extranjeras. No es extraño, por ello, que un tercio de la producción y exportación de soya y oleaginosas esté bajo el control de empresarios brasileños, varios de los cuales alquilan y/o compran tierras a los latifundistas nacionales Otro tercio de la producción y exportación de tierras está bajo el control de empresarios argentinos y rusos y de pequeños productores menonitas y japoneses. Más al norte, en las fecundas llanuras del departamento del Beni, la situación no es diferente. Allí es el reino de los clanes de los Guiteras, Llapiz, Sattori, Bruckner, Quaino, Dellien, Ávila, Nacif, Antelo, Salek. En el Beni, 10 familias tienen un poco más de 534 mil hectáreas, que es, en extensión, 500 veces más grande que toda la mancha urbana de la ciudad de Trinidad, la capital del departamento. En esta región, como en Santa Cruz y Pando, una vaca vale más que una familia campesina. El poder político y económico se reparte entre padres, hermanos e hijos. Unos son autoridades regionales, otros diputados y concejales, además son jefes militares y dueños de empresas. Allí también imperan los Gasser, Elsner, Carruty y los Bauer Elsner. Todos ellos, que provienen de familias europeas, son los dueños de los principales negocios, accionistas de la banca y manejan a su antojo los cargos públicos, la justicia, la prensa y la administración pública. El informe indica que no es casual, por ello, que el prefecto de Beni sea uno de ellos: Ernesto Suárez Sattori, un ganadero latifundista y ex parlamentario de la fascista ADN (Acción Democrática Nacionalista del ex dictador Hugo Banzer), además yerno del ex ministro y ex adenista, Wálter Guiteras. Al norte de Bolivia, en Pando, es el reino de los Sonnenschein, Fernández, Hecker, Becerra Roca, Vaca Roca, Peñaranda, Barbery Paz, Claure, Villavicencio Amuruz, que gobiernan de la misma forma que sus pares de Santa Cruz y Beni. Estas ocho familias concentran cerca de un millón de hectáreas de tierras fértiles, que equivalen a 2,000 veces la extensión de la capital Cobija, donde gobierna con ellos otro millonario ganadero, el ultraderechista y es adenista de Hugo Banzer, Leopoldo Fernández, quien fue parlamentario varias veces y ex ministro. Según la revista, el prefecto Fernández es uno de los amos y señores de Pando y su influencia es tal que incluso el propio presidente Morales le ofreció, hace un año y medio, que sea candidato por su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), para gobernar la rica región fronteriza con Brasil. Fernández lo rechazó, él no quiere nada con los indios.

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