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Iglesia católica de Chile aguarda cautelosa plan del papa

Santiago de Chile. Agencia PL | 6 de Junio de 2018 a las 11:14

La existencia de un plan del papa Francisco con medidas de corto, mediano y largo plazo para ''sanear la Iglesia católica'' de Chile, agudiza un tenso compás de espera.

En un ambiente enrarecido desde hace meses, las decisiones adoptadas por Su Santidad respecto a los casos de abusos sexuales cometidos por ministros de la Iglesia en el país austral, se conocen a cuenta gota.

De las repercusiones más recientes, el cura Eduardo de la Fuente, vocero del grupo de sacerdotes chilenos que viajó a Roma invitado por el papa Francisco, se mostró esperanzado en la estrategia que asumirá el Vaticano respecto a los sucesos aquí.

Hace poco incluido -junto a sus colegas-, como denunciante y víctima de los abusos del defenestrado presbítero Fernando Karadima, sostuvo que 'se están dando pasos importantes, hay cosas que van a ir surgiendo'.

De La Fuente, otros cuatro prelados y dos laicos, que sufrieron a Karadima, se reunieron con el obispo de Roma el fin de semana pasado en un nuevo intercambio que reflejó el interés que han despertado los escándalos sexuales en Chile.

Desde la Santa Sede y sin ofrecer detalles a las autoridades eclesiales chilenas, llegan a Chile el obispo de Malta, monseñor Charles Scicluna, y el sacerdote español Jordi Bertomeu, directamente a la ciudad de Osorno.

Scicluna, considerado fiscal de la Santa Sede, y Bertomeu, estrecho colaborador, fueron los encargados de investigar en Chile las denuncias de trasgresiones sexuales y de poder de obispos y curas en la nación sudamericana.

A estas noticias se añade la acción de dos senadoras que presentaron un proyecto de ley en el Congreso para revocar la nacionalidad por gracia del cardenal de Santiago, Ricardo Ezatti.

Acusan a Ezatti, de origen italiano, de haber bloqueado las denuncias de una víctima de abusos sexuales (Juan Carlos Cruz) del cura Karadima.

El obispo de Osorno, Juan Barros, reaparecido tras días de mantenerse oculto, es señalado de ser cómplice y encubrir los desmanes de Karadima. Y el asunto retorna a la palestra con la visita de Scicluna y Bertomeu.

Con la renuncia en sus manos de los 34 obispos de Chile, el papa Francisco avanza en el proceso, probablemente con la idea de que los acontecimientos de esta nación sudamericana sean vistos en el mundo como un cambio de actitud del catolicismo en cuanto a su condena.


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