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Ponte Alerta Caribe, programa para proteger la región

La Habana. Agencia PL | 30 de Marzo de 2019 a las 13:19

Cuba y República Dominicana se unieron mediante el proyecto binacional Ponte Alerta Caribe que propone armonizar herramientas y estrategias de gestión de riesgo con un enfoque inclusivo en la región.

 

El programa incluyó la realización de talleres para divulgar las experiencias de resiliencia frente a eventos hidrometeorológicos y la habilitación de sistemas de alerta temprana de sequía y tsunamis en las zonas más vulnerables a estos sucesos climatológicos.

 

Ejecutado en el período de 2017 a 2019, esta colaboración fortaleció las capacidades de las instituciones de ambas naciones que intervienen en la prevención, mitigación y respuesta con el fin de involucrarse en una abogacía conjunta hacia entidades regionales de reducción de riesgo de desastres.

 

Carlos Arenas, coordinador del proyecto por República Dominicana, dijo a Prensa Latina que en los últimos dos años se fomentaron alianzas estratégicas que permiten el intercambio de las mejores prácticas con el fin de estar más y mejores preparados para hacer frente a eventos climatológicos.

 

La colaboración con los especialistas cubanos permitió conocer prácticas que se ejecutan en la isla y son referentes regionales y globales, como los estudios de peligro, vulnerabilidad y riesgo, y las experiencias de fincas resilientes que pretendemos ubicarlas en nuestro contexto y aplicarlas, destacó.

 

Arenas señaló que de su país trajeron a Cuba lo aprendido del trabajo con el sistema nacional de información geográfica y la metodología de los albergues desmontables (estructuras transportables para instalar a las personas desplazadas por fenómenos meteorológicos), puesta en práctica en la ciudad dominicana de San Cristóbal.

 

Esta tecnología fue utilizada por primera vez en República Dominicana tras el paso del huracán Mathew en 2016, para ayudar a suplir la carencia de edificaciones con criterios de protección y acceso a servicios requeridos que garantizaran los derechos de los damnificados.

 

Para crear la estructura se tuvo en cuenta que en ese país muchas personas, especialmente mujeres y niñas, se rehúsan ser albergadas por el miedo de convertirse en víctimas de abusos, comentó Arenas.

 

De ahí que las edificaciones desmontables están diseñadas con capacidad de separación de grupos vulnerables, módulos para hombres o mujeres con discapacidad, familias con niños y personas de la tercera edad.

 

Además, informó, que los materiales empleados probaron ser resistentes a sismos, lluvias y vientos fuertes.

 

Ponte Alerta Caribe: Armonizando herramientas y estrategias de gestión de riesgo con un enfoque inclusivo en el área, fue implementado por las organizaciones Oxfam-Plan International-Hábitat para la Humanidad-Humanity&Inclusion con financiamiento de la Dirección general de protección civil y operaciones de ayuda humanitaria de la Unión Europea (Dipecho).

 

Entre las entidades cubanas participantes se encuentran el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, la Defensa Civil, la Cruz Roja y las Asociaciones de personas con discapacidad (Aclifim, ANCI y Ansoc) a nivel local y nacional.

 

PROPUESTAS INCLUSIVAS

 

En Ponte Alerta Caribe se expusieron experiencias relacionadas con la transversalización y el liderazgo de género en la protección humanitaria, cuyo objetivo ha sido sensibilizar en torno al impacto diferenciado de los desastres.

 

Igualmente destacaron el Análisis de Vulnerabilidades y Capacidades del escenario comunitario en Baracoa, provincia cubana de Guantánamo, y el Plan Familiar de Emergencia para la protección frente a tsunamis y sismos.

 

Sobre la aplicación de esas herramientas Prensa Latina conversó con Ivia Vega, de la Asociación Cubana de Limitados Físico-Motores, quien explicó que informan sobre los sitios de resguardo, qué llevar en caso de evacuación y de las personas a cargo ante la amenaza de un evento del clima.

 

Los mapas de evacuación fueron reelaborados y se logró el diseño de un sistema de aviso inclusivo que combina sirenas con luz estroboscópica -ilumina mediante destellos un objeto que se mueve en forma rápida y periódica-, banderas de colores, megáfonos y otros medios sonoros, informó.

 

También se crearon varios productos comunicativos para continuar los procesos de capacitación en las asociaciones de base que agrupan a personas con discapacidad, todos validados por los respectivos organismos rectores a nivel nacional.

 

Como parte de las inversiones del proyecto se adquirió e instaló un mareógrafo que desde Baracoa permitirá un pronóstico más preciso de la ocurrencia de tsunamis en el área comprendida entre Cuba, Haití y República Dominicana.

 

OTROS PROYECTOS MANTENDRÁN LA COLABORACIÓN BINACIONAL

 

La cooperación es la clave para promover relaciones de confianza que permitan continuar el avance en cuanto a la disminución de riesgos provocados por el cambio climático, expresó Carlos Arenas.

 

El primer paso fue lograr un acercamiento entre ambos países y la Agencia de Manejo de Emergencias y Desastres en el Caribe, que en el caso cubano se concretó con la firma de un memorando de entendimiento para futuros acuerdos de colaboración entre dicha organización intergubernamental y el Estado Mayor de la Defensa Civil.

 

Arenas destacó que el proyecto facilitó, además, la creación de una plataforma de intercambio que permitirá el desarrollo de la agenda de gestión de riesgo de ambas naciones, y continúa con una segunda parte llamada Aprendiendo de Irma y María, huracanes que impactaron la región caribeña en 2017 y causaron catastróficos daños.

 

En esta nueva fase se propondrá la creación de nuevos centros de gestión de riesgo en la provincia cubana de Matanzas y el posicionamiento de un sismógrafo al sur de ese territorio, que debe fortalecer la red sismográfica nacional, aún deficitaria en la porción occidental de Cuba.

 

*Periodista de la Redacción Ciencia y Técnica de Prensa Latina.


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