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El fin de la guerrilla colombiana pasa por negociaciones de paz

Bogotá, Colombia. Por Luis Jaime Acosta, agencia Reuters | 12 de Marzo de 2008 a las 00:00
La mayor guerrilla izquierdista de Colombia está debilitada por la ofensiva del Ejército y la muerte de dos de sus líderes, pero su derrota aún está lejana y el mejor escenario a que puede llevarla el gobierno es a una negociación de paz, dijeron analistas. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) perdieron a dos de sus máximos comandantes en menos de una semana, una situación que no se había registrado en la historia de la lucha contra la guerrilla que se suma a otros golpes en los últimos años y a las deserciones masivas. Inicialmente las Fuerzas Militares de Colombia bombardearon una zona selvática de Ecuador sin autorización del gobierno de Quito, un ataque en el que murió Raúl Reyes, considerado el segundo al mando de las FARC, y que desató una crisis diplomática en la que se involucraron Venezuela y Nicaragua. Mientras se solucionaba la crisis, que amenazó con provocar un grave conflicto en la región andina, se conoció que Iván Ríos, el integrante más joven del secretariado de las FARC, fue muerto por uno de sus hombres de confianza que se sintió presionado por el acoso del Ejército y estimulado por una recompensa de 2,6 millones de dólares. "Lo sucedido marca el comienzo del fin de las FARC, porque se suma a una gran cantidad de derrotas que han sufrido en los últimos cinco años, marca un punto de inflexión muy claro, es algo que puede afectar muy duro la moral de ese grupo guerrillero", dijo a Reuters el analista Alfredo Rangel. "El camino que les queda a las FARC es obviamente una negociación política con el gobierno colombiano y entre más pronto la haga mejor porque su debilitamiento va a ser persistente", sostuvo el experto en temas de conflicto. Rangel aseguró que si son ciertas las versiones de que Venezuela y Ecuador apoyaban a las FARC, después de las denuncias de Colombia ante la comunidad internacional, a esos gobiernos se les va a hacer difícil mantener esa colaboración porque quedan expuestos a sanciones internacionales por parte de Naciones Unidas. Las FARC, diezmadas por la ofensiva del Ejército, cuentan con unos 17.000 combatientes y son consideradas por Estados Unidos y la Unión Europea como una organización terrorista que se financia del narcotráfico. Desde agosto de 2002, cuando asumió el poder el presidente Álvaro Uribe, más de 8.800 combatientes de las FARC han desertado y sólo en los últimos dos años 3.591 perecieron en combates, mientras que 6.850 fueron capturados. Han pasado de controlar extensas regiones selváticas y montañosas e importantes carreteras a un repliegue estratégico desde que Uribe lanzó una ofensiva que ha incluido el aumento del gasto militar y de efectivos de las Fuerzas Armadas, el pago de recompensas y la ayuda de Estados Unidos. "Todo esto afecta a la guerrilla, son golpes duros perder a dos miembros del secretariado en menos de una semana, da una sensación de fractura, pero no creo que sea el desmoronamiento definitivo ni el fin de las FARC", dijo por su parte Carlos Lozano, director del semanario del Partido Comunista Voz. "Todavía la guerrilla tiene capacidad de actuar, de desestabilización, de hacer daño. Desgraciadamente creo que hay guerrilla para rato y hay que abrirse al diálogo, a buscar la solución política", precisó Lozano, una de las personas que más conoce la realidad de las FARC. El propio comandante en jefe del Ejército de Colombia, general Mario Montoya, reconoció recientemente que aunque ve pronto el final de esa guerrilla, lo mejor sería su rendición o que acepte una negociación de paz para evitar lo que llamó una vergonzosa derrota militar. Uribe también insiste en que su gobierno tiene la misma determinación para combatir a la guerrilla como para hacer la paz a través de una negociación.

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