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Invidentes bolivianos beneficiados con apoyo educativo cubano

Warnes, Bolivia. Prensa Latina | 17 de Septiembre de 2019 a las 12:08

La combinación del método cubano de alfabetización Yo, sí puedo con el sistema braille beneficia hoy a invidentes bolivianos, quienes reciben en sus propias casas a maestros especializados en la aplicación del programa.

En una apartada localidad del municipio Warnes, perteneciente a Santa Cruz de la Sierra, María Belén Solís aprende a leer y a escribir con la conjugación de ambas metodologías, una práctica legada por los pedagogos de la isla y que continúan ahora instructores locales.

Quiero agradecer al pueblo de Cuba, me siento más importante dentro de mi familia, junto a mis amigos, de pequeña era difícil que alguien me leyera un cuento, pero gracias al Yo sí puedo y al sistema braille podré estudiar la carrera que quiero, estoy saliendo adelante a pesar de mi problema visual, declaró la joven a Prensa Latina.

Hasta su vivienda, en pleno campo, llega cada semana uno de los profesores entusiasmados con la tarea para cumplir el sueño de María Belén que disfruta tanto de la jornada de aprendizaje como de las horas dedicadas al canto.

Quiero especializarme en fisioterapia -comentó-, gracias a esta iniciativa podré convertirse en una profesional, sabía que existían tales alternativas pero nunca imaginé que lograría acceder a ellas, me habían dicho que tendría que viajar a Santa Cruz -capital del departamento homónimo-, por fortuna mi casa es ahora la escuela.

Sin dudas resulta una tarea muy humana, derivada de una política de inclusión y equidad la cual favorece a personas con discapacidades para que puedan superarse, explicó una de las educadoras a cargo del programa.

Mi madre, mis amigos están orgullosos, además de aplaudirme cuando les interpreto alguna canción me felicitan por mis avances en los estudios, afirmó Solís.

En opinión de expertos, el Yo sí Puedo-braille se adecua sin dificultad a las demandas y peculiaridades de quienes perdieron la vista o nacieron sin ella para propiciar el proceso de inserción social y mejorar su calidad de vida.

Trabajamos intensamente de 2006 a 2008 con los iletrados, fue una faena muy ardua, explicó a Prensa Latina el jefe del programa nacional de postalfabetización, Ramiro Tolada, luego de recordar que la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declaró a Bolivia territorio libre de analfabetismo.

Logramos reducir la tasa de 13.28 a 3.7, por lo que recibimos el reconocimiento de la Unesco, no obstante la labor continuó con el propósito de beneficiar al resto de los pobladores que estaban en igual condición, incluidos aquellos con características especiales, agregó.


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