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Derecha de Uruguay en el ojo del huracán

Montevideo. Prensa Latina | 7 de Marzo de 2020 a las 09:25

Apenas transcurrida su primera semana de gobierno la coalición de derecha en Uruguay pasó de la eufórica investidura a los quebraderos de cabeza por decisiones bajo el ojo de la tormenta crítica.

Los protocolares actos de toma de posesión del presidente Luis Lacalle Pou y la vicepresidenta Beatriz Argimón, del Partido Nacional, el 1 de marzo, se vieron empañados por la exclusión de Cuba, al igual que de Venezuela y Nicaragua.

Un aluvión de declaraciones políticas y de organizaciones sociales con pronunciamientos en contra recordó con gratitud la solidaridad de años de la Isla con el país rioplatense.

Durante la jura de los mandatarios en el Parlamento, el diputado comunista Gerardo Núñez hizo presente a Cuba, al llevar puesta una camiseta con la bandera al centro del pecho, lo que le valió después mensajes de amenazas de muerte a él y sus dos hijas.

Contradiciendo proyecciones del flamante canciller procedente del Partido Colorado, Ernesto Talvi, el nuevo ejecutivo uruguayo inauguró una diplomacia marcada por alineamientos ideológicos, en lugar basarse en relaciones de Estados.

Sujeto a un ordenamiento de ritual, una hora tras otra asumieron los restantes ministros, comenzando con el de Interior a cargo de Jorge Larrañaga, al que excepcionalmente acompañó el presidente con un discurso sobre seguridad ciudadana y actuación policial.

Más preocupación despertó la presentación de la titular de Economía y Finanzas, Azucena Arbeleche. quien adelantó la aplicación de una política en cuyos contenidos resaltan el reajuste del déficit fiscal y un drástico recorte de gastos públicos con un cifra de cerca de mil millones de dólares sobre la mesa de potenciales consecuencias en despidos y pérdidas de prestaciones.

Una pronta manifestación fue el anuncio de una subida de tarifas en los servicios público de combustibles, electricidad, agua y telecomunicaciones, que provocó un conflicto con los presidentes de las tres últimas empresas pertenecientes al Frente Amplio que se negaron a proponer porcentajes y pusieron sus puestos a disposición.

Todo bajo el telón de fondo de un controversial proyecto de Ley de urgente consideración de 457 artículos que entre sus oponentes se le describe como el programa de restauración de la derecha, cuya consideración al Legislativo se aplazó para una fecha posterior a la prevista inicialmente en esta semana.

El núcleo de poder de la derecha con Lacalle y sus más allegados lugartenientes partidarios tienen por delante en carrera contra reloj que conciliar para el 9 de marzo los llamados aportes solicitados a los socios de coalición, el PC, Cabildo Abierto, Partido Independiente y de la Gente, que en algunos temas se distanciaron con pugnaces correcciones.

Una vez rearmado el preocupante proyecto tocará que el Parlamento lo examine y hacia allí se trasladará el campo de batalla en la que el oficialismo intentará que su abarcador programa de retrocesos se adopte en los ceñidos 90 días constitucionales de una legislación ómnibus.

De otro lado la reanudación por Tabaré Vázquez de la militancia política frenteamplista de fila tres días después de transferir la banda presidencial, potenció con la iniciativa de recorrer bases por todo el país un fortalecimiento o renacer de la fuerza más popular de Uruguay con la vista puesta en las elecciones de 2024.


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