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EE.UU. y Argentina se disputan la presidencia del BID

Washington. Agencia | 4 de Agosto de 2020 a las 09:28

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) confirmó que entre el 12 y 13 de septiembre se votará al próximo presidente de la entidad, cuyo mandato tendrá una duración de cinco años, período en el cual muchos países de América Latina intentarán recuperarse de la fuerte crisis económica que trajo la pandemia del coronavirus. De esta forma, se dará por terminada la gestión del colombiano Luis Alberto Moreno, luego de tres períodos seguidos.

Pero, ¿por qué es tan importante? Y, ¿quiénes son los candidatos principales? De momento, EE.UU. y Argentina se están disputando la dirección del organismo financiero, pero la carrera hacia la elección es muy desigual desde el punto de largada.

Fuerte presencia de EE.UU. en la banca internacional

Por primera vez en la historia del organismo, la Casa Blanca intentará colocar a un político estadounidense para comandar la entidad, cortando con una histórica tradición: el BID, localizado en Washington, siempre fue liderado por un latino. En efecto, aunque no sea excluyente, esta lógica se desarrollaba para equilibrar los intereses de la región frente a otras naciones de gran influencia, que también conforman el banco.

Actualmente, EE.UU. tiene mucha presencia en otros organismos de crédito, siendo una herramienta importante para naciones menos desarrolladas, hoy urgidas en deudas y compromisos financieros. De hecho, el país norteamericano es uno de los actores principales del Fondo Monetario Internacional (FMI) —Argentina no hubiera conseguido el préstamo de 45.000 millones de dólares sin el apoyo de Donald Trump— y el presidente del Banco Mundial es un político del Partido Republicano: el economista David Malpass, escogido el año pasado.

Con ese marco, si EE.UU. logra presidir también el BID, surgen algunos interrogantes: ¿funcionará como una entidad destinada a apoyar proyectos de desarrollo o será una herramienta para presionar a las naciones latinas y alinearlas a la política exterior de Washington? Dicho de un modo más simple: ¿el BID le aprobaría un crédito a un Gobierno que no diga públicamente que la administración de Nicolás Maduro es una dictadura? ¿O se trata, simplemente, de un intento por frenar la influencia de China en la región?

El candidato de Donald Trump

El elegido para ser postulante es Mauricio Claver Carone, actual asesor de Seguridad Nacional para América Latina. Se trata de un dirigente que ya se desempeñó en el Tesoro estadounidense e incluso en el FMI. Es abogado, nacido en Miami e hijo de madre cubana y padre español.

Este defensor del Grupo de Lima es conocido por su oposición férrea a las administraciones de Cuba y Venezuela: "Hemos mandado un mensaje muy poderoso al mundo, de que no es un modelo para seguir. Hay seriedad en el propósito, esas dictaduras deben terminar", sostuvo recientemente en una actividad virtual del Consejo Chileno para las Relaciones Internacionales (CCRI). En esa oportunidad, incluso insinuó que la reciente revuelta social de Chile había sido incentivada desde esos territorios con Gobiernos de izquierda, destacando "el peligro de crear inestabilidad en los países vecinos".

Sobre su candidatura, dijo que "no se lanzó como iniciativa del presidente Trump", sino que "se lanzó a petición de varios presidentes de Latinoamérica". También adelantó que piensa en un solo mandato, y no apostaría por la continuidad. Como premisa, prometió dinamizar el organismo: "Por cada dólar que presta el BID, se movilizan 30 centavos del sector privado. Por cada dólar que presta el Banco Mundial, se moviliza 1,50. La Corporación Internacional de Finanzas para el Desarrollo de EE.UU. [DFC, por sus siglas en inglés], moviliza casi cuatro dólares. Tenemos una gran oportunidad".

Ante las críticas recibidas desde el progresismo latinoamericano, se defendió: "Si sale mal, es un factor de reputación muy malo para EE.UU. Hay muchos más riesgos para nosotros que para la región". De hecho, Carone señala que su posible arribo al BID podría abrir la puerta a que otras naciones de Europa compitan por la dirección del Banco Mundial.

Por otro lado, el político negó que su candidatura esté relacionada a la guerra comercial con el 'Gigante Asiático', cada vez más presente en Latinoamérica, y remarcó que no exigiría ningún tipo de lealtad comercial en caso de ganar: "Nunca hemos querido imponerle a ningún país de la región cómo deben ser sus relaciones con China". E insistió: "EE.UU. sigue siendo el inversor más grande en el hemisferio occidental, de América Latina y el Caribe, con más de un trillón de dólares. Se habla mucho de China, pero esa inversión es de 100.000 millones. Los medios dicen que es el principal inversor en la región, pero no es verdad. El 60 % de esa inversión fue a Venezuela, y no ha sido particularmente bueno".

Sin embargo, el principal interrogante sobre la postulación de Carone surge puertas adentro de EE.UU.: en noviembre hay elecciones presidenciales y, ante un posible cambio de administración en la Casa Blanca, muchos creen que es demasiado pronto para que Washington proponga a un candidato para el BID. No obstante, el aspirante afirma haber forjado alianzas con republicanos y demócratas, sosteniendo que no habría cortocircuitos con el próximo mandatario en caso de que Trump deje la Presidencia.

Así, Carone ya tiene un posible lema de campaña: "La integración norte a sur".

El elegido de Alberto Fernández

Argentina, país donde se produjo el histórico 'no al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA)' en 2005, ya había propuesto a un postulante propio para el BID antes que EE.UU. Si bien todavía no se realizó la presentación oficial, la Cancillería albiceleste le confirma a RT que la intención de presentar a su candidato se mantiene firme, aunque vencer al representante norteamericano sea difícil, o prácticamente imposible. "Hay optimismo, pero con cautela", dicen desde el Ministerio de Relaciones Exteriores. 

El elegido por el Gobierno del peronista Alberto Fernández es Gustavo Béliz, actual secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia. Se trata de un abogado de bajo perfil, pero con una importante trayectoria en el Partido Justicialista (PJ): supo ser ministro de los presidentes Carlos Menem y Néstor Kirchner. Además, entre 2003 y 2015 trabajó en el BID, residiendo en Washington: "Es bien visto en EE.UU.", le aclaran a este medio.


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