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Salida a crisis política boliviana apunta al referendo revocatorio

La Paz. Agencia ABI. | 12 de Junio de 2008 a las 00:00
La decisión de la oposición de no acudir más a la mesa de diálogo si el Movimiento Al Socialismo (MAS) no se abre a la revisión total del proyecto de nueva Constitución Política del Estado, hirió de muerte a su incipiente acercamiento con el Gobierno y apuntó al referendo revocatorio de mandato como la única salida a la crisis política. Ese camino fue señalado por el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, quien aseguró que esa consulta popular es irrevisable e irreversible para el próximo 10 de agosto, día en el que los bolivianos, con su voto, decidirán si ratifican o no al Presidente y Vicepresidente de la República, y a ocho prefectos, seis de ellos opositores. "No hay marcha atrás", aseguró Quintana, frase que sepultó cualquier posibilidad de que el revocatorio pudiera ser suspendido, vía un gran acuerdo político y en virtud a los avances que pudiera haber logrado la mesa de diálogo, al menos hoy cerrada por el bloqueo opositor. En las últimas horas, la centroderechista Unidad Nacional (UN), a través de su jefe, Samuel Doria Medina, se sumó a la derechista Poder Democrático Social (Podemos), del ex presidente Jorge Tuto Quiroga, quien desde el principio bloqueo cualquier intento de que prospere el diálogo. Además, el prefecto de La Paz, José Luís Paredes, electo en las listas de Podemos y muy cercano a Tuto, también decidió el martes no acudir más a la mesa de diálogo y prácticamente dejó sin interlocutores la convocatoria del gobierno del presidente Evo Morales. En ese escenario, el esfuerzo de la comunidad internacional y de la Iglesia Católica que habían acudido como garantes de seriedad a la convocatoria oficial, quedó en saco roto y con escasas probabilidades de que el diálogo sea restituido antes del 10 de agosto. En ese marco, quedó en evidencia que la exigencia del reconocimiento de los ilegales estatutos de Beni, Pando, Santa Cruz y Tarija, y el desconocimiento al texto de la nueva Constitución Política del Estado es la manzana de la discordia que terminó por hacer naufragar el diálogo. En ese marco, el diputado Gustavo Torrico (MAS) aseguró que los prefectos de la denominada "media luna" y los partidos de oposición Podemos, UN y el MNR nunca fueron parte del diálogo, sino solo actores de un encuentro donde "jamás propusieron algo". El legislador aseguró que esas agrupaciones políticas únicamente exigieron que se deje sin efecto el texto de la nueva Carta Magna, sin ceder ni un milímetro la estrategia aplicada en el seno de la misma Constituyente para buscar su fracaso. "Estamos viviendo un efecto de democracia perversa, porque la oposición quiere que la minoría imponga criterios a la mayoría", graficó Torrico el difícil momento político por el que atraviesa el país. No obstante, el legislador oficialista señaló que los opositores, al final deberán reconocer que la nueva Carta Magna fue aprobada en el marco de las reglas del juego, "a través de una ley del Congreso, la elección de asambleístas y su aprobación por dos tercios de los presentes". Torrico negó que el documento aprobado en Oruro sea un proyecto de "Constitución masista", tal como insistentemente sostienen los voceros de los partidos conservadores y cívicos regionales. Recordó que el 9 de diciembre de 2007, diez de 16 fuerzas políticas con representación en la Asamblea, entre ellas, Unidad Nacional, del rico empresario Samuel Doria Medina, participaron de la sesión que aprobó la nueva Constitución. A diferencia de ese proceso, Torrico dijo que los estatutos autonómicos de Beni, Pando, Tarija y Santa Cruz fueron redactados por consultores o funcionarios de públicos no electos, no contaron con ningún marco legal, no hubo participación ciudadana y fueron sometidos a referendos también inconstitucionales. De su parte, el diputado opositor Wilman Cardozo (Podemos) atribuyó el fracaso del diálogo a los delegados que no actuaron en función de sus regiones, sino en lo que obedecieron las instrucciones de los prefectos y de los comités cívicos opositores. "Todo el proceso de diálogo ha sido una burla porque ninguno de los representantes que han participado del diálogo ha tenido capacidad de decisión, todo ha sido una burla", dijo.

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