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Evo inicia campaña para referendo

La Paz. Agencia AFP. | 22 de Junio de 2008 a las 00:00
El presidente Evo Morales arrancó su campaña política para un referendo el 10 de agosto en que los bolivianos decidirán si se va o se queda en el poder, en medio de una irreconciliable divergencia con cuatro de las nueve regiones del país que impulsan gobiernos autónomos. "Estamos conscientes de nuestro trabajo por eso nos sometemos a la decisión del pueblo para que nos ratifique su confianza, si no lo hacen nos iremos a nuestras casas", aseveró el mandatario, al lanzar su campaña el sábado en la ciudad de Cochabamba (centro), ante una nutrida concentración pública de sus adherentes. Morales, que llegó al gobierno con una histórica votación del 53,7% de los votos en diciembre de 2005 y que le permitió acceder directamente a la presidencia en el enero siguiente, cumple 29 meses de gestión, con fuertes políticas estatistas e indígenas, resistidas por la derecha boliviana. En mayo de 2006 nacionalizó las reservas de gas natural, estimadas en 1,36 billones de m3, las segundas de la región después de Venezuela, un año después nacionalizó tres firmas petroleras y una de telecomunicación y pretende revertir tierras improductivas en manos de ricos latifundistas, principalmente en Santa Cruz, el feudo de la oposición. "Aquí está en debate dos programas: este proceso de cambio frente al neoliberalismo", dijo Morales, quien antes de ser gobernante fue un agricultor pobre, luego músico trompetista y vendedor de helados, hasta convertirse en dirigente de los aguerridos cultivadores de coca y diputado. "Que el pueblo nos diga con su voto quién sirve", dijo el mandatario, idolatrado por campesinos, aborígenes y vecinos pobres, principalmente en regiones andinas y barrios poco favorecidos de toda Bolivia. El primer presidente indígena de Bolivia, desde que se fundara en 1825, ha reinvindicado en alto, al inicio de su campaña, su política de gobierno y ha mantenido su artillería verbal contra lo que él llama "los enemigos históricos de la patria": el gobierno de Estados Unidos y la oligarquía criolla liberal. Acusó a ambos de dirigir una "conspiración" contra su gobierno que se manifiesta -según dijo- en una disparada inflacionaria que a mayo se acercó a la meta anual del 8%, acompañada con una carestía de alimentos que obligaron al régimen a prohibir temporalmente la exportación de aceite comestible y carnes vacuna y de pollo. Al referirse a Estados Unidos, Morales pidió a sus correligionarios repetir el grito de guerra en idioma quechua de los campesinos cocaleros, quienes por años se resistieron a las políticas de erradicación, financiadas por Washington: "¡causachun coca! (viva la coca) ¡wañuchun yanquis! (abajo los yanquis)". El 10 de agosto, Morales pondrá su cargo a disposición del electorado boliviano, al igual que el vicepresidente y nueve prefectos, seis de ellos duros opositores, que pretenden armar una tenaza regional contra el mandatario para obligarle a reconocer el modelo de gobierno autónomo que difunden. Santa Cruz, Beni y Pando ya aprobaron entre mayo y principios de junio en sendos referendos populares sus estatutos que regulará el gobierno autónomo y Tarija pretendía hacerlo este domingo, mientras los prefectos de La Paz y Cochabamba ven con simpatía esos nuevos modelos de gestión pública. Sin embargo, nadie reconoce en Bolivia que las venideras consultas revocatorias solucionarán la crisis política en Bolivia, surgida por dos visiones irreconciliables de país: la nueva Constitución que avala el oficialismo, con fuerte condimento estatista e indígena, y los gobiernos autónomos de tinte liberal.

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