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Lula estudió negociar el fin de su Gobierno con la oposición

Río de Janeiro. Agencia EFE. | 28 de Junio de 2008 a las 00:00
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, enfrentó en 2005 una crisis por acusaciones de corrupción tan graves que estudió la posibilidad de negociar con la oposición un acuerdo por el que renunciaba a la reelección a cambio de poder terminar su mandato, informó un asesor del Ejecutivo. El acuerdo político fue sugerido a Lula por dos ministros durante uno de los momentos más graves de la crisis que vivió Brasil en 2005, cuando varias acusaciones de corrupción salpicaban al Gobierno y al partido oficialista, reveló el jefe de Gabinete de la Presidencia, Gilberto Carvalho, en entrevista publicada este sábado por la revista Veja. "No hay duda de que (el peor momento) fue la crisis de 2005, cuando había mucha gente convencida de que el Gobierno había acabado y de que un proceso político para despojar al presidente de su mandato era inminente", afirmó Carvalho en la entrevista publicada en la edición del semanario que comenzó a circular este sábado. "Hubo la famosa noche en que (el entonces ministro de Hacienda, Antonio) Palocci y Marcio Thomaz Bastos (entonces ministro de Justicia) le aconsejaron a Lula llegar a un acuerdo con la oposición", aseguró Carvalho, que es uno de los asesores más cercanos y antiguos del jefe de Estado. De acuerdo con el jefe de Gabinete de la Presidencia, el acuerdo sugerido por los ministros llevaría a Lula a renunciar a su aspiración a disputar las elecciones de 2006, en las que finalmente fue reelegido, a cambio de que la oposición lo dejara terminar tranquilamente el resto de su primer mandato (2003-2006). Carvalho es responsable por definir la agenda oficial de Lula y, según Veja, el único asesor autorizado a ingresar a la oficina del jefe de Estado sin autorización previa. La crisis de 2005 surgió cuando el entonces diputado Roberto Jefferson, entonces un importante aliado del Gobierno, denunció que el oficialista Partido de los Trabajadores (PT) le pagaba una "mesada" (coima mensual) a parlamentarios de partidos oficialistas para garantizar la aprobación en el Congreso de los proyectos de ley de interés del Ejecutivo. El escándalo, que aún está siendo investigado por la Justicia, le costó el cargo al ministro de la Presidencia, José Dirceu, que durante muchos años fue considerado la mano derecha de Lula, y a todos los dirigentes del Partido de los Trabajadores, la formación fundada por el líder socialista y con la que gobierna desde 2003. En agosto pasado, el Supremo Tribunal Federal decidió abrir procesos penales contra los 40 acusados de integrar la "organización criminal" que recaudó recursos no declarados, algunos desviados de estatales, para pagarle los sobornos a los parlamentarios. Entre los reos figuran tres ex ministros de Lula, un ex presidente de la Cámara baja y la antigua cúpula del PT. Lula negó conocer las actividades de sus entonces colaboradores y correligionarios. Pese a la crisis política provocada por las denuncias de corrupción, finalmente ninguna de las tres comisiones creadas por el Congreso para investigar el escándalo terminó vinculando al jefe del Estado o solicitando la apertura de un proceso para despojarlo del mandato. "Otra noche trágica fue la del dólar en los calzoncillos (el hermano de un ex presidente del PT y amigo de Lula fue arrestado en un aeropuerto con miles de dólares en su ropa interior)", agregó Carvalho al recordar los peores momentos del Gobierno. "Cuando supo la historia, el presidente se llevó las manos a la cabeza y dijo: 'Dios mío, ¿a dónde vamos a parar?'". aseguró Carvalho. De acuerdo con el jefe de Gabinete de la Presidencia, Lula comenzó a preocuparse en 2005 con la falta de resultados. Estos solo comenzaron a sentirse en 2006 y especialmente el año pasado, cuando la economía tuvo su mayor crecimiento en una década.

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