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Pequeños empresarios prosperan en Bolivia

La Paz. La Voz.com. | 4 de Agosto de 2008 a las 00:00
Wálter Meléndrez moldea arcilla y la arcilla lo transformó de indígena pobre en próspero empresario, y su historia puede ser la clave en un país que siempre exportó materias primas y quedó entre las naciones más pobres del continente. La primera vez que llegó a la ciudad desde su aldea en el altiplano árido quedó deslumbrado por los juguetes de los escaparates, y al regresar comenzó a moldear en barro. Veinticuatro años después, exporta artesanías a 15 países. "Comencé con 10 dólares de capital y este año espero alcanzar medio millón en ventas al exterior", asegura. No habla inglés, no maneja la computadora, sólo imagina en sus sueños las coloridas figuras indígenas en miniatura que moldea en barro con un acabado que asemeja a fina porcelana. "Yo exporto barro que es como el oro si tiene valor agregado", señala en su taller de esta ciudad, una de las más pobres del país. Y vaya que sus palabras tienen sentido. Cerca de su fábrica donde laboran una veintena de personas, la mayoría mujeres, otro campesino que sólo se identifica como Octavio pisotea una masa de barro áspero para fabricar 6.000 adobes cada semana que vende a 84 dólares. Es un trabajo duro para la paga que recibe. Con 827.000 habitantes, El Alto es una ciudad indígena marcada por las migraciones de zonas rurales y la industria artesanal. Los niveles de pobreza y el desempleo son altos. La urbe se hizo famosa por unas protestas en el 2003, pero es también célebre por su mano de obra y gas natural baratos y su gente trabajadora. Aquí está una mayoría de talleres textileros y pequeñas fábricas de joyas que exportan a Estados Unidos con arancel cero. Las preferencias arancelarias cedidas por ese país generaron al año pasado 267 millones de dólares en exportaciones y mantienen unos 80.000 empleos. En Bolivia el 60% de la población laboral está en el sector informal, frente al 35% de Chile, debido a la pobreza y la estrechez del mercado. Un 60% de los informales son indígenas, según la Organización Internacional del Trabajo. Informes no oficiales aseguran que en el país hay al menos medio millón de unidades productivas, pero sólo 32.857 estaban registradas en la base de comercio hasta junio. El 94% opera en la informalidad. De ese universo 21.310 son empresas unipersonales el 64,8% y están dedicadas principalmente al comercio. Las calles de las ciudades bolivianas están repletas de vendedores ambulantes. Algunos son ingeniosos. A principios de mes venden pequeños equipos electrónicos en las calles cuando los clientes disponen de efectivo pero la última semana rematan baratijas cuando los compradores casi agotaron el salario. Las micro y pequeñas unidades productivas generan el 85% del empleo, pero contribuyen con el 15% del PIB. Buena parte del valor agregado de las exportaciones bolivianas está en manos de esos laboriosos artesanos. Bolivia exportó históricamente materias primas, primero fueron los minerales, hoy es el gas natural, le sigue la minería y la soja. Las exportaciones alcanzaron un record el año pasado con 4.780 millones de dólares, en primer lugar se ubicó el gas con 1.983 millones. Martín Soria es otro pequeño empresario exitoso. Comenzó exportando palomitas de quinua y ahora vende una variedad de productos de ese cereal que por su alto valor nutritivo es considerado la "soja de los Andes". "No puedo quejarme, me ha ido mejor de lo que esperaba", dice Soria que apenas comenzó hace dos años como una empresa familiar y ahora exporta a Canadá, Brasil, Suiza, Alemania y Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda. Meléndrez dice que el ascenso del indígena Evo Morales a la presidencia del país no le ayudó a mejorar su negocio. "Un día fui a solicitar un crédito pero me rechazaron porque dicen que soy un empresario. Quizá el presidente tenga buenas intenciones, pero no tiene buenos colaboradores", dice. La Red Bolivia Emprendedora, vinculada a organizaciones empresariales privadas, promueve un programa de apoyo en capacitación, asesoramiento a pequeñas unidades productivas y estimula a emprendedores. "Nos interesa promocionar a miles de trabajadores informales para que generen valor agregado, empleo digno y de calidad y se incorporen a la formalidad económica", dice su coordinador, Miguel Hoyos. En la vorágine de conflictos políticos que vive el país, la producción ha sido relegada a pesar de los buenos precios en el mercado internacional.

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