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Fascistas «enfrían» diálogo con Gobierno de Bolivia

Cochabamba. Agencia Reuters. | 22 de Septiembre de 2008 a las 00:00
La negociación para superar la crisis política y pacificar a Bolivia se estancó el domingo, tras la negación de los prefectos opositores a firmar un acuerdo general y la insistencia del Gobierno para hacerlo pronto alegando una dilación que pone en riesgo el proceso. A la dificultad para avanzar en la búsqueda de una solución inmediata se sumó la presión de líderes campesinos y sindicales de intensificar el bloqueo a la ciudad de Santa Cruz. En la cuarta jornada del diálogo para poner fin a la crisis política que polarizó a Bolivia y dejó al empobrecido país al borde del caos por las violentas protestas que provocaron 20 muertos, el presidente Evo Morales insistió en la necesidad de firmar un primer acuerdo y pidió flexibilidad a la oposición. "Mi gran deseo es que en la tarde de este lunes terminar ese diálogo, sobre todo con acuerdos generales que permitan garantizar la autonomía y la nueva Constitución," dijo el mandatario. "El Gobierno hace todos los esfuerzos para garantizar la paz y la tranquilidad," agregó Morales. El mandatario buscaba lograr acuerdos antes de viajar el lunes a Nueva York para participar en la Asamblea General de Naciones Unidas, pero sus esfuerzos han demostrado ser en vano hasta el momento. A propósito de ello, el viceministro de Descentralización, Fabián Yaksic, denunció una maniobra dilatoria de la oposición para no suscribir un acuerdo marco. "Ojalá no se trate de una estrategia dilatoria. Lo que quiere el país hoy día es un primer acuerdo para pacificar el país, para generar condiciones de llegar a la convocatoria del referendo dirimidor y aprobatorio en mejores condiciones y a la brevedad posible," dijo Yaksic. Yaksic denunció un retroceso en la negociación por las propuestas de la oposición y alertó sobre las consecuencias. "Nos parece que esto sin duda pone en riesgo el diálogo que estamos construyendo (...) ojalá que esto no signifique ningún tipo de ruptura, un retroceso a todo lo que es el conjunto del diálogo, todo el esfuerzo que hemos estado haciendo," afirmó. Por su parte el prefecto del distrito de Tarija, Mario Cossío, dijo que se debe dar tiempo al proceso de diálogo cumpliendo los plazos acordados inicialmente, de hasta 30 días, y reveló que el Gobierno pretende que el 1 de octubre se convoque al referendo sobre la nueva Constitución. El líder opositor sostuvo que el objetivo es impulsar la aprobación de una nueva Constitución, pero advirtió que se debe esperar que las mesas de diálogo concluyan su trabajo. "Hay un plazo de 30 días para discutir los temas del diálogo (...) y no creemos que estemos en condiciones para hoy firmar algo que signifique la aprobación a ciegas de un texto constitucional," explicó Cossío. Oposición dice no romperá "Tenemos la firme esperanza de que esto va a concluir bien, queremos dejar esta señal al país. Aunque hay algunas preocupaciones, algunas interferencias (...) no nos han afectado nuestra voluntad de diálogo y los prefectos no vamos a romper el diálogo, vamos a seguir trabajando," respondió el prefecto frente a las denuncias del Gobierno. Líderes campesinos y sindicales que mantienen bloqueos cerca a la ciudad de Santa Cruz, la capital del departamento del mismo nombre que es el motor económico del país, anunciaron que los intensificarán ante la negativa de la oposición a firmar un acuerdo. "No quieren firmar el acuerdo y están buscando hacer fracasar el diálogo. Ante eso hemos decidido replegarnos y radicalizar el bloqueo de caminos en Santa Cruz hasta que se firme un acuerdo, esa es una decisión orgánica y nadie nos va a hacer cambiar," dijo el presidente de la Coordinadora Nacional para el Cambio, Fidel Surco. Morales busca un consenso que le autorice para someter a un referendo una nueva Constitución socialista con la que pretende profundizar la nacionalización de la economía, dar más poder a la mayoría indígena, y entregar propiedades de los terratenientes a campesinos pobres, por lo que enfrenta una fuerte resistencia de los distritos opositores del oriente. La oposición de los departamentos de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija, donde se concentra la mayor riqueza de Bolivia, exige mayor autonomía, la distribución de un impuesto petrolero, y se resiste a una reforma agraria que perjudique a sus terratenientes. Los enfrentamientos entre opositores y simpatizantes del presidente dejaron al menos 20 muertos, la mayoría de ellos en el distrito amazónico de Pando, donde el Gobierno decretó el estado de sitio, mientras que el Ejército detuvo al gobernador Leopoldo Fernández, acusado de haber ordenado una matanza de campesinos oficialistas. Las protestas incluyeron violentas tomas de oficinas públicas, instalaciones petroleras, gasoductos, bloqueos de carreteras y sangrientos enfrentamientos con seguidores de Morales. El presidente indígena, de 48 años, recibió un fuerte respaldo de los presidentes de Sudamérica y fue ratificado por más de dos tercios de los votos de un reciente referendo. En las conversaciones con ocho de los nueve prefectos regionales participan como facilitadores enviados de Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos, la Unión de Naciones Suramericanas y la Iglesia Católica, entre otros. Morales dijo que la oposición aún no ha entregado algunas instalaciones gubernamentales ocupadas durante las protestas, como se acordó inicialmente.

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