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Bases en Colombia traerán graves consecuencias: Sámper

Buenos Aires. Télam. | 12 de Noviembre de 2009 a las 00:00
El acuerdo firmado por los gobiernos de Álvaro Uribe y Barack Obama para el establecimiento de militares y contratistas norteamericanos en bases colombianas “tendrá unas graves implicaciones en la determinación de la futura política exterior colombiana”, aseguró el ex presidente de ese país, Ernesto Samper Pizano. En una columna de opinión que publica este jueves en el matutino madrileño El País, Samper -quien presidió Colombia entre 1994 y 1998- alertó también que la incursión militar estadounidense en el país sudamericano podría dar la posibilidad a las FARC de “comprometer militarmente a los EEUU en la guerra colombiana”. “En los documentos internos del Pentágono de enero de este año, antes de existir cualquier negociación con Colombia, ya aparecían señaladas las bases como parte de la estrategia de 'aseguramiento estratégico' de los EEUU en el hemisferio suramericano”, escribió. Según el ex mandatario, el gobierno de Washington ha construido un nuevo modelo de bases militares en el exterior, denominado “bases expedicionarias”, las cuales “les permitirán vigilar, desde corredores geográficos determinados, a través de distintos sitios de abastecimiento, distintas aéreas del mundo”. “Los nuevos enclaves militares norteamericanos en Colombia y, más concretamente, la base de Palanquero, localizada en el corazón del país y considerada la fortaleza emblemática de nuestra Fuerza Aérea, cumplirá este objetivo de aseguramiento estratégico de Suramérica y la costa occidental de África a través de la isla de Ascensión, cercana a la ciudad de Recife en Brasil”, afirmó. Samper rechazó que la incursión militar norteamericana en Colombia vaya a estar destinada al combate al narcotráfico y al terrorismo, ya que el tipo de aviones que llegarán son mucho más aptos para el “espionaje electrónico” y la inteligencia que para la “fumigación de áreas de cultivos ilícitos” o el “transporte masivo de narcotraficantes”. “Así lo han intuido los países del hemisferio que, reunidos varias veces en UNASUR, bajo el liderazgo de Brasil, han expresado su preocupación por esta peligrosa presencia norteamericana en la región”, añadió el ex presidente, quien luego de dejar el cargo se alejó de la política interna colombiana y se dedicó a intervenir en cátedras y foros internacionales. “Ni siquiera las múltiples visitas de altos funcionarios del Departamento de Estado ni las cartas personales de Hillary Clinton a los mandatarios regionales han logrado atenuar la convicción que existe de que las nuevas bases no lanzarán operaciones en la zona. Y no es para menos”, abundó. Para Samper, “con excepción de las bases de Howard en Panamá y la de Manta en Ecuador, que acaba de ser levantada, nunca habían existido, hasta hoy, bases militares norteamericanas en Suramérica”. Esto último “explica por qué el acuerdo firmado le hace daño no solamente a Colombia, sino al propio Gobierno de Obama que, con esta decisión, manda una señal equivocada, digamos 'tradicional' para ser benignos, respecto al todavía esperado replanteamiento de sus relaciones con Latinoamérica”, razonó. Criticó el hecho de que el acuerdo haya sido firmado en la madrugada del 30 de octubre último “de manera casi clandestina, a escondidas de la opinión pública y sin la participación de los Congresos de los dos países”, y se preguntó por el silencio que sobre el tema mantuvo la prensa colombiana, “haciéndole indirectamente el juego al Gobierno del presidente Uribe”. El ex jefe del Estado aseguró además que el acuerdo por las bases “nos compromete con una política hegemónica propia de los tiempos de la guerra fría”, hecho que según su óptica no ha causado reacciones ni siquiera en el parlamento colombiano. “Y aunque en una primera etapa lo previsible es que los países del área guarden una prudente espera, es fácil prever lo que sucederá cuando desde las nuevas bases se empiecen a lanzar -como se hará porque para eso fueron establecidas- operaciones especiales de vigilancia electrónica sobre Suramérica”. Finalmente, Samper sostuvo que con la aparición de las bases norteamericanas en territorio colombiano, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) podrían aprovechar para “comprometer militarmente a los Estados Unidos en la guerra colombiana”. Esta situación “terminaría de complicar el efecto de internacionalización del conflicto interno colombiano que ha conseguido el presidente Uribe con esta decisión que no solamente compromete el futuro de la política exterior de Colombia, sino que ya tiene enredadas nuestras relaciones con Venezuela, Ecuador, Cuba, Nicaragua y Bolivia”, afirmó.

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