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Cuba y EEUU distienden relaciones jugando softbol

La Habana. Reuters. | 17 de Noviembre de 2009 a las 00:00
Cuba y Estados Unidos dejaron esta semana sus diferencias políticas en el banquillo para jugar al softbol, una pasión compartida que podría ayudar a distender medio siglo de tensiones entre las naciones vecinas. Medio centenar de veteranos jugadores de softbol de cuatro equipos de la Eastern Massachusetts Senior Softball Asociation aterrizaron en Cuba para disputar una serie de siete partidos amistosos. Ni el abultado abdomen ni su lento desplazamiento por el diamante parecía desanimar este martes al receptor Alan Bresnick, a los 71 años uno de los más veteranos del equipo estadounidense. "Todo lo que se haga en el campo del deporte es una forma, una vía para crear puentes entre los dos países. Espero que sea sólo un comienzo para reiniciar los intercambios", dijo el receptor tras correr, agitado, hacia primera base. El softbol es un pariente del béisbol, una fiebre compartida por cubanos y estadounidenses. Cuba y Estados Unidos están enemistados desde la revolución que llevó en 1959 al poder a Fidel Castro. Los estadounidenses sólo pueden visitar Cuba con permiso del Departamento del Tesoro, que supervisa el embargo comercial con el que Washington lleva casi medio siglo intentando asfixiar a las autoridades comunistas de la isla. El presidente Barack Obama prometió relanzar las relaciones con Cuba y eliminó las trabas para que los estadounidenses visiten o envíen dinero a sus familiares en la isla. Intercambios deportivos como el del softbol casi se paralizaron durante la anterior administración de George W. Bush y son percibidos como una señal del nuevo clima entre los dos enemigos de la Guerra Fría. Al final del encuentro sin público en la Ciudad Deportiva de La Habana, los veteranos deportistas estadounidenses, vistiendo camisetas azules con las banderas entrelazadas de ambos países, se abrazaron a sus contrincantes cubanos. Don Sackman, un torpedero de 75 años, contó que había visitado Cuba en 1956, tres años antes de la revolución de Castro. "Es un tremendo placer regresar. Estoy convencido de que estos juegos van a continuar (...) con cualquier Gobierno en Estados Unidos", afirmó. En 1999, durante el Gobierno del demócrata Bill Clinton, los Orioles de Baltimore, un equipo de las Grandes Ligas, viajó a La Habana para un histórico amistoso. Pero los lazos deportivos entre La Habana y Washington se redujeron luego al mínimo durante el Gobierno de Bush, que limitó las visitas de atletas estadounidenses a la isla y negó visas para que los cubanos compitieran en Estados Unidos. "Lo más importante de todo es desarrollar el contacto pueblo a pueblo entre cubanos y estadounidenses", dijo Jerry Levin, un jugador de 71 años. Obama dice que apoya los contactos personales entre cubanos y estadounidenses, pero no pretende levantar el embargo hasta que Cuba muestre avances en derechos humanos. Cuba considera el embargo una medida unilateral y la principal traba para normalizar las relaciones. Partidos como el del martes parecen acercar ambas orillas del Estrecho de Florida. "Es un tope amistoso muy satisfactorio y los resultados no nos interesan. Sólo nos interesa la confraternidad y la unión entre los dos pueblos", dijo Pedro Pérez, dirigente de la Federación Cubana de Softbol.

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