Un ex guerrillero colombiano que ayudó a ubicar el campamento rebelde donde fue abatido en 2008 el jefe de las FARC, Raúl Reyes, reclamó a las autoridades una millonaria recompensa por su información, reportó este miércoles un medio digital local.
El portal electrónico del diario El Tiempo señaló este miércoles que el informante, identificado como Alexander Duque, acusó a varios efectivos militares de "no haberle pagado la recompensa y hasta de participar en un plan para matarlo".
"El hombre sostiene que entregó información que permitió ubicar el campamento de Reyes y que por eso tiene derecho a parte de la plata que se pagó por la cabeza del número dos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)", añadió.
La policía admitió que Duque entregó datos valiosos sobre el frente 48, encargado de la seguridad de Reyes, pero que el grupo de inteligencia que lo contactó ni siquiera participó en el operativo que permitió abatir al jefe insurgente, precisó El Tiempo.
Además, "sostiene que los dos ataques que ha sufrido el testigo desde septiembre de 2008 -que ahora entró al Programa de Protección de la Fiscalía- son retaliaciones de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)".
El medio digital informó que Duque, conocido con el alias de "Chorizo", dijo a la Procuraduría que se convirtió en informante en diciembre de 2007, tras desertar del frente 48 de las FARC y entregarse al ejército en el departamento de Putumayo.
El ex guerrillero le aseguró al Ministerio Público que la Policía colombiana le prometió una parte de los cinco millones de dólares de recompensa que se ofrecía por Reyes, quien fue abatido en un campamento clandestino de las FARC en Ecuador, en marzo de 2008.
Según la publicación, el 24 de septiembre de 2008, seis meses después del bombardeo en el que murió Reyes, Duque sufrió el primer atentado en Bogotá.
El Tiempo informó que la semana pasada la Procuraduría colombiana anunció que investigará a dos oficiales, un suboficial y dos policías a los que el ex guerrillero acusa de no pagarle la recompensa.
De los cinco millones de dólares que se ofreció de recompensa, la mitad se entregó a un ecuatoriano que fue clave para ubicar a Reyes y el resto se repartió entre desmovilizados y habitantes de la frontera que colaboraron en el operativo, según la fuente.