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Médicos de ELAM se preparan para iniciar labor en Haití

Puerto Príncipe. Agencia PL. | 14 de Febrero de 2010 a las 00:00
El segundo grupo internacional de galenos formados en la Escuela Latinoamericana de Medicina en Cuba (ELAM) ultima este domingo detalles en su campamento en la localidad haitiana de Leoganne, para iniciar mañana la atención de la población. El lugar es todo un hervidero de amor y solidaridad, entusiasmo, organización, disciplina y una pasión inmensa por tender la mano al devastado país. "En este momento hemos borrado las banderas, tenemos una firme nacionalidad, somos latinoamericanos, y muchos africanos...somos haitianos y somos profundamente cubanos", expresó el médico Néstor Lopez, original de Chiapas, México. El grupo de 50 galenos, parte de un contingente de 206 profesionales de 24 países egresados de la ELAM que viajará a Haití, llegó presto a comenzar de inmediato los servicios de salud a la ciudadanía en Leoganne, sin embargo la tarea inicial que los recibió fue acondicionar el campamento, y la asumieron con todo empeño. Armar casas de campaña, cavar fosos para desechos y servicios sanitarios, establecer normas internas de funcionamiento han sido algunas de las labores de las primeras jornadas, en las que han recibido la cooperación de haitianos residentes de la zona. Según narra la doctora nicaragüense María Esther, con una sonrisa a flor de labios, la primera obra inaugurada fue una ducha, construida con materiales rudimentarios. De acuerdo con la galena, todas las actividades están reguladas en el campamento, entre ellas el lavado de la ropa, que recae mayoritariamente en los hombres, así como las labores que requieren gran esfuerzo físico. El fregado de la loza es compartido entre hombres y mujeres, y todos tienen la responsabilidad de ahorrar los recursos. "Hemos acordado cómo nos vamos ayudar para ahorrar el agua, el detergente, pues no sabemos cuánto tiempo nos llevará cumplir la tarea, tenemos que ir tomando providencias para ahorrar recursos", comentó Esther. Aunque las actividades médicas comenzarán el lunes, el doctor Bara Aliou, de Malí, tuvo este domingo su bautismo de fuego en el hospital de campaña de Leoganne, a donde llegó para saludar colegas luego de concluir labores de acondicionamiento del campamento, pues el centro de salud está muy cerca. "Neurocirujano, venga para ver este caso", le dijo una voz al pasar él por delante de la primera consulta. El llamado era de una doctora, que atendía una paciente de 32 años, que se había operado hacía unos cinco días de un trauma craneal, una fractura del nivel frontal derecho, y vino preocupada por los dolores de cabeza que sentía. "Yo me asusté primero, porque es una gran responsabilidad, pero vencí el miedo, pues yo he atendido muchos casos en Cuba de trauma craneal", confesó el galeno, quien de inmediato asistió a la mujer. Verificó que el dolor no estaba acompañado de somnolencia, ni leguaje tropeloso, ni debilidad en las piernas. Promovió algunas maniobras con sus miembros superiores e inferiores y comprobó que no tenía ninguna patología. En el examen físico no observó ninguna anomalía neurológica, y Aliou preguntó si estaba tomando el analgésico que se le indicó después de la cirugía. La paciente dijo que se le había acabado el medicamento, se le suministró nuevamente y el joven médico le orientó que continuara ingiriéndolo cada ocho horas. El médico maliense pensó en venir a Haití desde que vio las primeras imágenes del terremoto por la televisión en Santiago de Cuba, donde cursa su especialidad. "Yo me dije, por favor, yo quiero ir a Haití para trabajar, porque Haití es el Africa de América", expresó el joven, quien dice que no le sorprendieron las trágicas escenas que presenció en el viaje de Puerto Príncipe a Leoganne, aunque si llegó a sentir más dolor, al presenciar la realidad. Cuenta el médico que cuando llamó por teléfono a su familia en Malí para informarle que vendría a Haití, uno de sus hermanos le dijo tienes que ir allá, porque eres como cubano, eres un revolucionario, y ustedes los cubanos ayudan a cualquier persona. "Por eso vine, porque soy revolucionario, y por eso me visto así de esta forma", sonrió el joven, quien llevaba una boina roja con una bandera cubana. La estrategia de trabajo de este colectivo está orientada a la atención primaria de la población de Leoganne, localidad ubicada a unos 22 kilómetros al suroeste de la capital. En grupos de tres o cuatro médicos en pesquisas de salud, penetrarán en los asentamientos para determinar, entre otros datos, número y ubicación de embarazadas, niños por edades, cifras de personas hipertensas, y orientarán los correspondiente tratamientos, en jornadas de prevención. Este trabajo permitirá que sólo llegue al hospital el paciente que verdaderamente necesita otro tipo de atención. Un grupo de 50 jóvenes, que llegó como avanzada, ya comenzó una labor similar en la comunidad de Croix des Bouquets, al noreste de esta capital. La misión médica cubana en Haití está integrada por más de mil colaboradores, entre ellos más de 400 médicos haitianos formados también en la ELAM.

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