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Médicos cubanos rescatan salud en poblaciones haitianas

Puerto Príncipe. Por Enrique Torres, agencia PL. | 21 de Febrero de 2010 a las 00:00
La misión médica cubana en Haití llega con sus servicios a poblaciones muy pobres en diferentes rincones del país, donde las calamidades se acentuaron tras el terremoto del 12 de enero. Uno de esos parajes es la localidad de Carrefour, a unos 15 kilómetros de Puerto Príncipe, en cuyo subsuelo fue localizado el epicentro del movimiento telúrico que devastó esta capital y otras ciudades. "Se trata de una población completamente desatendida, con una deuda de salud de años, personas muy pobres que nunca tuvieron acceso a un quirófano, de ahí que recibamos muchos casos con hernias gigantes y otros padecimientos que no se ven en otros lugares del mundo", comentó a Prensa Latina el cirujano Luis Alberto Ojeda. En el hospital de campaña cubano en Carrefour, a punto de comenzar una cirugía, Ojeda confesó que aún se queda boquiabierto al ver el estado en que llegan algunos haitianos al centro de salud, puesto a disposición de los pobladores 10 días después del sismo. "Ya prácticamente del terremoto no recibimos nada, pero sí mucha cirugía acumulada, de diferentes padecimientos, de anomalías con dimensiones extremas", enfatizó el médico, especialista del hospital Juan Bruno Zayas, de Santiago de Cuba. El cirujano puso como ejemplo casos de muchas personas desconocedoras de las patologías que presentan, entre ellos la paciente lista para operar en ese momento, quien llegó al hospital de campaña refiriendo sentir molestias en la vagina, y cuando la examinaron tenía el útero fuera de ésta. La población de Carrefour es muy pobre, muchos son campesinos, que evidentemente en sus años de trabajo realizaron grandes esfuerzos, acciones que les provocaron hernias que llegan hasta la rodilla, y que desconocían que las padecían, pues nunca se las diagnosticaron, comentó el cirujano Ojeda, miembro de la Brigada Henry Reeve. En este hospital cubano de campaña, uno de los cinco activados por la isla en diferentes localidades del país luego del terremoto, fueron atendidos hasta ahora unos ocho mil pacientes, y más de un centenar de ellos fueron sometido a operaciones quirúrgicas de diferente tipo. El colectivo de 64 profesionales que integran el centro, entre ellos galenos formados en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), en Cuba, trabaja diariamente, tanto en las consultas como en el terreno. En sus carpas, además de los servicios de cirugías y consultas, el centro cuenta con salas de terapia intensiva, de hospitalización y rehabilitación, y se realiza exámenes de laboratorio y ultrasonido. Por otra parte, el psiquiatra Francisco Toledo asiste a la población infanto-juvenil para mitigar los efectos psicológicos del terremoto. Fundamentalmente aprovecha juegos populares, cantos, bailes y lecturas comentadas. "Eso ha traído como consecuencia que los niños constantemente me están buscando, soy muy mal cantante, pero tengo que improvisar la Guantanamera y Cuba que linda es Cuba, que ya casi se la saben de memoria", comentó Toledo a Prensa Latina. De acuerdo con el experto, aún está presente el efecto postraumático del sismo, en personas que tienen pensamientos recurrentes con el terremoto, interiorizan el duelo de otra manera, con llantos y pesadillas. Cuenta el carismático psiquiatra que la primera experiencia con una paciente aquí la tuvo el mismo día que llegó al país, cuando aún no había recibido la tienda de campaña para alojarse. "Me solicitaron de urgencia para evaluar una niña en el hospital La Renassaince, de entre 12 y 15 años de edad, que tenía amputada una extremidad inferior, y que a causa del stress postraumático estaba muy exitada, llegando incluso a agredir al personal médico y paramédico cubano, por el temor a perder la otra pierna", recordó. Señala el galeno que resultó compleja la comunicación, porque es muy difícil darle aliento a una persona que ya tiene amputado un miembro, que está en peligro perder otro, y que perdió a toda la familia por el terremoto. Explicó Toledo que tuvo en cuenta la creencia religiosa de la muchacha y a partir de ahí logro que pusiera de su parte para el tratamiento, y fue posible preservar su otra extremidad inferior. "Cada vez que visito Puerto Príncipe la voy a ver a La Renassaince, fue mi primer caso", cuenta el psiquiatra, a quien le esperan cada día nuevas experiencias en Carrefour.

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