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Amarga búsqueda de desaparecidos en el lodo por alud en Colombia

Bello, Colombia. Agencia AFP. | 6 de Diciembre de 2010 a las 00:00
Oscar Torres creyó que se había estrellado un avión sobre la montaña en Bello (noroeste de Colombia), en cuyas laderas se levantan cientos de humildes viviendas. Corrió para ver qué había ocurrido y vio que su casa había desaparecido, al igual que muchas más sepultadas por el lodo y la tierra. "Esta madrugada sacamos el cuerpo de mi hijo de 10 años", dijo a la AFP, tras señalar que con la ayuda de algunos socorristas pasó toda la noche escarbando, casi que a mano limpia, el lugar donde estaba su casa de tres pisos y en la que se encontraban varios familiares que no han sido encontrados. La vivienda de Torres fue una de las últimas que enterró la avalancha, que sepultó a unas 130 personas el domingo en Bello, tras un deslizamiento causado por las peores lluvias caídas en el país en décadas y que han afectado a 1,5 millones de personas. "En la casa estaba mi suegra, una cuñada, dos cuñados y siete sobrinos. Es que los domingos acostumbramos a reunirnos toda la familia", agrega este obrero de 38 años, que se salvó junto con su esposa y otros dos hijos porque en ese momento no estaban en la casa. Algunos vecinos dicen que ya sabían que eso iba a ocurrir. "Fue una muerte anunciada, porque arriba (de la montaña) había un botadero de basura y todo el mundo decía que eso iba a causar una tragedia", dijo a la AFP Juan Saldarriaga, un habitante del sector de 55 años cuya vivienda se salvó de la avalancha. Según el alcalde de Bello, Oscar Pérez, la avalancha de lodo fue consecuencia de las fuertes lluvias. "Fue por la saturación de agua, según han indicado los geólogos", puntualizó. Según estadísticas oficiales, antes de la tragedia de Bello 176 personas habían muerto en Colombia debido a las lluvias. Claudia Molina, una mujer de 37 años que también se salvó porque al momento de la tragedia "había bajado a la carnicería", coincide en afirmar que se trató de una "tragedia anunciada". "Ya hace rato que el barrio estaba en alto riesgo. Un día, yo decía: va a llover y se viene el barranco, pero nunca pensé que eso iba a derrumbarse tan rápido", dijo a la AFP esta mujer que vivía en la casa de una pareja que tenia un bebe de dos años, sepultado con sus padres bajo el lodo. Las brigadas de rescate, apoyadas con perros, continuaban el lunes escarbando afanosamente la tierra con picas y palas en procura de hallar sobrevivientes bajo la avalancha de unos 50.000 m3 de tierra. "Estamos haciendo un trabajo con unos 300 socorristas, un trabajo de remoción manual de tierra, aún conservando la esperanza de encontrar algunos seres con vida", explicó el alcalde, tras recordar que el domingo fueron rescatados 7 sobrevivientes. Hasta el medio día del lunes habían sido recuperados 17 cadáveres de un total de 123 personas desaparecidas, según el censo suministrado a periodistas por el alcalde de esta población anexa a la ciudad de Medellín, la segunda del país y distante 400 km al noroeste de Bogotá. Los familiares de las víctimas se mantenían en la parte baja de la montaña que fue acordonada, con la esperanza de que su parientes sean sacados con vida. Pero cada vez que los socorristas bajan un cadáver de la montaña el lugar queda invadido por el llanto.

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