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Jefe del ejército peruano quiere demandar a embajador yanqui

Lima. Prensa Latina. | 13 de Diciembre de 2010 a las 00:00
El gobierno de Perú manifestó este lunes extrañeza por cables norteamericanos difundidos por Wikileaks, con acusaciones de corrupción militar por el narcotráfico, aunque intentó minimizar el asunto. Al mismo tiempo, el principal afectado, el jefe del Ejército, genera Paul Da Silva, dijo que considera la posibilidad de enjuiciar al ex embajador estadounidense Michael McKinley, que en uno de esos cables lo acusó en 2009 de vínculos con el narcotráfico. El canciller, José García Belaunde, calificó de "chismes" los cables y dijo que no deben generar conflictos con otros países. Se declaró además sorprendido por que McKinley no hubiera transmitido sus informaciones al gobierno peruano, pues nunca trató los temas materia de los cables con la Cancillería. Tras declinar comentarios sobre el caso Da Silva, dijo que estudiará las revelaciones, pero adelantó que el Gobierno no solicitará a Washngton ninguna información adicional. Por su parte, el ministro de Defensa, Jaime Thorne, descartó que haya evidencias que en el Ejército persista "una red de corrupción" creada por el ex asesor prsidencial Vladimiro Montesinos, aunque anunció una investigación. Sobre Da Silva, dijo que fue autorizado a declarar a la prensa en su defensa y fue ratificado como jefe del Ejército porque los cables de Wikileaks no prueban nada contra él. Coincidió con el canciller en que las revelaciones no pueden deteriorar las relaciones entre Perú y Estados Unidos y negó haber tratado el asunto con la actual embajadora, Rose Likins. Da Silva, a su turno, calificó como una "infamia" la acusación transmitida por McKinley que vincula al Ejército con el narcotráfico y pidió que el tema sea investigado por el Ministerio Público. Uno de los cables sostiene que Da Silva se reunió en 2007 con un empresario pesquero posteriormente apresado por narcotráfico y el general alega que trató solamente sobre suministros pesqueros para el Ejército. Añadió que estudia la posibilidad de enjuiciar al diplomático norteamericano por haberlo calumniado. Entretanto, parlamentarios de diversas tendencias oscilaron entre exigir un esclarecimiento y criticar a McKinley por no haber denunciado la supuesta corrupción ante las autoridades peruanas. Los cables descubiertos pusieron en evidencia también el interés norteamericano en aumentar su intervención en apoyo a la represión militar contra remanentes de grupos armados que operan en la región central del país.

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