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Brasilia lista para la toma de posesión Dilma Rousseff

Brasilia. Prensa Latina. | 31 de Diciembre de 2010 a las 00:00
Brasilia, la única ciudad construida en el siglo XX declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, viste sus mejores galas para ser testigo el sábado de la toma de posesión de Dilma Rousseff, la primer mujer presidenta de Brasil. Con sus 50 años cumplidos el 21 de abril pasado, la Explanada de los Ministerios de Brasilia, considerada su eje central, con grandes áreas verdes, está engalanada y presta para acoger las cerca de 70 mil personas que esperan en los diferentes actos vinculados a la ceremonia de investidura. El programa oficial indica que la ceremonia de traspaso presidencial comenzará a las 14:30 hora local con un desfile en auto descapotable (puede ser cerrado en caso de lluvia) por diferentes áreas de la Explanada de los Ministerios. Esa zona de esta capital acoge además de los edificios de los ministerios, las sedes de los tres poderes, la Catedral de Brasilia, el Museo Nacional y el Teatro Nacional, entre otros. Por ser la primera vez en la historia nacional que una mujer llega a la presidencia, la Fundación Cultural Palmares, encargada de la organización de las actividades culturales vinculadas a la toma de posesión, preparó un programa para homenajear a las féminas brasileñas. Las fotos de 36 relevantes brasileñas con una breve biografía en grandes paneles adornarán los lugares por donde desfilará la presidenta electa hasta el Palacio de Planalto, donde recibirá la banda presidencial de manos de Luiz Inácio Lula da Silva. Posteriormente Rousseff se dirigirá por primera vez al pueblo como la primera mandataria de Brasil. Precisamente frente al lugar donde hablará, la Plaza de los Tres Poderes, la Fundación Cultural Palmares tiene listo un espectáculo artístico con las cantantes Elba Ramalho, Zélia Duncan, Gabi Amarantos, Fernanda Takai y Marta Onália como figuras centrales. La toma de posesión permitirá a los asistentes, principalmente a los extranjeros, apreciar la belleza arquitectónica de Brasilia, debida al genio artístico de los afamados arquitectos brasileños Oscar Niemeyer y Lucio Costa. En 1955, Juscelino Kubitschek fue electo presidente e impulsó el desarrollo de la arquitectura brasileña, con un empeño marcado en la construcción de una nueva capital, cuyo nombre dicen se debe a José Bonifacio, consejero del emperador Pedro I en el siglo XIX y quien tuvo la idea original de crear la ciudad. Declarada en 1987 por la Organización de Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura (UNESCO) Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad, Brasilia comenzó a construirse en 1956 y se inauguró oficialmente el 21 de abril de 1960, cuando se instalaron los tres poderes. La gloria del trazado de Brasilia, que desde el aire semeja un avión o un ave con sus alas extendidas, corresponde a Lucio Costa, ganador del concurso convocado por ese genio del diseño, el afamado Oscar Niemeyer, a quien se deben la mayoría de las más relevantes construcciones de esta capital, y hoy, con 103 años se mantiene lúcido y trabajando. Tal vez por ello, Niemeyer señaló en alguna ocasión que "me importa poco que se diga que soy el arquitecto de Brasilia siempre que se diga también que Lucio Costa es su urbanista. Fue a él al que se le encomendó la tarea principal: proyectar la ciudad, las calles, las plazas, los volúmenes y los espacios libres. Mi colaboración fue más modesta y se limitó a los palacios de Gobierno". Lo cierto es que el proyecto de Brasilia, trazado a partir de grandes avenidas y dividido por sectores, con un eje central donde radican los tres poderes y los ministerios, constituye referencia para diseñadores de todo el planeta de cómo deben ser concebidas las nuevas urbes. Admiran por su belleza constructiva los Palacios de Planalto (sede del gobierno, actualmente en reparación general), de la Alvorada (residencia de los presidentes) y el de los dos Arcos o de Itamaraty (Ministerio de Relaciones Exteriores), todos debidos a Niemeyer. También pertenecen a su magia arquitectónica la Plaza de los Tres Poderes, las sedes del Tribunal Supremo Federal y el Congreso Nacional, la Catedral, la Biblioteca y el Museo, así como 11 edificios standard para los ministerios, entre otras obras. Alguien dijo y con mucha razón que "Niemeyer encontró para los palacios de Brasilia una fórmula extremadamente feliz, que supo modificar en el momento adecuado para extraer el máximo de sus posibilidades plásticas y funcionales. Hoy se puede afirmar que los palacios de Brasilia son obras que han marcado una época y constituyen uno de los más bellos frutos de la arquitectura contemporánea". Es precisamente esa ciudad la que mañana acaparará la atención nacional e internacional con la investidura de la primera mujer presidenta de Brasil.

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