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Brasil preocupado por su economía

Brasilia. Terra.com | 30 de Marzo de 2011 a las 00:00
El Banco Central de Brasil elevó bruscamente el miércoles su pronóstico de inflación del 2011 y recortó su previsión de crecimiento, admitiendo que los crecientes costos de los alimentos y un ajustado mercado laboral están afectando la estabilidad económica. En su más reciente informe trimestral de inflación, la autoridad monetaria dijo que los precios de las materias primas aún suponen un riesgo para la meta inflacionaria, pese a recientes señales de moderación. La entidad ahora ve la inflación del 2011 en un 5,6 por ciento, más que su estimación del 5,0 por ciento del informe trimestral anterior de inflación divulgado en diciembre. La meta de inflación del Banco Central ha sido durante un largo tiempo de un 4,5 por ciento, con una tolerancia de más o menos dos puntos porcentuales. Pese a que elevó su pronóstico de inflación para el 2011, la entidad dijo que esperaba que los precios se moderen el próximo año a un 4,6 por ciento, mucho más cerca del centro de su rango meta. El Comité de Política Monetaria del Banco Central "entiende que el actual balance de riesgos, en comparación con el informe de diciembre del 2010, es en algún grado más favorable a la concreción de un panorama benigno", sostuvo el banco. Brasil y otros mercados emergentes, como China, han sufrido fuertes presiones inflacionarias por las alzas en los precios de los alimentos y de la demanda de su clase media, que crece rápidamente. En Brasil, las presiones inflacionarias se intensificaron por los fuertes gastos del Gobierno durante la campaña electoral del año pasado y la renuencia del Banco Central a elevar el ritmo y magnitud de las alzas de la tasa de interés, debido a que eso podría fortalecer aún más a la apreciada moneda local. El informe del Banco Central recortó su pronóstico para el crecimiento económico del 2011 a un 4,0 por ciento desde un 4,5 por ciento. Para desacelerar el crecimiento económico y de ese modo enfriar la presión inflacionaria, el Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff anunció el mes pasado recortes presupuestarios por 30.000 millones de dólares. Brasil también ha recurrido a las llamadas medidas macroprudenciales, como el aumento del encaje bancario, para reducir la demanda por crédito y de ese modo controlar los precios. Sin embargo, funcionarios brasileños se han visto fuertemente presionados por los mercados financieros para que eleven aún más la tasa de interés o se arriesguen a perder el control de los precios. El equipo económico de Rousseff se ha mostrado dubitativo respecto a las subidas de la tasa de interés, que ya es una de las más altas del mundo, porque al hacer eso el país se volvería aún más atractivo para los inversores extranjeros especulativos, que han fortalecido a la moneda local. El director del Fondo Monetario Internacional (FMI) para el Hemisferio Occidental, el chileno Nicolás Eyzaguirre, dijo en una conferencia en Canadá este fin de semana que algunos países en la región están recurriendo demasiado a "medidas no convencionales" en vez de las tasas de interés.

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