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Demostrado el respaldo a políticas sandinistas

Managua. Por Alfredo G. Pierrat, PL. | 20 de Julio de 2011 a las 00:00
La capital nicaragüense amaneció este miércoles marcada por la multitudinaria concentración popular efectuada la víspera aquí, en conmemoración del 32 aniversario del triunfo de la Revolución Popular Sandinista, el 19 de julio de 1979. La capitalina Plaza de la Fé "Juan Pablo II" resultó una vez más pequeña para albergar a las más de 600 mil personas que, según calculos de medios de prensa locales, acudieron para respaldar con su presencia el proyecto político liderado por el líder sandinista y presidente de la República, Daniel Ortega. La participación masiva de la población de esta urbe y de otros departamentos del país en la ceremonia, es este miércoles tema recurrente de conversación y ocupa lugares destacados en los medios de difusión capitalinos, algunos muy a su pesar por su declarada línea editorial antisandinista. Lo cierto es que la celebración, que este año coincidió con el 50 aniversario de la fundación de Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), fue una clara demostración del respaldo que la organizacióm gobernante y el presidente Ortega ganan por días, a poco más de tres meses de las elecciones generales de noviembre. Se había especulado que el mandatario, que aspira a un nuevo mandato presidencial en esos comicios, iba a revelar en esta ocasión detalles del programa de gobierno del FSLN para el próximo quinquenio, pero en ese sentido no hubo sorpresas. En su discurso, Ortega anunció que el programa se hará público en agosto, a partir del inicio oficial de la campaña electoral -el 20 de ese mes-, a diferencia de las formaciones antisandinistas inscritas para esos comicios, cuyos candidatos multiplican desde hace semanas promesas de difícil cumplimiento que casi nadie cree. Sin embargo, el líder sandinista adelantó lo que la inmensa mayoría de la población esperaba: cuando sea reelegido en noviembre, como todo parece indicar, el gobierno bajo su dirección continuará aplicando el programa que se viene ejecutando desde el 2007, aunque mejorado y fortalecido. No debe sorprender entonces el creciente respaldo de los nicaragüenses a los candidatos sandinistas y a Ortega en particular, pues en la práctica se trata de asegurar la continuidad de los programas sociales y de la política de restitución de derechos a los sectores menos favorecidos de la población, que aquí son mayoría. Pero cinco años son insuficientes para que un gobierno empeñado de sacar a su pueblo de la pobreza pueda cambiar un país que es el segundo más pobre del subcontinente, solo superado por Haití. En su discurso de ayer martes, Daniel Ortega se manifestó convencido de que el FSLN y el pueblo de Nicaragua "tienen asegurado su presente y un futuro revolucionario (...) porque hemos logrado el milagro de la incorporación consciente de la juventud nicaragüense, de la juventud sandinista en estas grandes batallas". "Podemos estar tranquilos porque con esta juventud habrá Frente Sandinista para rato", subrayó.

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