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FMI respalda eliminación de exoneraciones, afirma Coordinadora Civil

| 2 de Marzo de 2007 a las 00:00
La Coordinadora Civil, que agrupa docenas de organismos no gubernamentales, asegura que el Fondo Monetario Internacional (FMI) no impondrá a Nicaragua ninguna condicionalidad específica, como las que había propuesto al gobierno anterior. Una comisión de la coordinadora estuvo a fines de febrero en Washington, y según un informe presentado por uno de sus miembros, el economista Adolfo Acevedo, el FMI dejó claro "que el nuevo Programa debía tener sentido, ante todo, para Nicaragua y los nicaragüenses, respetando la realidad política y el marco constitucional del país, aunque preservando la consistencia macroeconómica". Este es el informe:

Resultados de las reuniones de la Coordinadora Civil con el FMI

Por Adolfo Acevedo Vogl

Entre los días 20 y 23 de Febrero, una delegación de la Coordinadora Civil viajó a Washington, apoyada y acompañada por OXFAM Internacional, en cumplimiento de su labor de incidencia política ante el FMI, con vistas a la negociación del V Programa de Nicaragua con este organismo. El propósito de la visita era contribuir a ampliar los márgenes de negociación del país. Sostuvimos reuniones con los Representantes de diversos países ante el Directorio Ejecutivo del FMI. El Directorio Ejecutivo dirige al más alto nivel el FMI, entre cada reunión de la Junta de Gobernadores. Allí nos reunimos con los Representantes de Alemania, Holanda, Reino Unido (Inglaterra), Finlandia (que también ejerce la Representación de Suecia y Dinamarca), Suiza y Venezuela (que también representa a Centro América, México y España. También sostuvimos un encuentro con el Jefe de la Misión Técnica del FMI ante Nicaragua, y con la Directora del Departamento de Evaluación y Políticas de Desarrollo, el cual está a cargo de la evaluación del desempeño de los Programas del FMI en el caso de Nicaragua. Nos reunimos además con dos Directores del BID, para conocer detalles de la propuesta de condonación de la deuda de Nicaragua con el BID, aprobada unos pocos días antes por el Directorio de este organismo. Finalmente, tuvimos encuentros con representantes de la Red "Jubileo 2000" en los Estados Unidos, que ha promovido tenazmente la condonación de la deuda externa de los países en desarrollo. En general, los Directores y los demás funcionarios del FMI con quienes nos entrevistamos, coincidieron en que el nuevo gobierno tenía la oportunidad de presentar su propio Programa Económico, orientado primordialmente a la reducción de la pobreza, pero preservando la estabilidad económica. Reconocieron que los logros alcanzados en términos de estabilidad económica, no habían estado acompañados por la reducción en la pobreza, y que el futuro Programa con Nicaragua debía avanzar en esta dirección. Asimismo, dejaron claro que el nuevo Programa debía tener sentido, ante todo, para Nicaragua y los nicaragüenses, respetando la realidad política y el marco constitucional del país, aunque preservando la consistencia macroeconómica. Nos dijeron que seguro va a haber alguna condicionalidad, pero que el FMI esta buscando como esta sea lo mas global posible, y no tanto una condicionalidad referida a políticas muy especificas, como ocurría en el pasado (lo que se ha denominado "micro- administración" de las políticas por parte del FMI), dejando que el país defina sus propias opciones de política y maneras de cómo enfrentar los problemas, buscando crear condiciones propias que generen sostenibilidad al país. Se nos dijo que la eliminación de las exoneraciones sería bien vista por el FMI. Calificaron la visita de nuestra delegación como muy oportuna, porque el día 23 se reuniría el Directorio para discutir la evaluación sobre el desempeño de los Programas del FMI en Nicaragua, y las perspectivas de un nuevo Programa. Nos dijeron que el propio FMI se esta evaluando a si mismo a fondo, que virtualmente esta revisando "su propia alma" (en efecto, nuestro comentario fue exactamente lo que usted está pensando). Los Directores y funcionarios del FMI mostraron interés en conocer, tanto nuestra evaluación de los pasados programas, como nuestros puntos centrales con relación a un nuevo Programa. Con respecto a nuestra evaluación, hicimos ver que Nicaragua a inicios de los 90 emergía de una guerra muy destructiva, con un profundo deterioro. En esas condiciones, lo que correspondía era llevar a cabo un proceso muy fuerte de inversión para rehabilitar la infraestructura física y el capital humano (y el capital natural). En vez de eso, el FMI se concentró en imponer severos programas "estándar" de estabilización y ajuste, procurando alcanzar a toda costa equilibrios financieros a corto plazo, mientras priorizaba el pago "a toda costa" del servicio de la deuda externa, el cual llegó a absorber en promedio el 51% de los ingresos fiscales del país. Por esta razón, Nicaragua no pudo, durante los 90, efectuar las inversiones indispensables para recuperar perspectivas básicas de desarrollo futuro y reducir la pobreza. Al mismo tiempo, se abandonaron las zonas rurales, adonde se concentra la mayor pobreza, y se desmantelaron las instituciones tradicionales de fomento de la agricultura y de apoyo a los pequeños y medianos productores. El énfasis del FMI, más que en asegurar que se crearan las condiciones de infraestructura básica y de dotación de capital humano –que constituyen prerrequisitos y elementos fundamentales para el desarrollo, para dotar al país de perspectivas básicas de futuro– se concentró en demandar la privatización más rápida posible de las empresas públicas, y la total desregulación y liberalización de la economía. Como resultado, tenemos un cuadro acumulado de elevado y profundo deterioro y enormes déficit en la infraestructura básica, y una situación lamentable y de enorme rezago en términos de la dotación de capital humano. Sobre todo, la situación de los millones de seres humanos que habitan el país, particularmente en las zonas rurales. Este cuadro se agrava ante la presencia de tendencias socio-demográficas que solo abren al país una ventana de oportunidad única e irrepetible, de apenas entre 10 a 15 anos mas, antes de que dicha oportunidad se cierre y desaparezca para siempre, y el país sufra consecuencias irreversibles.. Cuando Nicaragua comenzó a recibir el "alivio" de la Iniciativa HIPC, a partir del ano 2001, la promesa era que los recursos liberados del pago de la deuda externa permitirían finalmente llevar la inversión en capital humano y en infraestructura básica, a niveles mas consistentes con las necesidades apremiantes del país, pero el FMI avaló que dicho alivio se desviara hacia el servicio de la onerosa deuda interna. El abultado y oneroso servicio de la deuda interna, parte de ella ilegal, se ha convertido actualmente en la restricción fundamental que tiene el país para poder efectuar esas inversiones. Cuando se nos interrogó acerca de cuáles serían nuestras principales prioridades de cara a las negociaciones del nuevo Programa, respondimos que, en primer lugar, y por la razón apuntada, estaría que el FMI no oponga ningún tipo de objeción y resistencia a la reestructuración a fondo de la deuda interna. Cuando, en el pasado, el FMI decía que las transferencias municipales, o los aumentos salariales en educación y salud, o el aumento del Presupuesto del Ministerio de Educación consignado en la Ley General de Educación eran "fiscalmente insostenibles", en realidad estaba diciendo que estas variables debían funcionar como "variables de ajuste", y que debían restringirse para asegurar el pago, a toda costa, del servicio de dicha deuda. En sentido contrario, en vez de que el gasto de inversión en capital humano e infraestructura básica sean las "variables de ajuste" que deben restringirse para permitir el pago de esta deuda, resulta obvio que para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y las metas nacionales en Educación y Salud, Agua Potable y Saneamiento, Vivienda y reducción del hambre, debe llevarse a cabo la reestructuración A FONDO de la deuda publica interna. En este sentido, los Directores concordaron en que la reestructuración de la deuda interna era un asunto que correspondía decidir internamente a Nicaragua. Obviamente, el otro margen financiero fundamental que tiene el país, sería alcanzar la progresividad tributaria (para lo cual NO BASTA con la eliminación de exoneraciones, ni mucho menos), como vía para aumentar significativamente los recursos necesarios para financiar el aumento requerido del gasto social, pero este margen es un asunto que compete exclusivamente a Nicaragua, y no tiene porque entrar en las negociaciones con el FMI. En segundo lugar, la reconsideración del criterio inflexible del denominado "déficit fiscal cero". Bajo esta regla, no se podría por ejemplo aplicar la cooperación venezolana al Presupuesto, porque al aumentar los recursos asignados a vivienda, vías de comunicación, educación o salud, ello ampliaría el techo presupuestario, y contablemente ampliaría el déficit fiscal. Sin embargo, dicho déficit estaría financiado con recursos altamente concesionales, y además esta cooperación se destinaría a financiar inversiones de alta rentabilidad social, que es lo que verdaderamente importa. En el marco de esta "norma", aunque lograse reestructurarse a fondo la deuda pública interna, y como resultado se obtuviese la liberación de un monto significativo de recursos presupuestarios del pago anual de la amortización de la misma, por la misma razón apuntada (ampliaría el techo del gasto y contablemente aumentaría el déficit fiscal), dichos recursos tampoco podrían destinarse a elevar el techo del gasto primario del gobierno, para financiar la inversión en capital humano, en viviendas, agua potable y saneamiento o mantenimiento de los caminos rurales. Tercero, en cada asunto altamente sensible, que surgirá en estas negociaciones –especialmente la política de descentralización y transferencias municipales, reformas a la seguridad social, 6% para las Universidades, política salarial en educación y salud, aumento presupuestario requerido para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio– debe permitirse el examen de diversas opciones alternativas de política para hacerles frente, porque siempre existen diferentes opciones, cada una de las cuales tiene diversos costos y riesgos, para distintos segmentos de la sociedad. Enfatizamos que quizá lo más importante era que hubiese apertura para debatir distintas opciones de política, mas allá de los enfoques y preferencias de política del FMI, que hasta ahora eran los que se imponían. Estos no constituyen asuntos estrictamente "económicos", o "técnicos", sino que, como asuntos que nos conciernen a todos, y afectan el futuro del país, tienen que ver con el derecho inalienable de los ciudadanos a examinar y decidir libremente, mediante procesos democráticos y deliberativos, sus propias opciones de futuro, en lugar de que estas decisiones sean adoptadas por la imposición externa de un "modelo único", sin opciones ni alternativas. La economía, como disciplina que aspira a convertirse en ciencia, no puede eliminar jamás la libertad, ni la democracia, que en su fundamento mismo implican la evaluación, y la escogencia libre, y plenamente informada, entre diferentes opciones y alternativas. La democracia es la posibilidad que tiene la gente de elegir entre modelos alternativos. Este enfoque choca con visiones de que hay solamente un modelo único de desarrollo. En el momento en que los ciudadanos no puedan escoger entre diferentes alternativas, la democracia pierde todo su contenido. Cuarto, que el FMI no continúe ejerciendo presiones por modificar la Constitución Política de la República en aspectos muy sensibles que afectan la propia estructura política del estado, como la eliminación de la autonomía municipal. Esto constituye una abierta violación al principio de no intervención en los asuntos que son de la jurisdicción interna de los Estados, enunciado como obligación de los Estados en la Resolución 2.625 (XXXV) de 1970 de las Naciones Unidas, y donde se precisa que: "no solamente la intervención armada, sino también cualquier otra forma de injerencia o de amenaza atentatoria de la personalidad del Estado, o de los elementos políticos, económicos y culturales que lo constituyen, son violaciones del Derecho Internacional". En el caso de las reuniones con el BID, se nos informó que el Directorio había aprobado días antes una condonación de la deuda de Nicaragua, Honduras y Bolivia más generosa que la inicialmente propuesta, porque ahora incluiría a toda la deuda contratada hasta el 31 de Diciembre de 2004, desembolsada o no desembolsada. En la propuesta previa, no se condonaba la deuda contratada pero no desembolsada. Las préstamos contratados al 31 de Diciembre 2004, todavía no desembolsados, se podrán desembolsar, sin que representen deuda, porque esta ya estaría condonada. Expresaron su interés de que los recursos liberados por esta condonación no se desvíen hacia fines distintos de la reducción de la pobreza.

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