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Iglesias evangélicas latinoamericanas saludan con esperanza los nuevos signos de Nicaragua

Agencia ACI. Desde Buenos Aires, Argentina. | 6 de Marzo de 2007 a las 00:00
El Consejo Latinoamericano de Iglesias evangélicas emitió este martes una Carta Pastoral en la cual celebra "con alegría y esperanza los nuevos signos que se están dando en Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador y Chile", en donde hay esfuerzos para mejorar la vida de los menos favorecidos. La carta pastoral, emitida en Buenos Aires al término de una asamblea con más de 500 representantes de gran parte de América Latina, respalda las demandas "como la anulación de la deuda externa ilegítima y odiosa de los países de América Latina y el Caribe, (y) la descolonización de aquellos pueblos que aún no han ejercido su derecho a la libre determinación". Este es el texto íntegro:

Carta Pastoral de la Asamblea del CLAI

Nos hemos reunido en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, algo más de 500 delegados/as e invitados/as de las iglesias miembro de las regiones Andina, Caribe y Gran Colombia, Brasil, Río de la Plata y Mesoamérica, que componen el Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) en el marco de la V Asamblea General de dicho organismo ecuménico. Un concierto de voces, colores, olores, ritmos, canciones y sabores han celebrado la diversidad de nuestras espiritualidades e identidades, en íntima comunión y desafío hacia nuevos tiempos y esperanzas. Es la confianza en el Dios vivo la que nos ha mantenido forjando la resistencia al caminar durante los tiempos difíciles y la que nos inspira en este "momento nuevo" de caminar por Su Reino. Celebramos con alegría y esperanza los nuevos signos que se están dando en Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador y Chile, países en los que se hacen esfuerzos por elevar la dignidad de aquellos/as menos favorecidos/as, en acciones concretas para el desarrollo integral de nuestras sociedades. Desde la reflexión bíblica y teológica sentimos el fluir de la Gracia y el Espíritu que libera para la vida y que nos hizo respirar y aspirar juntos/as en el contexto de nuevas brisas y aires frescos en la integración de los pueblos de nuestro continente indo-afro-latinoamericano. Asimismo, hemos asumido el reto de la construcción de una nueva justicia y una Cultura de Paz, a partir de la formación y la descolonización de nuestras mentes y realidades en el ámbito social, económico, político y religioso. Al decir de la parlamentaria peruana María Sumire, invitada especial a nuestra Asamblea, "resulta necesario darnos por el otro, servir a nuestros hermanos y hermanas, y procurar trabajar por el bienestar de nuestros pueblos". Fue motivo de preocupación de esta Asamblea la guerra perpetrada en Medio Oriente, la situación de conflicto armado en Colombia, así como la crisis en las relaciones entre Uruguay y Argentina en relación con la instalación de las fabricas de pasta celulosa, la violación de Derechos Humanos en la cárcel de Guantánamo, Cuba, así como el encierro de los 5 presos políticos cubanos en cárceles de los Estados Unidos, lo cual ha sido fundamento para la reflexión, oración y el desafío a la acción. Sin embargo, la esperanza se renueva al ver el éxito de iniciativas en pro de la formación y capacitación en mediación de conflictos, la promoción de la paz en el contexto estructural, social y familiar, fruto de la Campaña para América Latina del Decenio para Superar la Violencia. La presencia del Nóbel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel así como de autoridades gubernamentales, ONGs, representantes de la Iglesia Católica Romana y hombres y mujeres profetas de nuestros tiempos, quienes pusieron la nota emotiva e inspiradora en nuestra jornada. De esa manera, asistimos al balance entre la memoria de la resistencia y la defensa de la vida, y la esperanza de ver cumplida en tiempos cercanos la promesa del salmista "la misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron"(Salmo 85:10). Durante esta Asamblea, contamos con la presencia de las iglesias y organismos de cooperación de Norteamérica y de Europa, quienes nos acercaron a sus luchas y esperanzas desde las cuales se nos presenta la invitación a renovar la misión compartida en convicciones y acciones conjuntas, para acompañarnos y apoyarnos mutuamente. También hemos destacado la presencia de aquellos y aquellas que nos precedieron. Recordar a estos queridos hermanos y hermanas que hicieron camino al andar reafirmaron nuestro compromiso de dar continuidad a sus obras. De la misma manera, afirmamos los nuevos horizontes la Asamblea al recibir de los jóvenes, pueblos indígenas y mujeres propuestas de mayor participación en los procesos de decisión del Consejo, manteniendo vigentes sus respectivos programas sin renunciar a la transversalidad en el resto del quehacer del CLAI. Advertimos el riesgo que enfrentan las iglesias de acomodarse a sistemas que se oponen a los valores de una Teología del Reino de Dios. Resulta urgente continuar ejerciendo nuestra voz profética para denunciar injusticias, violaciones de los Derechos Humanos, Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales, anunciando así una teología liberadora que practica una ética comunitaria, educativa y transformadora. Precisamos profundizar nuestro compromiso para afirmar la vida plena y abundante en asuntos vitales a la realidad de nuestros pueblos tales como la anulación de la deuda externa ilegítima y odiosa de los países de América Latina y el Caribe, la descolonización de aquellos pueblos que aún no han ejercido su derecho a la libre determinación, la afirmación de los derechos de los pueblos indígenas, afrodescendientes, mujeres, niños/as, jóvenes, ancianos/as, personas con discapacidad y otros/as sujetos sociales. Continúan vigentes los desafíos éticos para una mayordomía de la creación que ayude en el despertar de una consciencia responsable para detener y revertir la creciente contaminación ambiental, el calentamiento global y la tendencia a la privatización de los recursos naturales. De igual manera, asumimos el reto de una misión y evangelización contextual, que propenda a la conversión de vidas y estructuras a favor de la vida en abundancia. (Juan 10:10) Ante la realidad que viven nuestros pueblos, hemos sido testigos de la Gracia de Dios, tocando a su pueblo. Gracia que actúa de manera insospechada, sorprendiéndonos en el camino, "escribiendo derecho en líneas torcidas". Nos invita a contagiarnos de ella en la fiesta de su misericordia y amor que se hacen presentes hoy y que perduran para siempre en el cumplimiento de la justificación de Su Gracia para la liberación y para la vida. Nos despedimos con una bendición que compartiéramos en uno de nuestros momentos cúlticos y que refleja fielmente el Espíritu que nos ha acompañado en esta jornada: "Que el amor del Tata Dios Más inmenso que la pampa, Te cubra como una manta Sople el viento o brille el sol. Que la gran misericordia Del Hijo que nos libera, Cambie por dentro y por fuera, El corazón y la historia Y que tu Espíritu Eterno, Que nos dirige y consuela, Vaya marcando la senda Hasta que triunfe tu Reino. (F. Pagura)

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