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Menos impuestos no atraen más inversión

San José. Elpais.cr | 2 de Noviembre de 2011 a las 00:00
El Director Ejecutivo del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI), con sede en Guatemala, Hugo Noé Pino, declaró que es falso que se dé una fuga de empresas, instaladas en zonas francas, a causa del cobro de impuestos municipales y sobre utilidades. Noé Pino fue presidente del Banco Central y Ministro de Finanzas en Honduras. Ha sido embajador ante las Naciones Unidas y en los Estados Unidos. Fue Director Ejecutivo por Centro América en el directorio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Asesor Principal del Director por Centroamérica en el Banco Mundial, entre otros. Ante consultas, vía correo electrónico, Noé Pino, con un doctorado en economía por la Universidad de Texas en Austin, sostiene que Honduras ha derogado exoneraciones de empresas a zonas francas, y las mismas continúan en el país centroamericano. A continuación, Elpais.cr ofrece la entrevista con el académico hondureño: EP.- ¿Han cumplido las Zonas Francas con un impulso al desarrollo de los países centroamericanos? En la balanza costos - beneficios, Ud. ha valorado que el no pago de impuestos a las utilidades, de ventas y de bienes inmuebles ha sido más beneficioso frente al empleo? HNP.- Los países que tienen éxito operando zonas francas, lo hacen enmarcándolas dentro de una estrategia de promoción de negocios que no sacrifique recursos fiscales críticos para el cumplimiento de las responsabilidades esenciales del Estado. Por ejemplo, una estrategia de promoción de negocios asociados a la maquila o actividades de perfeccionamiento activo podrían buscar una exención de impuesto al valor agregado o derechos arancelarios sobre las importaciones, toda vez los bienes procesados o transformados en el territorio nacional, sean reexportados. Pero conceder exención del impuesto sobre la renta, ya sea sobre utilidades o rentas de capital como dividendos o intereses, no tiene justificación económica o social. Por ello, la exención de impuesto sobre la renta es un privilegio fiscal injustificado, y que organismos como la Organización Mundial del Comercio buscan su eliminación a más tardar 2015. Las estrategias de promoción de negocios, incluyendo los regímenes especiales como los de zonas francas, tienen el potencial de contribuir al desarrollo, toda vez no constituyan un obstáculo o entorpecimiento a otras prioridades de desarrollo. En la medida que estén basadas en privilegios fiscales injustificados, son un obstáculo para un desarrollo con equidad, con lo cual constituyen una estrategia promotora de una competitividad espuria. La concesión de incentivos fiscales debe analizarse cuidadosamente. Una exención de impuesto sobre la renta a una empresa extranjera que opera en una zona franca, económicamente equivale a un subsidio del país en el que se ubica la zona franca al país en el que el inversionista extranjero tiene su casa matriz. En el caso la zona franca se ubique en un país subdesarrollado (como ocurre en Centroamérica), y la casa matriz de la empresa que opera en la zona franca esté domiciliada en un país desarrollado (algo también muy común), entonces con privilegios fiscales como la exención de impuesto sobre la renta, prácticamente el país pobre subsidia al país rico. Esto no puede ser una estrategia de desarrollo sensata, menos efectiva. En el caso de las zonas francas nuestra principal preocupación es por la exención del impuesto sobre la renta. En el caso del impuesto sobre venta tiene más sentido porque importan mercancías para luego reexportarlas y esto es aceptable. En el de bienes inmuebles esto debería pagarse porque son ingresos en la mayoría de los casos para las municipalidades que tienen que efectuar obras en los lugares que funcionan las empresas bajo estos regímenes. NP.- Actualmente, expertos del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional se están pronunciando contra los privilegios fiscales que representan las Zonas Francas. ¿Son necesarias esas exoneraciones para impulsar o atraer en cada país la inversión extranjera? HNP.- Varios estudios académicos regionales e internacionales de instituciones independientes muestran que los privilegios fiscales no son el principal elemento ni el único que influye en la decisión de invertir en determinado país. Existen otros factores mucho más importantes, como el nivel educativo y capacitación de la fuerza laboral, infraestructura y seguridad en el país receptor. Estas son la verdaderas razones por lo cual Costa Rica y Panamá reciben casi dos terceras de la inversión en la región, y no por la exenciones tributarias. NP.- Ud. dijo durante un Foro sobre el tema, en Guatemala, que los privilegios fiscales que otorga el estado a empresas extranjeras, no son la mejor estrategia de competitividad para atraer las inversiones. ¿Por qué? HNP.- La competitividad de un país está determinada por la calificación de la mano de obra, su infraestructura física, su seguridad jurídica, la fortaleza de sus instituciones y de su democracia y no de las exoneraciones de los impuestos. La mayor parte de las empresas extranjeras que se les conceden exoneraciones fiscales pagan entre el 25% y el 40% en sus países de origen, y las exoneraciones se convierten en un subsidio de las economías pobres a los países ricos. La estrategia de atraer o estimular la inversión solamente por la concesión de privilegios fiscales, ha resultado en un factor perjudicial y costoso al desarrollo de los países centroamericanos. Cuando los países de la región compiten entre sí, ofreciendo exenciones de impuestos cada vez más agresivas, o pagando salarios más bajos a los trabajadores, o peor aún, relajamiento en el cumplimiento y verificación de derechos laborales básicos, descuidan el esfuerzo financiero que permite mejorar el nivel educativo y la salud de la fuerza laboral, la mejora y ampliación de la infraestructura vial y portuaria, así como el fortalecimiento de las instituciones garantes de la justicia y la seguridad. La región requiere esfuerzos para moverse de prácticas promotoras de la competitividad espuria a una competitividad real y efectiva. En particular, consolidar los esfuerzos por incrementar la cobertura, calidad y transparencia del gasto social, la inversión pública en infraestructura y agilidad y transparencia de procesos y otros factores del clima de negocios, son incentivos reales a la inversión, y plantean metas para lograr una competitividad real. NP.- Ud. Mencionó que el 61 % de la Inversión Extranjera que llega a los países de Centroamérica se va hacia Panamá y Costa Rica porque tienen mejor educación, infraestructura y capacitación de sus trabajadores y no hacía naciones que ofrecen privilegios. En Costa Rica se dice que si se imponen impuestos a las industrias o empresas de Zonas Francas, estas emigrarán hacia otras naciones centroamericanas y que muchas que tenían planificado venir ya no lo harán por los nuevos impuestos que entrarían a regir a partir del 2015, en caso de aprobarse una Reforma Fiscal, en discusión en la Asamblea Legislativa. Como académico cómo analiza usted esta contradicción. HNP.- Hay que comenzar señalando que aplicar impuestos a los dividendos no afecta la capacidad de las empresas para la reinversión, pero una vez que se distribuye dividendos, estos son ingresos como cualquier otra actividad económica y por lo tanto deberán pagar impuestos para garantizar equidad horizontal. Otros empresarios nacionales y extranjeros que no están en zonas francas también generan empleos en otras áreas y pagan sus impuestos. Además, estos argumentos no encuentran correspondencia con la realidad ya que Honduras aprobó el año pasado un impuesto a los dividendos provenientes de las zonas francas y no ha habido un salida masiva de empresas en hacia el exterior. Cuando se quiere corregir la existencia de privilegios fiscales injustificados, no sólo en Costa Rica, sino en todos los países se esgrime la "amenaza" de la fuga a otros países. Recién el Icefi publicó su Boletín de Estudios Fiscales No. 14, titulado "Reformas Tributarias Recientes en América Central". Uno de los principales hallazgos de nuestro estudio es que en todos los países de la región se prepararon propuestas de reformas tributarias, y todas buscaron reducir los privilegios fiscales. Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica propusieron aplicar el impuesto sobre la renta a los dividendos que distribuyen las zonas francas, con excepción de Panamá. ¿Por qué Panamá no lo propuso? Bueno, porque en Panamá, un país con un uso amplio de zonas francas, esos regímenes especiales sí pagan impuesto sobre renta sobre la distribución de dividendos. Honduras aprobó el año pasado un impuesto sobre los dividendos de la zona francas y no ha habido fuga de empresas del país. Así que, la amenaza no se escucha solamente en Costa Rica, bastaría una breve revisión de hemeroteca para verificar que ha sido lo mismo en el resto de países centroamericanos. En Guatemala recientemente los medios de comunicación reportaron el cierre de una maquila, pero porque decidió moverse a Haití, ya que allá luego del terremoto, se pagan los salarios más bajos de todo el hemisferio occidental. En nuestra opinión, es mejor que un país no tenga ese tipo de empresas: ver la explotación de los trabajadores haitianos, desesperados por las penurias que supone desastre causado por el terremoto, no puede ser una competitividad que valga la pena perseguir o promover. Las cifras lo que muestran es que Panamá y Costa Rica son más competitivos en la región, captando el 61% de la inversión extranjera directa que llega a la región, no por los privilegios fiscales, sino porque han sabido hacerlo mejor en términos de educación, salud y seguridad (Panamá y Costa Rica han logrado entre 8 y 9 años de escolaridad promedio, mientras que Nicaragua y Guatemala solamente entre 4 y 5). Hoy, con la amenaza a la seguridad ciudadana que supone el narcotráfico internacional, y sufriendo un severo desbalance fiscal luego de la crisis económica mundial, las ventajas competitivas reales de Costa Rica están en riesgo. El país necesita con urgencia aprobar la reforma fiscal, y lograr recuperar la estabilidad en sus finanzas públicas, para con ello alejar el riesgo de perder su competitividad. Costa Rica debe proteger sus sistemas de educación y salud públicas, y sus fuerzas de seguridad civiles. El camino para que Costa Rica alcance este objetivo es fortalecer su sistema tributario, no darle el tiro de gracia protegiendo privilegios fiscales que, en este momento crítico, sólo debilitan la capacidad financiera del Estado.

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