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Al grito de «hijo de puta» recibieron y despideron a Bush en Guatemala

Agencia AFP. Desde ciudad Guatemala. | 12 de Marzo de 2007 a las 00:00
Las violentas protestas que marcaron la presencia del presidente estadounidense, George W. Bush, este lunes en Guatemala, se saldaron con numerosos heridos, entre ellos un fotógrafo de la AFP, varios detenidos y diversos daños en el centro de la ciudad. "Bush asesino", "Hijo de puta", gritaron los manifestantes que intentaron penetrar sin éxito en el Palacio Nacional de la Cultura, en el centro histórico de la capital, sede del encuentro con su homólogo Oscar Berger y posterior cena con que fue agasajada la pareja presidencial estadounidense. Los violentos se dispersaron por varias arterias rompiendo vidrios de automóviles y autobuses y saqueando comercios. El fotógrafo de la AFP Orlando Sierra resultó herido en el tabique nasal, cerca de un ojo, al recibir un palo lanzado por un policía antidisturbios. "¡Fuera Bush!" -la 's' del apellido del presidente estadounidense fue transformada en una cruz gamada, símbolo del nazismo- señalaban los pasquines y gritos de los manifestantes, sobre todo, estudiantes con el rostro cubierto, miembros de organizaciones populares y mujeres campesinas. Cientos de militares antimotines parapetados tras escudos y provistos de bastones y gases lacrimógenos trataron de contener la furia de los manifestantes, entre los que se infiltraron, según los medios locales, miembros de las violentas pandillas. Muchas personas se han visto afectadas por las fuertes medidas de seguridad aplicadas durante las 24 horas que duró la visita de Bush, a Guatemala. Algunas zonas fueron prohibidas al tráfico y se decretó el cierre del mercado central y los vendedores ambulantes del casco histórico no pudieron trabajar. Bush emprendió viaje a México, última etapa de su gira latinoamericana, a las 8 de la noche, poniendo fin a un intenso programa de actos. En esta primera visita oficial al paupérrimo país centroamericano, de mayoría indígena, Bush quiso darle un cariz humano a su visita, rivalizando así con la 'contragira' de su homólogo venezolano, Hugo Chávez, que el domingo estuvo en la vecina Nicaragua. Visitó en la localidad de Santa Cruz de Balanya, el ambulatorio de campaña instalado por personal médico del ejército estadounidense para paliar los problemas de salud de una población indígena sin recursos y visitó una cooperativa de Labradores Mayas, que exportan su producción agrícola a Estados Unidos gracias al TLC y las ruinas mayas de Iximché, cerca de Tecpan, en el departamento de Chimaltenango (88 km al oeste de la capital). La emigración centró las conversaciones de Bush y Berger, que también hablaron de los beneficios del comercio para superar la pobreza. El presidente estadounidense aseguró en una conferencia conjunta que espera que para agosto el Congreso de su país haya aprobado una "reforma migratoria integral" que regule la situación de 13 millones de indocumentados en su país. Esta es la primera vez que Bush pone una fecha a esta reforma, aunque advirtió que no pretende dar plazo a un proceso legislativo. Bush justificó las redadas contra empresas o personas que contratan a trabajadores indocumentados al asegurar que "es ilegal contratar a una persona que está en el país ilegalmente". También descartó una amnistía y la nacionalización automática de los inmigrantes, aunque reconoció que "no es posible" expulsar a todos. Cerca de 1.3 millones de guatemaltecos viven en Estados Unidos, un 10% de la población -buena parte de ellos indocumentados-, que el año pasado enviaron al país más de 3,600 millones de dólares. Más de 2,500 personas han sido deportadas en lo que va de año, que se suma a los 18,000 de 2006. El narcotráfico fue otro de los temas abordados por los mandatarios, que esperan una estrategia regional para hacer frente a este problema que afecta a países productores, consumidores y los que sirven de paso, como Guatemala. Bush manifestó también su "preocupación" por la vinculación del crimen organizado en la muerte de tres diputados salvadoreños en Guatemala en febrero pasado y la posterior ejecución de cuatro policías acusados del crimen, en una cárcel de máxima seguridad.

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