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El retorno de la nueva Nicaragua

Diario Por Esto, Mérida, Yucatán, México. | 13 de Marzo de 2007 a las 00:00
Como parte del nuevo escenario latinoamericano y caribeño que se forja a golpe de voluntad política de sus líderes y del esfuerzo denodado de sus propios pueblos, retorna la nueva Nicaragua, conducida por el Frente Sandinista de Liberación Nacional encabezado por el presidente Daniel Ortega y sus más firmes colaboradores, que supieron llevar adelante durante casi 20 años una dura lucha en condiciones excepcionalmente difíciles, pero sin abandonar la confianza en que sería posible recomenzar la construcción de la nueva Nicaragua.

Por Gustavo Robreño

La coyuntura vivida regional e internacionalmente a fines de la década de los 80 y principios de los 90 acompañó al retroceso temporal de la Revolución Popular Sandinista, víctima de la guerra sucia de Reagan, que colocó sin escrúpulos a todo el poder y los recursos del Imperio para aplastar al pequeño y pobre país centroamericano, en un "enfrentamiento" que no por desigual y ridículo, dejó de ser criminal y sangriento. Diecisiete años de neoliberalismo salvaje echaron por tierra todas las conquistas populares del sandinismo e hicieron retroceder al país a niveles de miseria, hambre, insalubridad, analfabetismo y desigualdad social que llegaron a superar los de la larga y tenebrosa noche de la tiranía somocista, engendrada y sostenida por todos los gobiernos de Estados Unidos que habían pasado por la Casa Blanca hasta 1979. Los más sonados escándalos de corrupción, malversación de los escasos fondos públicos y negociados ilícitos en complicidad con las empresas transnacionales a las que se entregó la gestión económica, se sucedieron unos tras otros durante los regímenes neoliberales y llegaron a implicar hasta a la Presidencia de la República. Nunca pasó Nicaragua por etapa más denigrante e indigna para su pueblo, que se vio reducido a los niveles de Haití como los dos países más empobrecidos de la región. El saldo de los gobiernos de la contrarrevolución, promovidos por el imperialismo yanqui, no pudo ser más dramático y terrible: 43% de la población vive en la pobreza y 17% en la indigencia, con la desnutrición en 31%, particularmente en las zonas rurales, según datos del Fondo de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Por su parte, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ubica a Nicaragua como una de las primeras en la lista de las 100 naciones que más se empobrecieron en los últimos 15 años, con el Producto Interno Bruto (PIB) más bajo de Centroamérica. En cuanto al acceso a la instrucción, UNICEF señala que el 50% de los niños no alcanza ni el 5to. Grado de primaria y el 40% del total de la población nunca ha asistido a la escuela, mientras ha vuelto a enseñorearse el analfabetismo. Revertir cifras semejantes es el reto principal que se abraza ante el nuevo gobierno sandinista, que recibe una herencia posiblemente aún más espantosa que la dejada por la tiranía de los Somoza, pues se trata de una verdadera tierra arrasada, como consecuencia del neoliberalismo y la corrupción impuestas mediante la criminal guerra sucia contra la Revolución del 79. Las condiciones, sin embargo, no son las mismas y el sacrificio del pueblo nicaragüense y la sabiduría de sus gobernantes marchan este martes acompañados por una nueva correlación de fuerzas en América Latina y el Caribe, que se caracteriza por la posibilidad de incorporarse a un poderoso proceso de integración económica y social, uno de cuyos elementos más significativos es la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), a la cual Nicaragua se ha sumado. Los nicas han demostrado suficientemente que son un pueblo heroico, aferrado a la inmortal tradición de Sandino y al recuerdo de la lucha antisomocista que dio hombres como Carlos Fonseca Amador. En este momento crucial, donde cuentan con una nación soberana y dueña de su destino, ellos saldrán adelante con el esfuerzo propio y la ayuda solidaria de sus hermanos. Los primeros efectos ya comienzan a verse y a sentirse. Ellos auguran el retorno indetenible de la nueva Nicaragua. (*) Robreño es periodista cubano. Fue director de la agencia internacional de noticias Prensa Latina, durante los años 80.

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