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Hijo Gadafi desconoce CPI y será juzgado en Libia

Trípoli. PL. | 20 de Noviembre de 2011 a las 00:00
Saif Al-Islam El Gadafi, hijo del extinto líder Muamar El Gadafi, negó legitimidad a la Corte Penal Internacional (CPI) para juzgarlo, mientras autoridades libias insistieron este domingo en someterlo a un proceso "justo y transparente". El hijo de El Gadafi rechazó someterse al arbitrio de los jueces de la CPI, según dijeron integrantes de la brigada militar que lo capturó ayer en inmediaciones de la localidad desértica de Obari, en el suroeste de Libia, próximo a la frontera con Níger. Las fuentes aseguraron que Saif Al-Islam, cuyo nombre en árabe significa Espada del Islam, se negó a reconocer al tribunal con sede en La Haya que giró una orden de arresto contra él, su ya difunto padre y el exjefe de inteligencia Abdulah Senoussi, declarado prófugo. La CPI acusó a los tres de crímenes de lesa humanidad en los días iniciales del alzamiento de febrero contra El Gadafi, y a Saif le imputa haber ordenado y perpetrado asesinatos y persecución de civiles en Benghazi, Misratah, Trípoli y otras ciudades. El fiscal de la cuestionada corte Luis Moreno-Ocampo declaró que el ahora detenido "asumió tareas esenciales" para garantizar alegados planes represores de su padre, sobre todo del 15 al 28 de febrero. Sin embargo, el primer ministro designado de Libia, Abdel Rahim El-Keib, se apresuró a aclarar que el hijo de El Gadafi, que fue llevado el sábado a la localidad oeste de Zintan, será juzgado en el país en un proceso que buscará borrar la imagen negativa dada por la insurgencia. El Consejo Nacional de Transición (CNT), instancia que aglutinó a los alzados contra el líder libio, fue duramente criticado a nivel internacional por el linchamiento en octubre en Sirte de El Gadafi, su hijo Muatassim y un exministro, luego de capturarlos vivos. Por lo mismo, El-Keib, que tiene previsto presentar este domingo el nuevo Gobierno provisional del país norafricano, recalcó ante periodistas que Saif Al-Islam "será tratado con respeto" y se le realizará un juicio "justo y trasparente". De ser hallado culpable en su país, donde también la acusan de uso indebido del dinero público, podría ser condenado a muerte, aunque la pena se modificaría si tiene éxito la gestión de la CPI, por intermedio de Moreno-Ocampo que viajará a Trípoli en los próximos días. A su vez, el ministro interino de Justicia, Mohammed Al-Alagy, señaló que el detenido tiene buena salud y las vendas en tres dedos de su mano derecha se debieron a heridas sufridas por un bombardeo de la OTAN el 19 de octubre contra Bani Walid, del cual logró escapar.

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