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Invasión olvidada y las drogas como injerencia

Por Aníbal Garzón, Kaosenlared.net | 8 de Diciembre de 2011 a las 00:00
La caída del Muro de Berlín y el fin de la Guerra Fría el 9 de noviembre de 1989 dio inicio a un nuevo periodo de invasiones de los Estados Unidos contra gobiernos inquietantes que para nada eran comunistas, al contrario, muchos de los presidentes eran antiguos miembros de la Central de Inteligencia Americana (CIA) El 20 de diciembre de 1989 el Presidente norteamericano George Bush inició la llamada “Operación Causa Justa” bombardeando Panamá y produciendo centenares de asesinatos, muchos civiles como el fotógrafo de EL PAÍS Juantxu Rodríguez. Todavía, casi 22 años después para borrar la memoria no existen datos oficiales del total de muertos. Esta invasión contra el exmiembro de la misma CIA, Noriega, era el inicio de una nueva oleada de violencia e injerencia de los Estados Unidos, como contra el gobierno de Saddam Hussein (en 1991 y 2003), también antiguo miembro de la CIA, contra el poder de los Talibanes y Osama Bin Laden en Afganistán (al 2001) que fueron parte de la invasión de los Estados Unidos contra el sistema comunista de los años 70 en el país asiático, o la reciente invasión contra Muamar Gadafi, un socio de los Estados Unidos en su guerra contra el supuesto Terrorismo Islámico. En 1969 empezó a gobernar en Panamá el Comandante nacionalista y populista Osmar Torrijos, designando en 1972 un Congreso Constituyente para redactar una nueva Carta Magna donde se resaltaban algunos beneficios de las clases populares y las comunidades indígenas. Un objetivo fue la negociación de un nuevo tratado del Canal de Panamá entre Torrijos y el expresidente norteamericano Jimmy Carter en 1977, firmando una transición final antes del año 2000 para que la gestión del Canal pasara a manos del gobierno panameño y se cerrasen las bases militares norteamericanas. Este tratado no fue bienvenido por los ultraconservadores norteamericanos y Torrijos empezaba a ser una pieza inquietante. Noriega, militar del ejército panameño, como miembro de la CIA se convertiría en una fuente de información. Torrijos murió en un atentado aéreo en 1981, donde se han hecho declaraciones como las del segundo cabecillade las Fuerzas Armadas hasta 1987, el Coronel Roberto Díaz, sobre la autoría de Noriega en relación con la CIA. Noriega se convirtió en 1983 en cabeza de estado – no presidente - del gobierno de facto, pero no fue justamente el amigo que esperaba el ultraconservador y gobernante Partido República de los Estados Unidos. En 1984 Noriega cerró la Escuela de las Américas en territorio panameño, academia central donde formaba bélicamente el Pentágono a los militares latinoamericanos en estrategias de contenido anticomunista. Además, tuvo conflictos con diferentes presidentes panameños que querían cumplir los mandatos de Washington. En 1985 renunció a la Presidencia Nicolás Arditto, pasando a cubrir el rol el Vicepresidente Eric Arturo De Valle, quién intentó en 1988 destituir al General Noriega cómo Jefe de las Fuerzas Armadas y Noriega a la vez como cabeza de estado desconoció a De Valle como Presidente y a Roderick *Esquivel como Vicepresidente, dos personalidades que se refugiaron en la embajada de los Estados Unidos para posteriormente exiliarse. Las drogas como injerencia política La campaña de los Estados Unidos contra Noriega cada vez era más fuerte, no solamente etiquetando al General de dictador y violador de Derechos Humanos sino también como narcotraficante vinculado con el cártel de Medellín de Colombia. La estrategia de comunicación antidrogas es parte de la injerencia de los Estados Unidos como ha utilizado contra los Talibanes etiquetándolos de cultivadores de opio, contra las FARC como narcoguerrilla de la coca para justificar el Plán Colombia mientras ocultaron los vínculos demostrables del expresidente Álvaro Uribe con el cártel de Medellín, e inclúso poniendo a Evo Morales como antiguo productor de coca vinculada totalmente a la cocaína y no como hoja milenaria en Bolivia. También se ha acusado sin pruebas al Presidente cubano, Raul Castro[1], de enviar droga a Miami cuando la historia es a la inversa donde la mafia de Miami intenta constantemente insertar cocaína en la isla. Uno de los principales problemas de la población norteamericana es el alto consumo de drogas, y el uso de un discurso de antidrogas es la estrategia del gobierno para ganarse a la opinión pública sobre la invasión a otro estado, muera quién muera. Noriega era una incomodidad, como los sandinistas en Nicaragua, para poder llevar a cabo los Estados Unidos su plan de globalización neoliberal con el Consenso de Washington y el posterior proyecto de Plan Puebla Panamá. Después de la invasión de los Estados Unidos, Noriega fue arrestado y llevado a Miami para condenarlo a 40 años de prisión. Cumplida una pena de 20 años como prisionero de guerra, en abril de 2010 fue extraditado a Francia para ser juzgado por asuntos de limpieza de dinero. Finalmente, al mes de junio, Estados Unidos dio luz verde a las autoridades francesas para extraditar a Noriega a Panamá, que será transportado este domingo por un avión de la agencia española Iberia[2]. Noriega ha sido condenado tres veces en Panamá, sin presencia en sus juicios, por el supuesto asesinato de varios opositores a su régimen. “Mi propósito es volver a Panamá y demostrar mi inocencia, dado que se han ejecutado juicios con mi ausencia y sin asistencia jurídica”,[3] confirmó Noriega después de conocer la noticia. En Panamá el debate queda abierto. Noriega tiene 77 años y según la legislación un preso con más de 70 años puede pedir el arresto domiciliario. Parte del pueblo quiere ver a Noriega morir dentro de la prisión, y otro parte quiere aclarar las dudas sobre sus acciones, pero el que parece que ha generado una amnesia histórica son los centenares de muertos que produjo la invasión norteamericana. Una condena que nunca se ha hecho oficial, y mucho menos se ha juzgado a los culpables como el militar Colin Powell, quién dirigió también las invasiones a Irak.

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