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El desafío de la educación rural, en plena revolución

Managua. Por Juan B. Arríen, El Nuevo Diario. | 9 de Diciembre de 2011 a las 00:00
Cada día adquiere mayor importancia estratégica lo rural en cuanto se identifica con la tierra y su fecundidad como madre proveedora de alimentos de todos los seres vivos. El 24 de noviembre me correspondió exponer algunas ideas en ocasión de la III Conferencia Nacional de Desarrollo Rural con la Upoli como sede. En este sentido, incumbe a los agricultores y productores, sobre todo en países como el nuestro, realizar cambios substantivos en el complejo aparato técnico-comercial en el que realizan su actividad agropecuaria. En general, históricamente, se han atenido a la asesoría técnica externa, al crédito sostenido y a la inversión con financiamiento periódico. Gran parte del desarrollo humano y del bienestar común dependen del cambio que se realiza en el ámbito rural, espacio propio de la agricultura y ganadería generadora de los productos de la alimentación. Esto supone que los agricultores y ganaderos, con su respectivo entorno humano trabajador, poco a poco deben pasar de ser receptores para solucionar sus problemas, de productividad, por ejemplo, a ser generadores de la propia solución, cambio que temprano o tarde se tiene que dar. Pero ¿dónde radica la posibilidad de ese cambio? En gran medida, en la educación. Como es fácil comprender, se han realizado múltiples estudios y diagnósticos en torno a la educación rural, en Latinoamérica, en Centroamérica y también en Nicaragua. Las conclusiones más repetidas son: a) que la educación rural no tiene identidad y personalidad propia, puesto que es expresión o proyección de la educación global, construida desde una perspectiva general en la que influye en gran medida lo urbano; b) que la educación no está inserta y alimentada en su concepción, enfoques pedagógicos y métodos de enseñanza-aprendizaje, desde la ruralidad y desde la agriculturalidad; c) que se requiere un cambio radical, una revolución en la educación rural. En este contexto, necesitamos fundamentar bien ese cambio y analizarlo desde nuestra propia educación. El especialista brasileño en educación rural, Polan Lacki, nos ayuda a fundamentar su cambio, haciendo un análisis de los documentos de la FAO referidos, en general, al cambio global en el propio sector agropecuario. Los documentos de la FAO demuestran que la solución de los problemas que con más frecuencia afectan a los agricultores, requiere, fundamentalmente, de insumos intelectuales, no tanto de insumos materiales, más de conocimientos útiles que de créditos abundantes. ¿Por qué los agricultores no los adoptan? Por la sencilla razón de que no se les ha enseñado a formular y a aplicar en forma correcta soluciones acordes con los recursos que realmente poseen, ni a utilizar estos últimos en la plenitud de sus potencialidades. ¿Y por qué no se les ha enseñado? Porque en sus hogares, los padres no podían haberles trasmitido algo que ellos nunca han aprendido, tampoco se los ha enseñado la escuela en la que quizás han completado la educación primaria, y en la que sus contenidos y métodos son disfuncionales e inadecuados a las necesidades productivas y familiares del mundo rural. La escuela básica rural debería formar solucionadores de problemas, ciudadanos dotados de más confianza personal y autosuficiencia técnica, de modo que puedan ser eficientes correctores de sus ineficiencias y activos solucionadores de sus problemas; debería tener un carácter más instrumental en el sentido de proporcionar a los niños contenidos útiles que ellos puedan aplicar en sus hogares y en el contexto de la propia escuela, es decir, su comunidad. Ahora bien, ¿quiénes son los sujetos de esos cambios? Veamos, los sujetos y el potencial de nuestra educación rural: • De 2008 a la fecha han sido alfabetizadas alrededor de 450,000 personas, gran parte de ellas en el sector rural. • La matrícula inicial 2011 de primaria, de jóvenes y de adultos, suma un total de 82,973, de los cuales 65,338 en el sector rural (32,471 hombres y 32,867 mujeres); • La matrícula inicial 2011 de la modalidad "ya puedo leer y escribir" (nivelación) suma en el sector rural 17,011 (7,844 hombres, 9163 mujeres). • La matrícula inicial de alfabetización 2011 suma solo en el sector rural 13,543 personas (6,528 hombres, 7015 mujeres). • La matrícula inicial de preescolar rural 2011, suma un total de 121,442 (61,804 hombres, 59,638 mujeres). • La matrícula inicial de primaria rural 2011, suma 540,041 (280,200 hombres, 259,841 mujeres). • La matrícula inicial de secundaria rural suma 128,087 (62,991 hombres, 65096 mujeres). He aquí los 845,502 sujetos con quienes es necesario llevar a cabo los cambios para que la escuela básica rural, poco a poco, sea generadora de soluciones para el desarrollo rural, tal como lo enfatiza el Plan Estratégico de Educación 2011-2015. En referencia a la educación de jóvenes y de adultos, el Mined está trabajando un currículum cuya visión, contenido y direccionalidad pedagógico-metodológica va orientado a formar ciudadanos generadores de soluciones a los retos y problemas que presenta nuestra educación para el desarrollo rural. Esto supone de manera particular ampliar las oportunidades educativas de educación técnica y formación en competencias laborales acreditables y relevantes para el sector rural, utilizando modalidades con garantías de éxito.

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