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En América Latina triunfa la democracia, dicen rusos

Moscú. Por Alexander Moiseiev, La Voz de Rusia. | 16 de Diciembre de 2011 a las 00:00

Pareciera que la época de los golpes militares y de las dictaduras sangrientas se fue para siempre del continente latinoamericano y quedó en el siglo pasado. En todo caso, en el siglo XXI se celebran allí elecciones perfectamente modernas en las que, a menudo triunfan los candidatos izquierdistas y de centroizquierda. De una u otra manera triunfan los principios democráticos. Aunque, es cierto que no faltan los que se rascan las manos. Lo probaron por ejemplo en Honduras, donde derrocaron por la fuerza y expulsaron al presidente legalmente elegido, pero el régimen golpista cayó de inmediato en el aislamiento completo, y no pudo gobernar al pueblo en resistencia. En Venezuela y Ecuador se conocieron también intentos. Pero allí hicieron recapacitar rápidamente a los sediciosos.

La otra idea que acude en relación con las elecciones en América Latina es que la autoridad lleva a veces, ella misma, a los ciudadanos al estado de desesperación, cuando a la población no queda otra que tomar las pancartas, o incluso las armas. A mi juicio, en América Latina aprendieron también a prestar atención en la gente corriente, extrajeron lecciones de la historia del siglo XX. Y al margen de cómo sean apodados esos regímenes, izquierdistas o populistas, si escuchan a sus ciudadanos y no economizan en en sus necesidades principales, lo más probable es que tengan asegurado el apoyo democrático de las masas.

Y bien, en cuestión de semanas, en América Latina se celebraron elecciones generales de presidente y parlamentos en Argentina, Nicaragua y Guatemala. Los argentinos no cambiaron de gusto político. El sábado 10 de diciembre, en Buenos Aires tuvo lugar la ceremonia de investidura de la presidenta elegida para un segundo mandato de cuatro años, Cristina Fernández de Kirschner, quien en los comicios de octubre se impuso tras recibir más del 54% de los sufragios . Su mensaje de felicitación envió puntualmente el presidente de Rusia Dmitri Medvédev.

Después de la victoria, Cristina Fernández declaró en un discurso ante el pueblo que, "nada ni nadie cambiará el rumbo" de su Gobierno, en el empeño de garantizar una mejor calidad de vida. Y aseguró que gobernará hasta el último aliento para dar a los argentinos mejor seguridad, equidad e igualdad". Y en ella depositaron su confianza porque la mandataria ha mostrado con creces que sus palabras no difieren de sus obras.

¿Por qué fue respaldada por la mayoría del país? La razón principal está en su política socioeconómica eficaz. Desde que Argentina, hace nueve años, se declarase en quiebra, con una deuda externa de 95 mil millones y renunciara a los servicios del FMI, la economía del país comenzó a recuperarse. Argentina es hoy un país con el ritmo de crecimiento económico más acelerado en el hemisferio occidental, superando en el doble, por ejemplo, la tasa de crecimiento de Brasil, que en los últimos años dió también un salto económico gigantesco. El país ha logrado reducir considerablemente la tasa de pobreza y el empleo de la población ha subido a niveles récord. Estos índices han hecho que en el país se redujera también en buena medida la tensión social.

El líder de los sandinistas, Daniel Ortega, obtuvo una victoria aliviada, recibiendo más del 63% de los votos en las presidenciales de Nicaragua, celebradas el 5 de noviembre. El rival más próximo de Ortega, el candidato de la alianza "Partido Liberal Independiente", Fabio Gadea, obtuvo el 50% menos. Al mismo tiempo, en el país se celebraron los comicios parlamentarios, en los que se impuso el Frente Sandinista para la Liberación nacional, que postuló a Daniel Ortega a la presidencia. Por los sandinistas votó el 61% de los nicaragüenses. El reelecto jefe de Estado prometió un trato por igual, justo y objetivo, tanto para sus partidarios como adversarios. El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, solicitó a los diputados recién electos en el país que trabajen por los intereses de la nación, sin distingos políticos, ideológicos o religiosos. Todo parece indicar que continuará el rumbo de Nicaragua hacia la justicia social.

En Guatemala, el ex general Otto Fernando Pérez Molina, como se esperaba, obtuvo una victoria convincente en la segunda ronda de las presidenciales del 6 de noviembre. Entonces recibió más del 54% de los votos emitidos, aventajando en cerca del 10% a su rival más próximo, al representante del Partido Democrático del Resurgimiento Manuel Baldizón. En la primera ronda de las elecciones, celebrada el 11 de septiembre, ninguno de los candidatos obtuvo la cantidad indispensable de votos. Los resultados elevados de Otto Perez Molina en estos comicios se explican por su promesa de reforzar la lucha contra la delincuencia en el país. Guatemala, donde la mayoría de la población vive en la extrema pobreza, desfallece como consecuencia de la actividad de las bandas callejeras y de los narcotraficantes. El Estado ocupa, por el número de asesinatos, el primer lugar en el hemisferio Occidental. Es cierto que, en Guatemala existen, además, otros problemas graves, como el alto nivel de pobreza, la cesantía, las considerables violaciones de las leyes y las arbitrariedades de la oligarquía. Sin embargo, el desenfreno de la delincuencia en Guatemala rebasa todos los límites, convirtiéndose en el freno principal para el desarrollo del país.

¿Qué podrán hacer los presidentes de Argentina, Nicaragua y Guatemala? Pensamos que la ciudadanía va a plantearles exigencias severas, y ellos tendrán que empeñarse sobremanera en hacerse merecedores del reconocimiento de la mayoría de sus naciones.

 


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