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El Mar de Fondo tico

San José. Por Héctor Solano Chavarría. ElPaís.cr | 16 de Diciembre de 2011 a las 00:00

El pasado martes 13 de diciembre, diversas organizaciones sociales se movilizaron a la Asamblea Legislativa, con el fin de protestar contra el paquete de impuestos, impulsado por el gobierno y el PAC.

Con una convocatoria por encima de los 2000 manifestantes y considerando la cercanía con la navidad y el inclemente aguacero, podría decirse que el balance de la jornada fue satisfactorio.

La marcha del martes, se suma a las distintas expresiones de movilización de las últimas semanas: huelga bananera en Sixaola, protestas de taxistas y motociclistas contra el aumento de los marchamos, huelga en la imprenta nacional, victoria ciudadana en Crucitas, Plan Fiscal y huelga de anestesiólogos, por citar algunas. Conflictos que, considerando los vacíos de conducción mostrados por el gobierno y el hecho que, día tras día, aumenta la desigualdad social y el descontento en el país, avizoran un 2012 bastante movido, en primera instancia.

¿Qué podemos esperar? ¿Existe en nuestro país una "crisis de hegemonía" a la manera que la entendía Gramsci? ¿Será que no solo los arriba ya no pueden, sino que -¡y más importante!- los de abajo tampoco quieren, como decía Lenin?

Para un sector de los ideólogos del statu quo, propagandistas y legitimadores de la dominación, sí existe una "disputa" por la hegemonía política en Costa Rica. Como bien dijo Jorge Vargas ayer en La Nación, frente al problema del "succionamiento" del sistema político por parte de la tríada: i) "vacío de liderazgo", ii) divisiones en el gobierno y partidos políticos, iii) ciudadanía "insubordinada"; la solución pasa encontrar el hombre fuerte que ponga las cosas en orden. En ese marco, adelantó ya un primer nombre: José María Figueres (LN, 15/12/2011).

Otros movimientos son igualmente interesantes. Mientras el PAC -o más específicamente, Ottón Solís- sigue inmolándose con el paquete de impuestos (justo ayer la Sala Constitucional acogió una acción de inconstitucional presentada por la oposición), al mismo tiempo, Casa Presidencial presentó sus "planes B" frente a los efectos nocivos de la reforma fiscal. En concreto: proyectos de "inversión" en infraestructura en diversos ámbitos (energía, telecomunicaciones y carreteras), pensados con el fin de hacer frente a los efectos inflacionarios del aumento en el IVA (que según el Banco Central, serían de hasta un 4,2%) (LN, 14/12/2011). Entonces, ¿qué tanto le apuesta a esos "paliativos" (como los llamó La Nación) el gobierno a efectos de mitigar y desmovilizar los conflictos sociales? Veremos qué pasa.

¿Qué podemos hacer desde este lado de la acera? ¿Cómo enfocar la crisis a efectos que nos permita elaborar una política acorde a los intereses del campo popular-progresista? ¿Qué hacer desde la política y los movimientos sociales?

Si bien el panorama no está tan claro, lo cierto es que tal y como lo evidencian experiencias como la del pasado martes, la prioridad tanto para partidos de izquierda como para organizaciones sociales, pasa por la articulación política de los conflictos que vemos todos los días. Pensar en iniciativas de movilización que vinculen la resistencia en las calles con la incidencia a través de las instituciones, así como en el desarrollo de otras iniciativas que avancen hacia la construcción de referentes, puentes y acuerdos tanto en lo social como en lo político-electoral, a fin de consolidar el bloque de fuerzas necesario para el acceso al gobierno y la transformación social.

Esos aspectos deben estar incluidos en la agenda del campo popular-progresista para el 2012, si es que de verdad se quiere sacar provecho de la "crisis de hegemonía". Quienes no lo entiendan así, serán víctimas del tren de la historia. Les pasará por encima. Testimonialismo y marginalidad, esa será su condena.

(*) Politólogo. Militante Frente Amplio

 


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