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Masiva oración frente a la Casa Blanca inicia fin de semana de protestas contra la guerra

Agencia AP. Desde Washington. | 17 de Marzo de 2007 a las 00:00
Miles de cristianos oraron por la paz durante una ceremonia en la Catedral Nacional de Washington, con lo que comenzó un fin de semana de protestas en el país, para conmemorar el cuarto aniversario de la guerra en Irak. Después de la ceremonia en la iglesia, el viernes por la noche, los participantes marcharon con linternas, en medio de la nieve y el viento, avanzando hacia la Casa Blanca, donde la policía comenzó a detener a varios manifestantes poco antes de la medianoche. Las leyes sobre las protestas requieren que los manifestantes sigan avanzando cuando llegan a la acera de la Casa Blanca. "Les hicimos tres advertencias y ellos rompieron las reglas", dijo el teniente Scott Fear. "Hay una zona de la acera de la Casa Blanca donde hay que seguir moviéndose". La protesta marca el comienzo de lo que sería una serie de actos durante el fin de semana, previo al aniversario de la invasión encabezada por Estados Unidos a Irak, que comenzó el 20 de marzo del 2003. El aniversario se cumple el martes. Un centenar de personas cruzó la calle desde el Parque Lafayette, donde miles de manifestantes se reunieron, para protestar en la acera de la Casa Blanca, el viernes por la noche. La policía esposó a varios manifestantes y los subió en autobuses para llevarlos ante las autoridades. La policía añadió que informará el sábado el total de manifestantes detenidos. Las ventanas de la Casa Blanca permanecían a oscuras. El presidente pasaba el fin de semana en Camp David, Maryland. John Pattison, de 29 años, manifestó que junto a su esposa viajaron en avión desde Portland, Oregon, para asistir por primera vez a una manifestación antibélica. Dijo que con el tiempo, al ver como avanzaba la guerra y la política exterior estadounidense, comenzó a oponerse al conflicto en Irak. La coalición ecuménica que organizó la protesta, Christian Peace Witness for Iraq, distribuyó 3.200 boletos de entrada al servicio religioso de la catedral. La iglesia estuvo repleta, a pesar de que el aguanieve y la nieve impidieron que algunos llegaran. "Esta guerra, desde un punto de vista cristiano, está equivocada moralmente, y lo estuvo desde el principio", manifestó el reverendo Jim Wallis, fundador de uno de los grupos que patrocinó el acontecimiento, al finalizar el servicio. "Esta guerra es ... una ofensa a Dios", expresó, y fue aplaudido y aclamado por los feligreses. El sábado en la mañana, una coalición de grupos de manifestantes estaba autorizada para una marcha de 30.000 personas desde el monumento a los veteranos de la Guerra de Vietnam, hasta el Pentágono. Otras manifestaciones más pequeñas estaban previstas en diferentes ciudades del país.

500 mil millones de dólares gastados en la guerra

Por Matt Crenson, agencia AP. Desde New York. Después de cuatro años, el costo de la guerra en Irak ha alcanzado casi los 500.000 millones de dólares, más que el total que insumió la guerra de Corea y casi tanto como doce años en Vietnam, ajustado a la inflación. El costo actual podría llegar al billón (correcto) de dólares. No hay duda de que es una enorme suma de dinero. Pero aunque la guerra ha resultado mucho más cara que lo que el gobierno del presidente George W. Bush pronosticó en vísperas de la invasión en marzo del 2003, es relativamente asequible, al menos en términos históricos. Irak consume menos del 1% del producto interno bruto de la nación, en comparación de hasta el 14% para Vietnam y el 9% para Corea. "Creo que es difícil sostener que no es asequible", comentó Steven Kosiak, director de estudios presupuestarios en el Centro de Evaluaciones Estratégicas y Presupuestarias, un centro de investigaciones en Washington DC. El problema _sostienen él y otros especialistas_ no es tanto el costo global de la guerra de Irak, sino el modo en que el gobierno ha decidido pagarla. Por empezar, la financiación de las guerras en Irak y Afganistán se ha canalizado por medio de asignaciones suplementarias ajenas al proceso presupuestario federal regular. Típicamente estos "suplementos" se utilizan para pagar por emergencias inesperadas como el huracán Katrina, y reciben mucho menor escrutinio del Congreso. El presidente Harry Truman dejó de pedir asignaciones suplementarias después del primer año de la guerra de Corea. La guerra de Vietnam empezó a aparecer en el presupuesto federal en 1966, el año posterior a la asignación de fuerzas regulares. Pero después de cuatro años la guerra de Irak sigue financiada con dichos suplementos. En diciembre, los líderes presupuestarios de ambos partidos en el Congreso enviaron una carta al presidente Bush pidiéndole que empezara a pagar la guerra por medio del proceso presupuestario tradicional. El gobierno lo ha hecho en su pedido de presupuesto para el 2008, pero sólo después de solicitar otra asignación suplenentaria de 100.000 millones de dólares para mantener la guerra en curso hasta fines del 2007. Y durante guerras anteriores, los presidentes han pedido duros sacrificios al pueblo para contribuir a pagar los esfuerzos bélicos, dijo Robert Hormats, director ejecutivo de Goldman Sachs y autor del libro de próxima aparición "El precio de la libertad: el pago de las guerras estadounidenses" (The Price of Liberty: Paying for America's Wars). Prácticamente toda guerra en la historia de Estados Unidos ha requerido que el gobierno tome prestado al menos parte de los fondos, dijo Hormats. Pero Franklin D. Roosevelt también eliminó algunos programas de su gobierno y redujo otros para contribuir a financiar la Segunda Guerra Mundial (la más cara de todas las guerras libradas por Estados Unidos, costó más de 2 billones _correcto_ en dólares ajustados a la inflación). Truman aumentó los impuestos y redujo los gastos internos para pagar por Corea. "No ha ocurrido lo mismo" durante esta guerra, se lamentó Hormats este mes durante la discusión de un panel en el Centro Schwartz de Análisis de Política Económica de la New School en Nueva York. "En esta guerra no hemos tenido una revaluación de la política fiscal, ninguna alteración de la política fiscal para dar lugar en el presupuesto al pago de la guerra". En cambio, la guerra se está financiando con deudas. Algunos funcionarios del gobierno restan importancia al costo de la guerra y el creciente presupuesto de la defensa, que será mayor a fines de este año que en cualquier otro momento desde la Segunda Guerra Mundial. El secretario de defensa Robert Gates admitió en un testimonio ante el Congreso el mes pasado que el pedido de presupuesto de su departamento para el 2008, junto con fondos suplementarios para la guerra, habían causado cierta conmoción. Pero agregó que los gastos de defensa y de guerra sólo suman un 4% del producto interno bruto de la nación, una fracción mucho menor de lo que ha sido históricamente. El senador Bob Kerrey consideró que esa es una muestra de cuán grande y fuerte se ha vuelto la economía de Estados Unidos en las últimas décadas. "Hemos demostrado una capacidad tremenda para hacer un programa muy, muy extenso", expresó Kerrey, demócrata quien ahora funge como presidente de la New School. El y otros dicen que la continua fortaleza de la economía misma es una demostración de que la guerra es costeable. Pero con proyecciones que los costos de Seguridad Social y especialmente Medicare (programa de cobertura médica para personas mayores de 65 años) están a punto de irse a las nubes_eso sin mencionar la posibilidad de futuras crisis de seguridad nacional_, la guerra está contribuyendo a un problema fiscal que se prevé se volverá cada vez más evidente durante el transcurso de la siguiente década. Y los costos de la guerra continuarán acumulándose mucho tiempo después que las fuerzas militares estadounidenses finalmente abandonen Irak. Un estudio reciente realizado por Linda Bilmes de la Facultad Kennedy de Gobierno, perteneciente a la Universidad de Harvard, puso el costo total de proporcionar atención médica y prestaciones por incapacidad a veteranos de Irak y Afganistán entre 350.000 millones y 700.000 millones de dólares. Ese costo inmenso es parcialmente resultado del número y tipo de heridos que la guerra en Irak ha producido. Los soldados en Irak tienen una mayor probabilidad de sobrevivir a lesiones serias que aquellos heridos en guerras anteriores; ha habido 16 soldados heridos por cada muerte, comparado con 2,6 heridos por cada muerte en Vietnam y 2,8 en Corea. "Si bien son noticias bien recibidas y dan crédito a la medicina militar por la supervivencia de más soldados a lesiones de gravedad, la existencia de tantos veteranos, con tan alto nivel de lesiones, es en sí otro aspecto de esta guerra que el Pentágono y el gobierno no supieron planear, preparar ni presupuestar", escribió Bilmes en un documento de trabajo fechado en enero. En un estudio efectuado en conjunto con el premio Nobel y economista de la Universidad de Columbia Joseph Stiglitz, Bilmes estimó que el precio real de la guerra en Irak, cuando se suman los gastos a la fecha, los costos futuros y los impactos económicos tales como el alza en los precios del petróleo, fácilmente está arriba de los dos billones (correcto) de dólares. Esa es una cifra impresionante. Pero necesita compararse con el costo de haber dejado a Saddam Hussein en el poder, expresó Steven J. Davis, profesor de administración de negocios en la Universidad de Chicago. "Incluso hoy se podría mantener el punto de vista de que la otra ruta de acción habría sido más costosa en términos económicos que la que seguimos", expresó. Davis y dos colegas consideraron esa posibilidad en un texto de trabajo que han presentado varias veces y distribuido a través de la Oficina Nacional de Investigación Económica. Ciertamente el costo militar de haber permitido que Hussein siguiera en el poder habría sido menor que el costo de la guerra en Irak. Durante más de una década, el hacer valer las prohibiciones para sobrevolar ciertas zonas y el conducir inspecciones en busca de armas contuvo al dictador a una fracción del costo de la guerra. Davis y sus colegas estimaron que continuar con esa estrategia habría costado unos 14.500 millones de dólares al año, una décima parte del costo de la guerra en Irak. ¿Pero qué hubiera pasado si eso fallaba? ¿Qué tal si un Saddam Hussein cada vez más problemático hubiera provocado respuestas militares reiteradas de parte de Estados Unidos? ¿Qué tal si se volvía más poderoso y posteriormente debía ser derrocado por la fuerza? ¿Qué tal si patrocinaba un ataque terrorista contra Estados Unidos? El equipo de Chicago fijó el costo potencial de tales resultados en un rango de entre 50 mil millones y 700 mil millones de dólares. Ese es un rango impactantemente amplio, y donde la cifra verdadera depende de qué tanta amenaza habría planteado Hussein si hubiera permanecido en el poder, algo que nadie sabe a ciencia cierta.

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